Ryanair

La aerolínea Ryanair necesita una nueva fuente de ingresos tras los problemas que ha tenido en el último año: caída de beneficio, elevado gasto por las huelgas y subida del precio del fuel, entre otras. Por ello, ha lanzado un nuevo servicio que ofrece ejecutar campañas de publicidad insertadas en las tarjetas de embarque de los usuarios.

La low cost no ha especificado si este servicio ha comenzado a funcionar o el tipo de empresas al que va dirigido. Simplemente se remite a la web donde se anuncia a través del un fuerte reclamo: los 11,5 millones de pasajeros mensuales que viajan a más de 216 destinos en 37 países diferentes.

Según la irlandesa, “los pasajeros están en un estado de ánimo positivo durante el viaje y es probable que sean receptivos a los anuncios”. Además, aseguran que los pasajeros visionan la tarjeta de embarque ocho veces durante el viaje. Todo un señuelo que los usuarios de Ryanair ya sufren durante el viaje y, de forma más agresiva, con la venta a bordo por parte de los tripulantes de cabina de perfumes, artículos de comida y tarjetas de ‘Rasca y gana’.

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De hecho, uno de los motivos por los que los tripulantes de cabina convocaron paros el pasado año tiene que ver con el uso excesivo de la publicidad. Las políticas de la compañía son tan agobiantes que en determinados casos llegan a obligar a los tripulantes de cabina a conseguir unos mínimos en ventas a bordo de 1,80 euros por pasajero en cada vuelo. Así, Ryanair amenaza vía cartas con ser trasladados a otro país si no consiguen estos objetivos, tal y como denuncian desde USO.

Por otro lado, hace poco también puso en marcha otra medida para recaudar ingresos. Ahora los pasajeros solo pueden llevar una “pequeña bolsa personal” a bordo, que deben colocar bajo el asiento de delantero. Pero solo los clientes que adquieran su billete como priority  (pagando 6 euros más) pueden transportar también una maleta de hasta diez kilos. Aquellos que no contraten esta tarifa pagan entre seis y diez euros por el equipaje de mano.

PROBLEMAS PARA EL ‘LOW COST’

El último año no ha sido especialmente bueno para la aerolínea de bajo coste. Ryanair registró unas pérdidas de 20 millones de euros en el tercer trimestre fiscal que finalizó en diciembre de 2018 debido a un descenso de 6% de las tarifas. Y lo hizo tras anunciar en varias ocasiones que el beneficio a final de año sería inferior al pronosticado.

A esto hay que sumar un aumento de los costes laborales motivado por el aumento del 20% de los salarios de los pilotos, las pérdidas económicas por las huelgas de trabajadores y el elevado precio del petroleo. A cierre de mercado del pasado martes, los títulos de Ryanair caían un 4% por la subida del fuel. El barril de brent, el crudo de referencia en Europa, cotizaba a 74,68 dólares en el momento de cierre de los mercados en España, más de 20 dólares por encima del comienzo de año.