Mapfre, Hiscox, Axa

Las empresas del sector asegurador coinciden en la definición del mercado de los seguros de arte. Tanto las responsables de Hiscox como de Mapfre y Axa resaltan la estabilidad e ínfimo porcentaje de fraude. Igualmente, insisten en que este tipo tan específico de seguro representa una parte pequeña del sector, pero da resultado y es necesario. Sin embargo, este año la estabilidad que caracteriza al mercado sufrirá grandes cambios. La crisis del Covid-19 deja en el aire exposiciones de arte, que representan una gran parte del negocio, y la compra de obras se estanca.

La responsable de técnico del departamento de Arte y Clientes Privados de Hiscox, Eva Peribañez, prevé una ralentización en el crecimiento del negocio asegurador de obras de arte, causado en parte por la crisis del Covid-19. “Empezamos el año con un crecimiento al alza, pero ahora notamos la paralización de todos los sectores”, añade. 

En Mapfre señalan que no se han registrado grandes cambios en estos meses con respecto al año pasado. “Todo sigue en la misma línea a un ritmo normal, aunque sin peticiones para grandes exposiciones”, concluye Matxalen Cruz, responsable del área especializada de la compañía.

Esta crisis llega tras 2019 marcado por el crecimiento en el mercado asegurador de arte. La responsable de técnico de Hiscox reconoce que en su compañía se registró crecimiento, causado por la conciencia de la necesidad de proteger el arte. Además, esta experta del sector señala al desconocimiento como principal culpable del pequeño número de clientes que aseguran sus obras de arte, “algunos clientes creen que con la póliza generalista del hogar que cubre objetos especiales están incluidas las piezas artísticas, pero no son conscientes de que está limitado el valor”. 

UN NEGOCIO PEQUEÑO Y NECESARIO

El negocio de los seguros de arte es muy amplio e incluye desde coleccionistas privados que aseguran obras ubicadas en un domicilio hasta grandes museos. La línea de negocio a gran escala -museos, fundaciones y exposiciones- varía anualmente en función del presupuesto que destinan las instituciones al arte. Este tipo de producto asegurador cubre el transporte y la exposición de los objetos artísticos.

El caso del coleccionismo privado entraña más riesgos. Para asegurar una pieza artística de carácter privado es necesario que la obra cumpla una serie de requisitos, que influirán en la prima de la póliza del seguro. El perfil del cliente, la procedencia de la obra, la ubicación, las medidas de seguridad y el valor de la obra son aspectos que las aseguradoras no pasan por alto. Gracias a estos factores, la compañía puede establecer el valor convenido, que es de gran importancia en caso de siniestro porque permite actuar con mayor fluidez

Una de las tendencias más interesantes del ámbito privado son los picos de demanda que presenta. La responsable del área de Hiscox explica que el verano es uno de los momentos en los que se registra más interés por parte de los clientes. Tras las ferias, como la recién terminada ARCO, también se produce un pico de demanda por la adquisición de piezas. Y resulta curioso que, cuando aparecen noticias en los medios de comunicación sobre desapariciones o siniestros importantes, los clientes contratan estos servicios con más frecuencia. 

EL ARTE, LIBRE DE FRAUDE 

El fraude es uno de los principales problemas contra los que luchan las compañías aseguradoras. Sin embargo, el mundo del arte parece estar libre de fraude. Desde Hiscox apuntan que se trata de algo muy aislado. Marta García, la responsable suscriptora de Arte en Axa insiste en que esta aseguradora toma muchas medidas para evitar el fraude y cifra en prácticamente cero los casos

Los siniestros tampoco son muy elevados en este sector, pero las empresas aseguradoras están preparadas para estas situaciones. Matxalen Cruz (Mapfre) explica que un siniestro ocurrido en 2019 con el transporte de una obra de arte marcará el 2020.


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