Stikets
Stephanie Marko, CEO de Stikets

Fue Martin Luther King quien dijo una frase que recorrió todo el mundo: I have a dream. No un sueño, o quizás sí, fue lo que tuvo una norteamericana afincada en Cataluña llamada Stephanie Marko. Porque ella, al igual que muchas madres y padres, se encontró con una adversidad al comenzar el curso escolar. De ahí que, cuando se le pregunta sobre los orígenes de Stikets, recalca que ella no tuvo una idea, sino un problema.

¿Cuál? Organizar y no perder las cosas de sus hijos. Y empezó por los zapatos. Una auténtica pesadilla poner el nombre de su vástago en una etiqueta sin que le molestara a éste ni acabara perdiéndose.

Eso fue en 2010. “Nacimos con la misión de ofrecer una solución práctica, efectiva y económica para marcar ropa, libros, zapatos, material escolar, mochilas y cualquier objeto para evitar que se perdiera”, subraya Stephanie Makro.

El número de pedidos que ha enviado desde su creación ya supera el millón

En principio comenzó ofreciéndose vía online, y sólo etiquetas personalizadas y otros productos infantiles. Después la marca amplió su catálogo para el canal offline, siendo posible adquirir los productos en mercerías y en librerías.

¿Resultado? Ha cerrado 2018 entregando más de 300.000 pedidos, un 50% más que en el ejercicio anterior. Y eso se ha traducido en un nuevo récord de facturación, alcanzando los cinco millones de euros. Desde su fundación hace ocho años, han sido más de un millón los pedidos que han hecho felices a unos padres que no sabían cómo solucionar un problema que se repetía año tras año.

STIKETS EN EL MUNDO ENTERO

En su trayectoria, Stikets ha ido evolucionando para dar respuesta a las nuevas demandas que han ido surgiendo. Así, entre las nuevas soluciones aportadas, están los vinilos infantiles reposicionables, pizarras adhesivas o portafotos diseñados exclusivamente por y para sus clientes. También ha abierto su espectro al mundo de los profesionales y de las empresas.

Asimismo, quien lo desee puede llegar a desarrollar sus propios productos personalizados a partir de unos diseños predeterminados en un entorno interactivo y de una manera sencilla, rápida y divertida. Por ejemplo, configurar una etiqueta o un portafotos con colores, fondos, tipología de letra, medidas y contenidos deseados es posible llevando a cabo unos pocos clics.

La inversión inicial fue de 30.000 euros, y al más puro estilo USA, todo comenzó en el garaje de su casa. “La apuesta por la internacionalización, la diversificación de productos, y el salto al canal offline han sido claves para el crecimiento de la empresa”, apunta Stephanie Marko.

Libelium: sensores ‘made in’ Zaragoza que mejoran el mundo

Alicia Asín y David Gascón alumbraron Libelium hace doce años y hoy están presentes en 120 países con sus sensores que almacenan y trasmiten datos. El 90% de su producción se exporta al extranjero y facturan seis millones de euros.

Una vocación internacional que ya estaba en la mente de la fundadora desde sus inicios, de ahí que apostase por el canal online. En la actualidad, y cuando se le pregunta sobre el número de países a los que envía sus productos, no duda en afirma que “a prácticamente todo el mundo”.

Y añade: “Nuestros productos son universales porque dan respuesta a una necesidad de todas las madres: marcar ropa y objetos con etiquetas que resisten los lavados y que son cien por cien personalizables”.

Tres son los pilares sobre los que Stikets ha cimentado su desarrollo: usabilidad de la tienda online, un servicio enfocado al cliente, y utilidad de los productos. “Seguiremos ampliando el catálogo en el ámbito de la personalización siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los clientes. Todos nuestros productos están pensados para ganar tiempo, ahorrar dinero y dar soluciones a las familias”, concluye Stephanie Marko.