Alfonso Ganzabal, director general de Sisteplant

“Nos ha costado encontrar un socio como Indovision Services pero estamos seguros de que yendo de su mano todo va a resultar más fácil porque tiene bastante prestigio allí y porque en India hay un gran interés por dar el paso hacia la industria 4.0”. Son palabras de Alfonso Ganzabal, director general de Sisteplant, una empresa de servicios de ingeniería industrial radicada en Derio (Vizcaya).

Se trata del último paso dado en su apuesta por el exterior que comenzó allá por 1996. Por aquel entonces, firmaron su primer acuerdo de distribución de sus soluciones TIC en México. Luego abrieron una oficina propia en este país y, más tarde, replicaron el modelo en Brasil. “El primer acuerdo de distribución en ambos países fue con socios locales y, después, con oficina propia”, señala Alfonzo Ganzabal.

Una primera fase de internacionalización que dio paso a una segunda, ya en 2015. En este caso, la expansión se basó en un programa de alianzas, gracias al cual se firmaron acuerdos con más de 30 empresas colaboradoras en México, Perú, Portugal, Brasil, Colombia y España. Y, tras la segunda, vino la tercera que arrancó en este año 2019, con el aterrizaje en la India para la comercialización de su software para industria 4.0 Manufacturing Intelligence. “Apostamos por que India sea el centro de operaciones desde el que extender nuestro negocio a toda la región de Asia Pacífico”, indica el director general de Sisteplant.

Sisteplant trabaja para 55.000 clientes de todo el mundo y uno de cada cinco euros de sus ventas procede el exterior

De esta manera, las aplicaciones de Sisteplant ya están presentes en los cinco continentes. En total, trabajan para 55.000 clientes de todo el mundo de sectores tan variopintos como automoción, aeronáutica, alimentación, farma, facilities, infraestructuras o energía, entre otros. Entre ellos firmas como Gestamp, Airbus, GKN, Aciturri, Nutrexpa, Mercedes-Benz, Seat, Nissan, Navantia o Acciona.

LA AVENTURA EXTERIOR DE SISTEPLANT

Quienes ayudaron a Sisteplant a lanzarse a la aventura exterior, a hacer de la internacionalización parte de su ser, fueron los propios clientes. La razón es bien sencilla. Una vez que las multinacionales extranjeras utilizaban sus soluciones en España, y dado los buenos resultados cosechados, decidían implantarlas en otros países en lo que ya estaban presentes. En otras ocasiones, eran las empresas españolas que decidían abrir nuevos mercados las que se llevaban en la ‘mochila’ los productos de Sisteplant ya utilizados aquí. “Este hecho ha facilitado mucho el cierre de acuerdos de distribución”, reconoce Alfonzo Ganzabal.

En ese salto al exterior, en alguna ocasión han contratado servicios de identificación de potenciales partners, aunque fundamentalmente ha sido labor directa de Sisteplant. También, hace ya un lustro, crearon un equipo interno de soporte a canal con la finalidad de dar respuesta a las necesidades de la red de oficinas y socios, y también a la identificación y puesta en marcha de nuevas alianzas.

Formación e innovación son dos pilares del crecimiento de Sisteplant

¿Qué país fue el más complicado de conquistar? “Más que países difíciles, yo hablaría de mercados y afinidades culturales. Lógicamente, en Latinoamérica nos ha resultado más fácil hacernos un hueco y, en Europa, también está siendo más sencillo debido a la cercanía que Asia, por ejemplo”, apunta el director general de Sisteplant. Y reconoce que Norteamérica es otro mercado complicado, donde les está costando trabajo encontrar un partner con las características de su agrado.

“Nuestro próximo objetivo es Estados Unidos. Ya tenemos algunos clientes allí, pero estamos buscando la mejor fórmula para tener una mayor presencia y explotar ese mercado de la mejor manera posible. En principio nos gustaría abordar el mercado a través de una joint venture”, apunta el directivo.

LOS ORÍGENES

Fue en 1984 cuando Sisteplant vio la luz gracias al doctor Javier Borda Elejabarrieta. Su propósito era el de impulsar el desarrollo de un tejido industrial competitivo y de alto valor añadido en el País Vasco que, por aquel entonces, vivía un reajuste de la actividad industrial. Un nacimiento que no hubiera sido posible sin el apoyo del grupo Talde Private Equity que, ya en 1996, vendió su paquete accionarial a la sociedad de capital riesgo Corporación IBV, integrada por Iberdrola y BBVA. Después, en 2002, IBV salió el capital de la empresa pasando Sisteplant a ser una empresa familiar. A día de hoy, Javier Borda es el único accionista de la compañía.

Desde sus orígenes su meta fue la de ayudar a las empresas, fundamentalmente en los ámbitos industrial y de servicios, a ser más competitivas. “La diferencia con respecto a entonces es que el portfolio de servicios y soluciones se ha sofisticado, y también que se ha ampliado el radio de acción. La actividad ya no se circunscribe a País Vasco, sino que ayudamos a ser más competitivas a empresas de toda España y de los cinco continentes”, recalca Alfonzo Ganzabal.

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La facturación de Sisteplant fue de 10 millones de euros en 2018 y, para 2019, esperan alcanzar los 12 millones. El porcentaje que procede del exterior es del 20%. Para conseguir hacer sus sueños realidad, entre otros hechos, destinan el 20% de su facturación y plantilla a I+D+i.  “Teníamos que diferenciarnos a través de la especialización y la única forma de lograrlo es la inversión en innovación. Además, todo el beneficio se reinvierte en el negocio”, comenta el director general de Sisteplant.

Entre sus desarrollos, cabe destacar la metodología integral para la fábrica del futuro (Tecnoiplant), el primer paquete integral de soluciones para transformar las fábricas en Industrias 4.0 (Manufacturing Intelligence 4.0), o el primer software de gestión del mantenimiento que se desarrolaba en España y que hoy en día es considerado el estándar de la industria (prisma). “Además tenemos focos de investigación en ámbitos de nanomateriales, fibra de carbono, inteligencia artificial, y otras tecnologías con gran potencial de desarrollo”, acota.

PIEDRAS EN EL CAMINO

En sus 35 años de historia, su mayor dificultad ha sido la de trabajar en un mercado dominado por grandes compañías multinacionales que contaban con gran predicamento. De ahí que decidieran diferenciarse de las mismas a través del desarrollo de conocimiento y la especialización.

¿Cómo han afrontado la última crisis? “La hemos salvado sin grandes dificultades”, sostiene Alfonzo Ganzabal. Y lo explica de la siguiente manera: “En 2008 empezamos a detectar síntomas de agotamiento en los modelos de mejora basados en Lean Manufacturing de nuestros clientes más avanzados y, tras un tiempo de análisis y reflexión interna por parte de nuestro equipo de expertos, desarrollamos un modelo de competitividad global, con una propuesta de valor totalmente diferencia respecto a nuestros competidores, basada en una fábrica colaborativa, humana y digital”.

Fruto de ello fue el modelo de fábrica del futuro, que ha supuesto un elemento diferencial respecto a la competencia, y que ha ayudado a muchas empresas a dar los pasos adecuados para dejar atrás la citada crisis.

Cápsula Hyperloop para pasajeros

¿Y qué encargo, o qué producto, les ha hecho sentir especiales? Ahí hay uno del que se sienten muy orgullosos. Se trata del diseño de la fábrica para el ensamblaje de la cápsula de Hyperloop TT. Un proyecto que contempla aspectos como la sincronización de todas las fases de fabricación y montaje, lay out, automatizaciones, contenido de trabajo, o niveles de inversión en función del crecimiento de la demanda. La primera planta de montaje estará ubicada en Oriente Próximo y suministrará la primera unidad que cubrirá una distancia de cinco kilómetros en Abu Dhabi.

“Aunque se trata de un proyecto importante, no lo son menos otros que desarrollamos con empresas de todos los sectores y tamaños, contribuyendo a que lleven a cabo modelos de operaciones más ambiciosos, más ágiles y flexibles, en los que la tecnología no compita con los puestos de trabajo, sino que sea un aliado para desarrollar la capacidad de toma de decisiones a todos los niveles de la organización”, remarca Alfonzo Ganzabal.

De cara al futuro, su punto de mira estará puesto en la transformación 4.0, en la que muchas empresas se han embarcado, pero que aún tiene mucho recorrido. Existen muchas empresas que están llevando a cabo proyectos piloto, pero les falta una estrategia global. “Nuestra preocupación en este sentido en que, en muchos casos, se está pensando en 4.0 exclusivamente como digitalización. En nuestra visión de la fábrica del futuro, tan importantes como la digitalización son otros factores, como el modelo industrial y tecnologías productivas y, por supuesto, el desarrollo de las personas”, concluye el director general de Sisteplant.