parejas

Las parejas están compuestas por personas, y como tales cada uno son de “su padre y de su madre”. En la variedad está el gusto y lo realmente divertido. Si todos fuésemos iguales sería aburridísimo. Seguramente que tú también conoces a esas parejas peculiares a las que te quedas mirando como el que ve una película.

Hay parejas que no comprendemos cómo continúan juntas y otras que no entendemos por qué se han separado. Te diré que lo que sucede de puertas para dentro en una casa tan solo lo saben los que viven allí. Sacar conjeturas en modo “Sálvame” no es recomendable y mucho menos inteligente. Por cierto, con ese programa sucede como con algunas parejas, nadie sabe cómo siguen ahí.

No obstante, sí podemos decir que hay parejas que repiten sus acciones y que se pueden englobar en distintos grupos en los que cuadran a la perfección. Te diré algunos y párate a pensar a quién de tu entorno te recuerdan.

Los caris

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Hay parejas sumamente vomitivas que están todo el santo día cogidos de la mano y dándose besos y arrumacos como si se acabasen de conocer. Eso está muy bien y es muy bonito, pero hay momentos en los que pueden llegar a revolverte el estómago, sobre todo si pasan varios minutos y los sigues viendo así.

Me refiero a las parejas que son un clon de “La Dama y el Vagabundo” a los que seguro que habrás visto en alguna ocasión cortarle el filete en un bar para que ella no tenga que masticar mucho.

Son parejas que, en un principio pueden llevar a darte un poco de envidia, y que se te asemejan a los cuentos de hadas de cuando eras niño. Pero, no se sabe hasta que punto cuando llegan a casa la chupona que los une se despega y no se vuelven a mirar hasta que no salen de nuevo a la calle.

Los lacios

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Las parejas que entran dentro del grupo de los lacios también son bastante comunes y seguramente conoces alguna que otra. Se trata de la que si el niño está quemando la casa, ellos se miran y se encogen de hombros.

Son las parejas que pasan olímpicamente de todo y que pueden llegar a sacarte de quicio de pasotas que son. Digamos que son el extremo opuesto a los caris. Están juntos porque los designios de la vida así lo han decidido, pero que igual podrían compartir lecho con una cabra que tampoco es que lo fueran a notar.

Los lacios son personas con las que si quieres estar una noche tranquila viendo películas es a los que debes avisar. Es para momentos en los que no te apetece compartir velada con alguien más sin que te den demasiado la lata. Ellos van a su bola y hacen lo que quieren, aunque a ti te pueden sacar de quicio.

Los brutos

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Los brutos son esas parejas que no dejan ni un segundo de atacarse, de decirse improperios y que mantienen una relación tóxica que contamina todo a lo que se acercan. Estas son las típicas parejas que todo el mundo piensa que terminarán en divorcio.

Las parejas de los brutos son personas que no miden sus palabras el uno para con el otro y que incluso puedes llegar a pensar que se maltratan. Sin embargo, dos no juegan si uno no quiere y ellos llevan así su vida.

Tienes que tener cuidado con este tipo de parejas porque en su mayoría suelen ser promiscuos y si quedas con ellos, mientras tú estás en la cocina y tu pareja en el salón, ellos intentarán separarse y tiraros los trastos de forma descarada.

Los antiguos

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Es triste, pero aún hay parejas que viven en el siglo pasado y creen que los hombres deben trabajar y las mujeres están relegadas al ámbito doméstico y a la crianza de unos cuantos retoños.

Los antiguos no se llevan mal, pero tampoco es que se idolatren, digamos que se soportan. Son parejas que suelen tener muchos vástagos a los que el patriarca solo hace caso cuando la madre está hasta el gorro y grita: “¡Como se lo diga a tu padre verás!”.

Si quedas con ellos y tú sí mantienes una relación normal e igualitaria pueden llegar a exasperarte. Ellas tienen asumidos sus roles y ellos viven felices con el que les ha tocado de cabeza de familia imprescindible para que los demás miembros de su séquito puedan respirar.

Los modernos

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Los modernos son parejas en el extremo contrario a los antiguos, como la misma palabra los define. Estos tienen plena confianza en el otro y no tienen miedo a ser engañados porque mantienen una relación libre y abierta.

Son los que, cuando vas de camping con ellos, se pasean en bolas delante de tus narices mientras tú te comes unas costillas a la barbacoa y ves el péndulo de él ondear frente a tus ojos.

Son parejas en su mayoría de gente “guapa” y suelen tener un poder adquisitivo alto. Cuando tienes mucho dinero, te aburres e innovas. Con estas parejas, si eres un poco más tradicional y no te gusta que a tu cónyuge se lo empotre nadie más, debes de tener especial atención, porque cuando menos te lo esperes los tienes encima.

Los pinchitos

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Los pinchitos son los que están todo el día dale que te pego. No comprendes cómo después de tantos años siguen manteniendo la libido de niños de quince. Sin embargo, ahí están ellos aguantando el tirón.

Este tipo de parejas suelen ser un poco incómodas y es mejor no juntarlas con los modernos porque el nivel de incomodidad puede ser nivel superlativo. Serían un claro ejemplo de los que te encuentras en el baño de una boda dándolo todo o detrás del ataúd en un funeral dándote miedo.

Los pinchitos suelen tener un carácter afable para con los demás, pero las peleas de estas personas son igual a su nivel de amor. Cuando las parejas están todo el día en “modo conejos” es cierto que tienen más complicidad, pero siempre debe existir un término medio, ni tanto ni tan calvo.