Pedro Sánchez, en el último Congreso Federal del PSOE.

En el PSOE están que no se lo creen. Hace unos meses, cuando Pedro Sánchez ganaba las primarias socialistas, los más pesimistas daban por hecho que el partido se hundiría en las encuestas y que en ningún caso conseguiría ser segunda fuerza política y disputarle el primer puesto al Partido Popular. Sin embargo, esta vez Pedro Sánchez ha jugado sus cartas de otra manera y los resultados de las encuestas son bien distintos.

Y no solo las que están haciendo los medios de comunicación. En las encuestas que se han venido publicando estos días, el PSOE recupera pulso político y supera entre seis y ocho puntos a Podemos, el partido de Pablo Iglesias, y se acerca a menos de seis puntos del PP, que se mantiene en torno a un 30% de los votos. Pero en las encuestas internas, que son las que valen de verdad aunque no se cuentan, la diferencia con el partido de Iglesias es aún mayor.

En esos sondeos que tiene Ferraz, el PSOE supera el 27% de los votos, lo que le sitúa a más de diez puntos de  Podemos, y a entre tres y cuatro del PP, “es decir, lo que vale en una campaña electoral”, dicen fuentes de este partido. ¿Qué ha pasado? Pues, aunque parezca curioso, el asunto catalán ha venido a beneficiar principalmente al PSOE, y sobre todo al PSC que está renaciendo en Cataluña gracias a la indefinición de Podemos.

Postura ambigua

Durante muchos años, al PSC se le acusó, no sin buena parte de razón, de mantener una postura ambigua respecto del nacionalismo catalán. Eso le pasó factura, y buena parte de su votante no nacionalista o se fue a Ciudadanos o se quedó en la abstención, y recientemente huyó a Podemos en su mayor parte. Miquel Iceta entendió lo que había pasado, y poco a poco ha ido derivando al PSC hacia posiciones claramente no nacionalistas.

De hecho, el cambio de posición de Pedro Sánchez mostrándose como un hombre de Estado y respaldando al Gobierno tiene mucho que ver con los consejos que le ha dado el propio Iceta. De este modo, el PSC está recuperando buena parte del voto perdido, especialmente el que se fue a Podemos, un partido que sangra por su electorado no nacionalista a favor del PSC y por el nacionalista a favor de la CUP y de ERC.

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Y no hay que olvidar que las dos legislaturas que gobernó Zapatero lo hizo gracias al voto socialista en Cataluña, la región que le dio sus dos victorias electorales. “Por eso para nosotros era fundamental recuperar el voto en Cataluña, y nuestros sondeos dicen que poco a poco eso se va consiguiendo”, dicen estas fuentes. Y eso es gracias sobre todo a la indefinición del partido de Pablo Iglesias que le está pasando una enorme factura en Cataluña, y en el resto de España.

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