Jaime Echegoyen admite que las promesas del anterior Gobierno no se cumplirán.

La Sareb es una ruina y se puede convertir en un problema mayúsculo en el sector bancario español durante la próxima década. La patata caliente está en La Moncloa, que ve con desesperación la colección de despropósitos e improvisaciones protagonizados por el “banco malo”, torpemente capitaneado por Jaime Echegoyen. El directivo se está mostrando incapaz de achicar agua de un barco que se hunde.

La cuestión que falta por resolver es si se lleva por delante las cuentas del sector bancario, que está que trina por la colección de incumplimientos que acumula la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria, que nació para engullir los activos tóxicos de las cajas de ahorro intervenidas (Bankia o Catalunya Bank).

Lo hizo gracias a ‘papá Estado’, 45% en manos del Frob, y a la “solidaridad” de la mayoría compuesta por una treintena de entidades privadas (Santander, Caixabank, Sabadell y varias aseguradoras que confiaron en Moncloa en vez de hacerlo en la tesis del BBVA, que no picó en el anzuelo).

MALA DIGESTIÓN EN LA SAREB

La Sareb limpió los balances de entidades intervenidas o reestructuradas al tragarse todos sus activos tóxicos, contabilizados a la mitad de lo que los habían valorado las cajas. Esta limpieza regada por fondos europeos tenía ventajas.

Por ejemplo el cobro privilegiado ante los acreedores, y contaba con un plan quincenal que tenía como interés minimizar la crisis inmobiliaria. Moncloa ofreció a los bancos “solidarios” una rentabilidad del 15% porque se suponía que iban a contar con un oportunismo comercial que se ha demostrado falso.

Jaime Echegoyen, presidente de la Sareb tras la dimisión en 2015 de Belén Romana, aceptó el tutelaje del Gobierno y de la Comisión Europea que había diseñado Luis de Guindos, reticente en un primer momento a crear un banco malo que se suponía que solo iba a tener pérdidas en los primeros compases de vida.

TRÁGICO BALANCE DE LA SAREB

Ha pasado más de un lustro del inicio de vida de la Sareb y las cuentas son desoladoras: 103 millones de euros de pérdidas en 2015, 663 millones en 2016 y 565 en 2017. En total más de 1.300 millones dilapidados pese al récord comercial del año pasado.

Se suponía que Echegoyen no iba a sacar pecho, pero tuvo el cuajo de destacar que habían batido récord comercial con casi 19.000 inmuebles vendidos y por el 15% de pérdidas evaporadas respecto al ejercicio anterior.

El capital privado se echa las manos a la cabeza y hasta el Banco de España le pegó un toque a la Sareb tras leer un informe de una inspectora en el que se evidenciaba que el seguimiento de sus operaciones era “escaso, generalista y limitado” porque “no se profundiza en el análisis de operaciones, ni se hace una valoración crítica de la negociación y resultados”, tal y como desveló El Independiente.

ANSIEDAD EN LA SAREB

El cambio de huésped en Moncloa pilló con unos números bochornosos a Echegoyen, que se apresuro a salir a la palestra para exigir que no le pidieran cuentas todavía: “Hemos recorrido un tercio de nuestra vida y lo hemos hecho bastante bien”.

Y admitía que “aunque podríamos haberlo hecho mejor, pero me gustaría recordar que los objetivos están fijados a 15 años entonces habrá que dar explicaciones, no tiene sentido juzgarlo cuando han pasado dos o cinco años”, afirmó tras admitir que el 15% de beneficios era ya una utopía.

Cierto es que la Sareb se ha desprendido de más del 25% de los activos tóxicos, pero para ello ha consumido más del 35% del tiempo que dispone. Es por ello que es hora de precipitar las ventas para evitar la tormenta: en junio contrataron a Goldman Sachs para vender una cartera administrada por Haya Real Estate (que representa casi 30.000 millones de euros en préstamos fallidos). 

Y además lanzaron una campaña para poner a la venta a una media de 85.000 euros ni más de ni menos que 4.200 apartamentos, dos tercios situados en el arco mediterráneo.

También se ha apostado por la descentralización a costa de engordar la maquinaria, con intención de abrir delegaciones en Levante, Catalunya o Andalucía. La intención de todos estos movimientos es salvar los muebles tras haberse desprendido de 10.618 viviendas en el primer semestre, cifras que mejoran en un 9% los números del año anterior.

LA BANCA ESTÁ QUE TRINA CON LA SAREB

Los accionistas de la Sareb callan, pero Bankia, el BBVA y Abanca ya han dejado claro que no están dispuestas a que el banco malo les arruine sus cuentas. Estos tres bancos disponen de bonos que recibieron como pago a los activos inmobiliarios que le traspasaron que están dando una rentabilidad negativa, cuando las condiciones fijadas señalaban que no podía caer del 0%.

Sareb
Jaime Echegoyen admite en público que la rentabilidad prometida por Sareb se ha quedado en un brindis al sol.

También miran con escepticismo en el Santander, que posee más del 20% de la sociedad tras incorporar al Popular y que podría tener que aprovisionar centenares de millones de euros por culpa de este disparate gubernamental que quizás no llegue al año de su muerte programada, 2027.

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