Ricos y pobres de la carretera de Barcelona.
Arriba, el antiguo club social Barajas y abajo, el hotel Marriot de la carretera de Barcelona.

Un recorrido de contrastes. Hipermercados del sexo clausurados, asentamientos ilegales, suciedad y negocios en declive de un lado. Del otro, edificios imponentes, sedes bancarias, centros comerciales y nueva construcción. Un recorrido de más de 20 kilómetros desde el Corredor del Henares hasta Madrid. Ricos y pobres en la carretera de Barcelona.

Desde las 07:00 horas de la mañana hasta las 09:30 horas la Nacional II –entre Alcalá de Henares y la capital de España- se convierte en un scaletrix de coches que rara vez pasan de la segunda marcha. Este particular carricoche es producto de la gran cantidad de población que reside en la periferia y que trabaja en Madrid. ‘Curritos’ que soportan trayectos de más de una hora fruto del atasco formado en una autovía un tanto deteriorada.

Las congestiones ocasionadas por el tráfico poco fluido dan la oportunidad a los conductores de observar el declive de un lado de la carretera y la majestuosidad del otro. Desde la ciudad de Cervantes hacía la capital de España se agolpan en el arcén varios negocios fracasados, un hotel propicio para el adulterio, un macro prostíbulo clausurado e incluso el chabolismo.

El viaje por la vía ‘pobre’ comienza con el ya mencionado hotel de infidelidades. El Zouk –así se llama- es un reciento con habitaciones de lujo. Spa, piscina dentro del dormitorio e incluso solárium son algunos de los servicios que ofrece. Eso sí, todo ello con una discreción propia del CNI. Aparcamiento y ‘room service’ privado. Todo listo para que los huéspedes no se crucen con un empleado en ningún momento. Las malas lenguas hablan que por este hotel se ha visto a más de un jugador de fútbol de élite. ¿La compañía? No saben, no contestan.

Desde el Zouk hasta la siguiente población cercana –Torrejón de Ardoz- todo son fábricas y pequeñas parcelas. Precisamente es a la altura del municipio torrejonero donde se producen las mayores retenciones de la mañana. Parcelas y un centro comercial –el Parque Corredor- en declive. Hasta Inditex ha huido de un recinto muy mermado desde la aparición del Plenilunio –curiosamente instalado en el lado ‘rico’-.

Pero la imagen más desoladora llega tan sólo unos kilómetros más adelante. Justo en el puente de San Fernando, por donde corre el río Henares. Como si se quisiera presumir de la estampa en la curva hay colocado un radar que limita la velocidad a 90 Kilómetros por hora. Restos orgánicos, cartones, suciedad y varias personas parecen vivir en una especie de campamento ilegal. El tercer mundo instalado en mitad de una carretera nacional.

EL MAYOR PROSTÍBULO DE MADRID

Es justo en este tramo donde comienza el recorrido más turbio. Hasta llegar a la rotonda de Canillejas el paisaje es desolador. Restaurantes envejecidos, terrenos asfaltados que hacen las veces de parking para los viajeros del aeropuerto Adolfo Suárez y la ‘joya de la corona’: el hipermercado del sexo clausurado en el año 2000.

Los propietarios del club social barajas compraron la finca de 3.541 metros cuadrados, donde había un club deportivo, con dos pistas de tenis, en el año 1998. Invirtieron cientos de millones de las extinguidas pesetas para acondicionar el recinto. Las obras duraron varios meses, hasta que a finales del año 1999 abrió sus puertas. Pero el negocio sólo duró siete meses.

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La Gerencia Municipal de Urbanismo clausuró en julio del año 2000 el mayor hipermercado del sexo de Madrid, con 150 camas y unas 200 mujeres, por carecer de licencia de actividad. Los técnicos de disciplina urbanística precintaron el local con carteles en los que se ordenaba el cese de la actividad. Los dueños intentaron volver a abrirlo en septiembre de ese mismo año, pero la Policía frustró el intento.

Fachada del antiguo club social Barajas., en la carretera de Barcelona.
Fachada del antiguo club social Barajas.

Desde entonces la finca ha sufrido un gran deterioro. El paso del tiempo ha hecho mella en una fachada de color morado, que antes relucía al paso de los coches. Abandonado, el terreno ha sido utilizado como ‘picadero’ y como botellodromo. En la actualidad, hay multitud de coches aparcados dentro de la finca, aunque se desconoce si es un desguace o un simple parking.

VODAFONE, UN OASIS

A tan sólo unos metros de este espacio y a muy cerca del desvío para poner rumbo al aeropuerto se levanta un edificio de viviendas, que destaca por su color amarillo y por la falta de cuidados. Mal asfaltado, con grietas en el inmueble y con un patio interior donde predomina la mala hierba.

Edificio del lado ‘pobre’ de la carretera de Barcelona.

Una vez en Canillejas se produce un oasis en el desierto. El imponente edificio de Vodafone reina en el lado derecho donde. A tan sólo unos pasos se encuentra el mítico instituto Barajas, donde es más habitual ver a los alumnos en los exteriores fumando que dentro de las aulas. Tras la siempre congestionada glorieta hasta llegar a Avenida América, un remanso de paz de zonas verdes. Solo el edificio de la Liga rompe este bonito paseo.

EL REGRESO A CASA

Son las 19:00 horas de la tarde y toca volver a casa. Pero esta vez el regreso es por el lado ‘rico’ de la carretera de Barcelona. Con el habitual atasco de la hora punta, el conductor tiene la oportunidad de contemplar la majestuosidad de las nuevas construcciones.

Un gran parque empresarial donde destacan empresas como Omron o Vocento completan los primeros kilómetros del trazado. Recorrido que tiene uno de los momentos más álgidos en el imperial edificio del Banco Santander.

El edificio se sitúa en la calle de Juan Ignacio Luca de Tena, 11, cerca de la salida de Madrid por la A-2, en un solar que ya albergaba dos edificios del Popular –entidad a la que absorbió el Santander por el módico precio de un euro-, que fueron demolidos en su totalidad. La construcción tuvo un coste de 144 millones de euros, según datos publicados por Bovis, empresa encargada del proyecto. Dragados fue la constructora encargada del mismo.

Sede del Banco Santander, en la carretera de Barcelona.
Sede del Banco Santander, en la carretera de Barcelona.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, informó en el pasado mes de enero que la entidad trasladará la sede de Santander España al nuevo edificio de Banco Popular. Actualmente, el grueso de la plantilla de Santander España se encuentra localizado en la antigua sede de Banesto en la calle Mesena, aunque algunos empleados de la división española de Santander se encuentran ubicados en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte.

EL SECTOR SANITARIO SE APUNTA AL LADO DE LOS ‘RICOS’

Más adelante, se sitúa otro de los grandes proyectos de los últimos años, la nueva sede de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Han sido cuatro años de duro trabajo, pero en el solar de 45.000 metros cuadrados situado entre la Avenida América-A2, el Puente Felipe Juvara y la calle del Marquesado de Santa Marta, ya se atisba el edificio de este centro hospitalario. De hecho, sus puertas están abiertas desde finales del pasado año 2017. Aunque su funcionamiento será progresivo. Primero, las consultas, a continuación, los laboratorios, después los quirófanos y la hospitalización y, por último, las urgencias. El sector sanitario también tiene cabida en el lado más afortunado de la carretera de Barcelona.

Desde esta ubicación hasta la glorieta de Canillejas, se extiende un gran solar ajardinado, donde en algún momento puntual del año 2017 se instaló alguna chabola. Pero en la actualidad no queda ni rastro. El arcén rico no se puede permitir estas escenas.

Si el conductor ha logrado superar la dichosa glorieta –por cierto, los usuarios se quejan amargamente del trazado de la misma- sin topar con ningún accidente, llegará hasta uno de los desvíos más congestionados, el que da acceso a la vía de servicio de la A2 y que sirve para llegar hasta el centro comercial, Plenilunio. Algunos fines de semana, el trasiego de coches es tanto que parece que en el centro regalan ropa y comida. Aunque total, todo puede ser… Están en el lado ostentoso de la calzada.

PROTAGONISTA DE ‘LOS GOYA’

Vencido el fervor de las compras, al conductor todavía le queda un recorrido culinario y de ocio. A lo largo de la vía de esta vía de servicio se encuentran grandes restaurantes y arrocerías donde realizar una parada. Y después de una comida copiosa hay que descansar. O eso dice la DGT. Y para esto no hay mejor lugar que el Hotel Marriot, lugar donde se celebran cada año los premios del cine español, ‘Los Goya’.

Fachada del hotel Marriot, en la carretera de Barcelona.
Fachada del hotel Marriot, en la carretera de Barcelona.

Curiosamente en este punto de la autovía es donde se produce quizás el mayor enfrentamiento entre pobres y ricos. De un lado el hotel por dónde han pasado estrellas del nivel de Javier Bardem o Pedro Almodóvar y del otro –casi enfrentados- el antiguo hipermercado del sexo, donde lo más granado que ha pasado son los antidisturbios de la Policía Nacional y ahora es una fachada para el arte urbano de los grafiteros.

LA FAMILIA FALCON CREST, TAMBIÉN EN LA CARRETERA DE BARCELONA

Del cine a un nuevo centro comercial ubicado después del puente de San Fernando reinan las oficinas centrales de Iveco. El camino a casa prosigue y un poco antes de dejar atrás Torrejón de Ardoz se erige en el margen derecho otro hotel íntimo, Loove. Y sí, en este también corren voces que afirman haber visto a deportistas de élite entrando en él.

Pero falta algo… El lado de los ricos no sería de ricos si no hay un Corte Inglés que se precie. Por eso, la marca del triángulo verde tiene uno de sus muchos inmuebles en Alcalá de Henares, pegado a la carretera de Barcelona. La familia Falcon Crest tenía que estar presente, porque como ya contamos en MERCA2, al final, a El Corte Inglés le pasa como a McDonald’s. Su objetivo último no es el de vender hamburguesas –aunque parezca lo contrario- es seguir siendo la mayor inmobiliaria del mundo.

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