Laurent Paillassot, consejero delegado de Orange España

La labor de Laurent Paillassot, consejero delegado de Orange España, haría estar orgulloso al mismísimo Nicolás Maquiavelo como ejecutor de aquella máxima que se ha hecho famosa, aunque en realidad nunca la escribió, de ‘El fin justifica los medios’. Paillassot ha logrado que la filial española sea la más rentable del grupo (además con mucha distancia frente al resto), aunque para ello tenga que mal pagar a sus empleados, en especial a los mandos intermedios (algunos de los cuales llevan una década con el salario fijo congelado) y prácticamente no pagar al fisco.

Los espectaculares resultados que ha cosechado la filial española en los últimos cinco años ocultan una serie de peculiaridades que describen la faceta maquiavelica de Paillassot y su mano de hierro aplicada en Orange España: desde 2014 ha sido capaz de incrementar el ebitda un 73,2% y el ingreso operativo (según lo mide Bloomberg) un 225%, con solo un incremento del 38% de los ingresos. Se pudiera pensar que la adquisición de Jazztel (en 2016) desvirtúa los datos, pero desde entonces el crecimiento del beneficio de explotación creció seis veces más que los ingresos, en concreto un 35,8% frente al 6,6% de los cobros de la operadora.

Lo anterior, lleva a una realidad bastante obvia, y es que la principal mejora de la rentabilidad de la filial española viene del lado de los costes. Una situación que ha provocado la amarga queja de los empleados que han visto cómo sus condiciones han ido empeorando con el paso de los años, mientras la compañía se convierte en una de las operadoras más rentables del sector. El maltrato salarial a los empleados de Orange España, sobre todo a sus mandos intermedios, viene: por un lado, porque retribuye bastante peor que sus pares en España (Telefónica y Vodafone) y, por otro, porque mantiene el sueldo congelado de más de la mitad de la plantilla.

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En el caso de los sueldos congelados la filial se vale de un punto específico (el número 7) en el actual convenio colectivo (firmado en 2009 en mitad de la crisis) para no subir ni siquiera el IPC a los salarios, ya que dicho punto explica lo siguiente: “se exceptuarán las garantías de revisión salarial anual previstas en los apartados anteriores (…) a los trabajadores con una base de cálculo para garantías salariales a 31 de diciembre del año anterior superior al nivel salarial objetivo del grupo 0 más un 15% (para el año 2014 esta cantidad es de 44.024,82 euros)”.

La cláusula “atenta contra los empleados cualificados como ingenieros, economistas y licenciados en general que suman más de la mitad de la plantilla, que en el caso de los centros de Madrid alcanza el 64%”, explican desde fuentes cercanas a la empresa. Asimismo, señalan dichas fuentes que la posición de la compañía es que continúe así “indefinidamente, pues se niega rotundamente a cambiar esta situación aprovechando su posición de fuerza”.

Desde la compañía se advierte de que si hay maneras de que se pueda subir dicho salario, aunque quizás puedan sonar a broma (de mal gusto para muchos), ya que exige que “el grado de cumplimiento del EBITDA para el año anterior superase en un 50% el porcentaje promedio de evolución de EBITDA de los últimos cuatro años, o bien superase en un 50% el objetivo de EBITDA previsto por la empresa año a año”. Incluso dando por bueno un incremento del 50% de un ebitda de 1.660 (según Bloomberg) se podría pensar que el incremento, al menos, sería generoso, aunque nada más lejos de la realidad: “los trabajadores con salarios superiores al nivel salarial objetivo del grupo 0 más un 15%, percibirán una cuantía igual a la aplicación del 1% al salario mínimo de su grupo profesional”. Además, “este incremento no será consolidable”.

Desde el 2016 el crecimiento del beneficio de explotación de Orange España creció seis veces más que los ingresos, en concreto un 35,8% frente a la mejora 6,6% de los ingresos

En cuanto a mal pagar a sus trabajadores, es difícil hacer un desglose exhaustivo, aunque si se puede aproximar por la contribución de los salarios a la Seguridad Social. Los datos facilitados por la compañía en sus últimos resultados indican que el coste en salarios y cotizaciones es un 50% menor en Vodafone y hasta tres veces menos que en Telefónica, respecto a la cifra de negocio de cada operador en España. Lo cual viene ayudado, evidentemente por la congelación de los salarios altos más abundantes (como se ha indicado antes), por una razón muy sencilla, y es que no es lo mismo el efecto que produce sobre la masa salarial aumentar un 1% lo que cobran los salarios más bajos a hacerlo también con salarios de 44.000 euros.

ORANGE Y SU BAJA FISCALIDAD EN ESPAÑA

Por último, la filial también ha recortado al máximo, y espera seguir haciéndolo en los próximos años, sus pagos a Hacienda. De hecho, Orange España solo ha pagado 134 millones de euros en los últimos tres ejercicios, esto es un 4% de los más de 3.300 millones que ha abonado por los beneficios obtenidos desde el 2016.

Orange

Así, los ingresos en España ascendieron a 15.594 millones de euros en los últimos tres años, frente a los 15.375 millones que ha obtenido en África y Medio Oriente y los 16.727 millones que incluye Polonia, Bélgica y UK. Mientras, las cifras que ha pagado en impuestos (entre 2016 y 2018) ascienden a 167 millones de euros en Reino Unido, en la región africana hasta 754 millones de euros, mientras que, en su país de origen, Francia, ha abonado más de 1.300 millones de euros. Los poco menos de 1.000 millones restantes se deben a otros países en los que la firma francesa tiene presencia como Bélgica, Luxemburgo, Polonia y otros de Europa Central.

Además, la propia operadora reconoce que el plan previsto es seguir aminorando la carga de tributos en el territorio nacional, gracias a que mantiene un volumen de hasta 2.000 millones de euros en dichos activos que irá repartiendo en los siguientes cuatro años. “En España, se espera que las pérdidas fiscales transferidas para las que se han reconocido activos por impuestos diferidos se utilicen en su totalidad para 2023”.