Rubiales
Luis Rubiales

Da lo mismo que sea periodo vacacional o los equipos estén de pretemporada; las polémicas por el fútbol siempre emergen. Los últimos años se centraron en los derechos de emisión, algo que se resolvió de manera favorable para Telefónica la temporada pasada. Este año, la disputa que ha surgido entre la Federación Española (RFEF) y LaLiga se debe a los horarios. En juego cientos de millones.

Todo arranca cuando el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, advierte de que los horarios de LaLiga deben cambiar. Nada de jugar los viernes y lunes. Todo concentrado en el fin de semana y, además, cuando haga menos calor en periodos cercanos al verano. Esta situación no ha gustado nada a LaLiga. El único club al que le parecen bien estos cambios de horario es al Real Madrid. Sus motivos tendrá. El resto de conjuntos tanto de 1º como 2º han manifestado su “profunda preocupación” por lo que consideran “una invasión de las competencias de LaLiga por parte de la Federación”. Han tildado la situación de “ataque frontal a los clubes” en un comunicado oficial.

El problema real y subyacente de la polémica es el dinero pagado por los derechos de retransmisión. Operadores nacionales como Movistar, o internacionales como Sky o DirecTv, han sido muy claro al respecto: si hay cambios en los horarios llevarán a cabo las pertinentes reclamaciones por modificaciones contractuales con respecto a la oferta inicial en la compra de derechos.

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Esta cifra, según fuentes conocedoras de la situación, se elevaría por encima de los 2.000 millones de euros. Lógicamente, no está en juego el montante total, sino la parte proporcional del mismo a los cambios que surjan debido al cambio de horarios. Y es que, según señalan dichas fuentes a MERCA2, si finalmente hay cambios, la situación no se puede mantener igual.

RUBIALES SE LA JUEGA

El próximo jueves 7 de agosto, a través del Juzgado de lo Mercantil, se resolverá la situación. En caso de ganar el organismo dirigido por Luis Rubiales, el impacto económico podría ser una realidad.

Los operadores alegan que en la medida en que obligan a que coincidan partidos se genera que haya menos ventanas de comercialización. De esta manera, el cliente puede ver menos contenido y debe elegir. Eso es algo que no estaba previsto y que, además, no se ha publicitado así. Por otro lado, existe un perjuicio en términos de publicidad.

Falta por conocer qué dictaminará la justicia, pero a priori los operadores tienen todo a favor. Ellos acudieron a una compra de derechos con unas condiciones fijadas en días y horarios. Sobre ese esquema de ofertas se lanzaron las propuestas, y, lo más importante, eso está recogido bajo contrato. Por lo tanto, si ahora hay un cambio y no se juega los viernes y lunes, y además se concentran partidos, claramente hay un cambio en las condiciones.

LOS CLUBES Y EL DINERO, JUNTO

En esta nueva guerra del fútbol, los clubes a través de LaLiga y los operadores de televisión están unidos. Ambos saben que, en cierta medida, pierden algo.

Los equipos, dinero, y eso es un problema. Los contratos televisivos son importantes partidas de ingresos, y si finalmente la justicia estima que los horarios deben ser como quiere la RFEF, automáticamente saben que los operadores recurrirían, aunque ellos no tengan culpa, y los ingresos serían menores. Por lo que respecta a los operadores, sobre todo aquellos que paquetizan servicios, como es el caso de las telecos, un valor añadido es “todo el fútbol”. Así, aunque recuperen parte económica de la inversión realizada, tener que argumentar sus clientes que el servicio no será como se estimaba, aunque tampoco sea su responsabilidad, será un golpe de imagen.