Repsol
Antonio Brufau junto a Josu Ion Imaz.

Repsol engorda su cuenta corriente para la próxima gran batalla que afrontará en los siguientes meses. El año pasado, la petrolera española entró de lleno en el negocio de la electricidad a través de las actividades de generación y comercialización gracias a la adquisición de Viesgo. Ahora, la firma presidida por Antonio Brufau busca consolidarse a través de próximas adquisiciones (la que está más cerca es X-Elio) para lo cual mantiene en su caja fuerte cerca de 1.500 millones.

La evolución del efectivo de la petrolera española experimentó un fuerte incremento el año pasado a raíz de las desinversiones que llevo a cabo, en especial después de vender el 20% que mantenía de Gas Natural por algo más de 3.800 millones de euros. En concreto, la partida que más se ha disparado dentro de su balance ha sido de la ‘Inversiones a Corto Plazo’ en la que suma hasta 1.711 millones de euros frente a los 257 millones de un año antes, lo que supone un crecimiento del 565%.

El fuerte volumen de efectivo que atesora la firma en dicha partida es una situación anómala que se ha dado muy pocas veces en los últimos años, y siempre como antesala de un gran movimiento. De hecho, los más de 1.700 millones que mantiene Repsol en concepto de inversiones a corto plazo es la segunda cifra más alta que ha registrado en dicha partida en los últimos 15 años, solo superada por los 2.513 millones que poseía en 2014 y que sirvieron de base para el asalto de la canadiense Talisman. También en 2010 la liquidez de la petrolera creció con fuerza, lo que supuso que a los pocos meses después cerrase la compra del 10% de Sacyr por más de 2.500 millones de euros.

Los más de 1.700 millones que mantiene Repsol en concepto de inversiones a corto plazo es la segunda cifra más alta que ha registrado en dicha partida en los últimos 15 años

Aunque no todo ese volumen de efectivo que mantiene se puede utilizar para futuros movimientos, aunque sí una parte mayoritaria. Repsol explica en una de sus muchas notas a píe de página (en el informe financiero anual que acumula más de 500 hojas) que cuenta con 1.455 millones de euros en “depósitos a plazo con disponibilidad inmediata”. La gran mayoría de ese total, unos 900 millones, están aparcados en distintas cuentas de su socio Caixabank.

La fuerte posición de liquidez es un requisito imprescindible para que la firma vasca pueda seguir creciendo inorgánicamente, a través de compras, ya que así evita problemas de endeudamiento. Pese a que sobre el papel Repsol presenta un endeudamiento muy bajo, en torno a 0,5 veces ebitda, el mercado exige a las empresas del sector un apalancamiento menor que al resto debido a que la volatilidad de los precios de las materias primas hace difícil mantener un nivel de beneficios recurrente si el apalancamiento es alto.

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Por ello, la insistencia de la cúpula de Repsol para dotar de flexibilidad al balance de la compañía de cara a futuros movimientos de M&A en el 2019. La firma cuenta con un espacio cercano a los 4.000 millones de euros hasta situar la deuda neta en torno a una vez ebitda. Un nivel que los analistas no consideran peligroso y que le permitiría a la compañía mantener su calificación crediticia, algo imprescindible para que el precio de sus bonos en el mercado no se derrumbe.

REPSOL, IBERDROLA Y LA PUGNA POR X-ELIO

El campo de las energías renovables de cara al abastecimiento de energía eléctrica para los hogares y demás usos (entre ellos el coche eléctrico) es uno de los campos en los que más empresas que van a chocar para intentar abrirse camino. “La competencia va a ser feroz y los actores más grandes van a pelear entre sí para intentar comerse al mayor número posible de pequeñas empresas”, explican desde fuentes financieras del sector.

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El siguiente gran envite dentro del sector es la competencia entre Repsol e Iberdrola por hacerse con la firma X-Elio, una de las principales plataformas de energía solar fotovoltaica en España. La pugna se mueve en torno a los 1.000 millones de euros, aunque según adelantó El Economista la cifra podría despegar si finalmente la firma presidida por Ignacio Sánchez Galán consigue los apoyos financieros necesarios para subir la puja.

Una situación, la que la búsqueda de un socio, que se entiende a la perfección cuando se comparan ambas estructuras financieras. Los más de 1.500 millones listos para gastar, junto con una estructura de deuda mucho más saneada, es una ventaja para Repsol frente a la eléctrica que apenas mantiene 570 millones de liquidez real para gastar y su deuda neta supera en cuatro veces su beneficio operativo. Aunque eso sí, como afirma el diario económico no solo se mantienen en el corte las dos españolas, sino que también aparecen el conglomerado japonés Orix Corporation y el fondo canadiense Brookfield, por lo que todavía está todo en el aire.