Ryanair
Chris Ratcliffe/Bloomberg

Ryanair no gana para sustos últimamente. Al anuncio del cierre de algunas bases por retraso en las entregas de los 58 aviones 737 MAX se suma una amenaza de huelga en Reino Unido. Los paros serán sometidos a votación por la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas Británicas (Balpa) a través de un formulario que se enviará el 24 de julio.

El 7 de agosto se conocerá la decisión de los pilotos. El conflicto se centra en una disputa sobre temas que incluyen pensiones, subsidios y prestaciones de maternidad entre pilotos y Ryanair, según anuncian medios británicos.

“No hemos podido llegar a un acuerdo con la empresa en relación con ninguna de nuestras preocupaciones”, alertó el secretario general del sindicato, Brian Strutton. “De hecho, la compañía no ha presentado ninguna oferta en absoluto”, sentenció.

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En Reino Unido, la ley requiere un aviso de dos semanas antes de cualquier huelga, por lo que la fecha más temprana en la que podrían comenzar los paros sería el 21 de agosto, justo antes del fin de semana festivo de agosto en Inglaterra y Gales. El impacto de la huelga sería elevado si tenemos en cuenta el efecto contagio en otros países.

Cabe recordar que, en agosto del año pasado, se cancelaron 450 vuelos de Ryanair, ya que los pilotos en Alemania, Holanda, Bélgica, Irlanda y Suecia convocaron huelgas coordinadas las 24 horas. Alrededor de 75.000 pasajeros se vieron afectados. Y eso sin contar las huelgas de tripulantes de cabina que también se convocaron de forma coordinada en Europa (donde se unieron los trabajadores españoles).

CIERRE DE BASES

El pasado martes, Ryanair anunció que procederá al cierre temporal o indefinido de las bases en algunos aeropuertos con bajo rendimiento o deficitarias a partir de noviembre a causa del retraso en las entregas de los 58 aviones 737 MAX que esperaba recibir para el verano de 2020.

La low cost irlandesa ha indicado que está analizando cuáles son las bases con rendimiento más bajo y que mantendrá conversaciones con los trabajadores y los sindicatos para planificar este procedimiento, causado “directamente por los retrasos en la entrega de los 737 MAX”.

La compañía prevé que, si los 737 MAX vuelven a estar operativos entre septiembre y diciembre de 2019, para el próximo verano habrán recibido unos 30 en vez de los 58 del plan inicial. Según sus cálculos, el no haber recibido estos aviones supondrá la reducción del tráfico de pasajeros de 162 millones a 157 millones (-3,2%) hasta marzo de 2021.