El oro ha escalado a máximos de cinco años al bordear los 1.450 dólares a lo largo de la sesión de este pasado viernes, y podría iniciar el asalto de los 1.500 dólares si la trayectoria alcista del S&P 500 pierde fuelle. Además, el valor de la materia prima ha escalado con fuerza en el último mes y medio a pesar de que el precio futuro del petróleo está hundido, lo que añade más dramatismo a la visión que tienen los inversores del desarrollo del mercado, en especial de la renta fija (que también sirve de refugio).

El rally del material dorado se inició a finales de mayo, de hecho, el 29 de mayo apenas supera los 1.280 dólares, con un incremento del 13,28% hasta los máximos marcados este pasado 19 de julio, tras mantenerse prácticamente plano en lo que va de año. A pesar del último arreón del mineral, su revalorización en lo que va de año, sube un 11%, está por detrás del +19% que lleva acumulado el S&P 500 en este 2019.

Aun así, la evolución de este último será vital para saber cuál puede ser el techo del oro en el corto plazo, ya que “la trayectoria ascendente del oro se acelerará si el S&P 500 no puede mantenerse por encima de los 3.000 puntos“, señala el último informe de Bloomberg. De hecho, el primer descenso superior al 20% de dicho índice, que es la marca para hablar de mercado bajista, fue una de las fuerzas que revirtió las expectativas de aumento de tasas en Estados Unidos y ayudó a rebajar el precio del petróleo.

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El precio del oro se mueve en los mercados financieros a través de dos factores, aunque uno es menos conocido: por un lado, el riesgo de que se puedan producir importantes caídas en los diferentes índices bursátiles, de ahí que se conozca como activo refugio. También en este sentido, el oro ha empezado a verse como una alternativa fiable a los activos más seguros que ofrecen los mercados, los bonos de deuda pública de máxima calidad, ya que los mismos pagan retornos negativos, cada vez el volumen es mayor, mientras que la rentabilidad histórica del oro aunque pequeña ha sido siempre positiva.

Pero no solo la valoración del mercado mueve el precio del oro, también existe un elemento físico que le hace oscilar: los futuros del petróleo. La idea que subyace a este elemento, que suele estar más oculto, es que el precio de una onza de oro que se extraiga en el largo plazo tendrá un coste alineado con el precio del petróleo, así si el valor del crudo es más alto el coste de extraerlo lo será, lo mismo ocurre si el precio del barril cae. Por ello, el rally del mineral sorprende de cierta manera.

En concreto, “el petróleo crudo WTI, el índice que marca los precios en Estados Unidos, tiene un riesgo elevado de dirigirse a 40 dólares por barril, después de no haber sido capaz de sostenerse con solvencia por encima de los 60 dólares”, señalan desde Bloomberg. “Desde finales de junio, WTI ha coqueteado con su media de 52 semanas con pendiente descendente. La geopolítica y los recortes de la OPEP han sido una ayuda a más corto plazo, pero el exceso de oferta liderado por EE.UU y la disminución de la demanda global deben seguir siendo los vientos en contra predominantes“, terminan de apuntar los analistas del portal económico.