En el año 2014, el de la compra de Ono por Vodafone por 7.200 millones de euros, su consejera delegada, Rosalía Portela, tenía un sueldo anual de 800.000 euros, a lo que había que sumar su bonus de 2013 (111.513€), ingresado en marzo, y la aportación de 40.000 euros a un plan de pensiones. En total, cada año entraban en su cuenta por estos conceptos cerca de un millón de euros. Son datos de una sentencia reciente en su contra relacionada con su desvinculación de Vodafone Ono tras la polémica por el fraude de IVA en tráfico de minutos internacionales.

Pues bien, la situación de la veterana directiva ha cambiado drásticamente. Desde su nueva posición como presidenta ejecutiva de Deoleo tiene un sueldo fijo de 250.000 euros al año y desde su nombramiento, el 7 de septiembre de 2016, hasta fin de año, ingresó en total algo más de 116.000€.

Tanto ella como su consejero delegado, Pierluigi Tosato (500.000€/año) ganan sensiblemente menos que el que fuera consejero delegado del grupo, Manuel Arroyo, que ingresó en 2016 más de 1,5 millones de euros: 900.000 por la anualidad a la que tenía derecho por el despido y los 618.000 euros por los meses del año pasado en los que ocupó el cargo. El hombre bajo cuya dirección la compañía se desplomó ha sido premiado con la dirección de Coca-Cola Iberia, la compañía donde desempeñó buena parte de su carrera profesional.

Abaratamiento de los directivos

Ni Tosato ni Portela tienen las mismas condiciones que tuvo Arroyo. En realidad, incluso sumando sus respectivos contratos la suma es muy inferior a lo que venía ganando el ex de Coca-Cola y pupilo de Marcos de Quinto.

Según las condiciones de sus contratos, Deoleo se guarda las espaldas: en ambos casos se descarta la fórmula del abono directo de una anualidad en caso de despido y se contempla el pago de una indemnización “equivalente a un número de días predeterminado sobre el salario fijo bruto en metálico que perciba en el momento de la extinción por cada año de servicio, con un máximo de un año de salario fijo bruto en metálico”.

Portela recibió a final de año un fuerte varapalo judicial al cancelar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la sentencia que invalidaba su despido, si bien todavía tiene pendientes otras causas relacionadas con la misma polémica. Como la situación de su bono de 25 millones de euros por la venta.

Una empresa que pierde aceite

La situación en la compañía que controla marcas como Carbonell y Koipe es delicada. Deoleo está en causa de disolución después de que, tras la acumulación de las pérdidas de 2016 y ejercicios anteriores, su patrimonio neto se haya reducido por debajo de la mitad del capital social.

Para resolver la situación la compañía prepara una operación acordeón, la reducción de capital social mediante la disminución del valor nominal de las acciones de la sociedad. Concretamente, se reducirá la capitalización en entre 300 y 323 millones de euros, lo que supone dejar el valor por acción en entre 0,12 y 0,10 euros, respectivamente. Después se estudiará una pequeña ampliación abierta a todos los accionistas.

Portela, quien fuera responsable del área de Residencial de Telefónica de España y pasó muchos años entre Procter&Gamble y Kimberly Clark, deberá reparar ahora una multinacional que factura 700 millones al año, tiene tres de las diez marcas más vendidas del mundo y está lastrada por una deuda de 533 millones:

Su foco está en vender menos aceite y mejor en países en los que sea más rentable, como EEUU, que ya supone un 15% de las ventas, o Italia.

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