El acuerdo por el que Movistar cederá el alquiler de su red a Vodafone ha sido universalmente jaleado en el sector de telecomunicaciones español. Incluso fuentes próximas a Orange reconocen lo inteligente que ha sido el movimiento. Y no lo decimos nosotros: En apenas unas horas, agentes tan distintos como bancos y sindicatos han expresado su respeto por la operación.

Los analistas de Citi Georgios Ierodiaconou, Rohit Modi y Simon Weeden recuerdan que el acuerdo es parecido al modelo Kontingent en Alemania: Vodafone firma un compromiso de compra mínimo para los próximos cinco años por un montante no desvelado, lo que aumenta las garantías para Telefónica sobre los ingresos a recibir y le permite predecir mejor los despliegues. En merca2.es adelantamos desde el primer momento la existencia de un modelo de estas características.

Divide y vencerás

Los expertos subrayan cómo este acuerdo supone un cambio radical en el mercado nacional, ya que frente a la coinversión Vodafone-Orange, los ingleses pasan a convertirse en el mayor cliente mayorista de fibra de Telefónica. De hecho, creen que se ha utilizado la técnica del “divide y vencerás”. Ahora Orange tendrá que elegir entre mantener por su cuenta los planes de expansión o firmar un acuerdo similar.

Esa técnica, por cierto, la empleó ya Telefónica con mucho éxito cuando llegó a un acuerdo parecido con Jazztel hace cinco años. 

Los analistas estiman que Vodafone se llevará a 800.000 clientes a Telefónica en un lustro a un precio estimado de en torno a 17€/mes. Con estas estimaciones, creen que Telefónica ganará 70 millones de ingresos mayoristas duranten cinco años (entendemos que anuales) frente a los 50 millones que habría perdido si Vodafone se hubiese llevado los clientes a su propia fibra.

Un dato importante: Citi cree que si Orange firmase un acuerdo parecido se podría llevar a Telefónica 1,4 millones de clientes.

Los sindicatos, felices

En un comunicado, UGT afirma que el anuncio del pacto “vuelve a dar la razón a los planteamientos previos de UGT, por un lado, sobre la regulación sectorial en las redes de nueva generación y, por otro, sobre la necesidad de configurar un sector de las comunicaciones compuesto por operadores fuertes que compitan sobre infraestructuras“.

UGT siempre había preferido acuerdos entre partes antes de imposiciones del regulador “muchas veces desfasadas y, en otras ocasiones, radicalmente equivocadas”. No les falta énfasis: “Criticamos con intensidad la decisión de la CNMC de abrir la red FTTH porque alentaba el parasitismo y desincentivaba la inversión y, por tanto, la creación de empleo de calidad”. Un texto que, sorprendentemente, podía haber firmado debajo el presidente de la operadora, Luis Miguel Gilpérez.

“Ambas compañías entienden su modelo competitivo bajo el prisma de la inversión, tienen las relaciones laborales y la interlocución sindical entre sus prioridades y, en definitiva, generan empleo tecnológico y digno. Nada que ver con otros actores que ni invierten, ni generan empleo ni riqueza, que sólo parasitan porque les dejan, por las redes de los demás”, dice UGT sin mencionar a MásMóvil.

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