Laurent Paillasont, consejero delegado de Orange España.

Las cifras de Orange España en 2018, a las que ha tenido acceso Merca2, ponen de relieve dos realidades: en primer lugar, que el entorno competitivo en el sector es cada vez mayor (acabó el año pasado prácticamente plano en ingresos). En segundo lugar, que su estrategia para ahorrarse la mayor cantidad de impuestos en el país, agarrándose a todos los artilugios legales posibles (cómo no podría ser de otro modo) funciona a la perfección. En concreto, la operadora naranja apenas pagó 7,5 millones por el impuesto por Sociedades el año pasado, hasta un 84,6% menos que en 2017, después de ingresar 5.000 millones y abonar a la matriz 600 millones en dividendos.

Los poco más de siete millones abonados por la telco francesa al fisco apenas representó una tasa efectiva, lo que se abona entre el total obtenido antes de impuestos (el famoso BAI, que supuso 175 millones), del 4,2%. Orange se ha beneficiado de la activación de hasta 50 millones de euros en activos diferidos por ‘compensación de bases imposibles negativas de ejercicios anteriores’, según recoge en sus cuentas, para reducir la base imposible que ascendió a 196,5 millones. Una cifra que también logró reducir gracias a deducciones por pérdidas del propio grupo, que incrementó un 71% respecto a 2017.

Pese a ello, la compañía gala todavía mantiene en su balance una importante cantidad de activos diferidos para seguir reduciendo su factura fiscal en los próximos años, hasta el punto de que es una de las observaciones relevantes que la auditora, KPMG, realiza a las cuentas de 2018. En concreto, Orange mantiene a 31 de diciembre de 2018 registrado por impuestos diferidos cerca de 700 millones de euros, que tiene previsto amortizar en los próximos años, según relata en sus resultados anuales consolidados.

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Aunque las cifras de la cuenta de pérdidas y ganancias reflejan un beneficio antes de impuestos de 175 millones, en realidad la matriz del grupo ha sacado mucho más dinero del país. De hecho, las cifras de la filial española reflejan con fecha a 2 de octubre que el accionista único de la sociedad (la matriz francesa) aprobó la distribución de 312 millones de euros con cargo a reservas y 287 millones en concepto de devolución de prima (que es una salida de la tesorería, con cargo a reservas por prima de emisión, sin que se altere las participaciones accionariales). La cifra total, que llega a los 600 millones, es similar a la que la telco rascó en 2017 (en ese caso fueron 358 millones como reservas voluntarias y 223 como reservas de Fusión) de España, por lo que en los dos últimos años Orange ha sacado del país más de 1.200 millones por lo que ha tenido que pagar, en el caso de Sociedades, poco más de 55 millones de euros.

PRÓXIMOS RETOS DE ORANGE ESPAÑA

La filial de la operadora francesa se enfrenta a una serie de importantes retos en los próximos meses (años). En el más corto plazo, la dirección está peleando con los sindicatos para poder cerrar un nuevo convenio colectivo, aunque la situación ha encallado en términos económicos hasta el punto de que tras cerca de una veintena de reuniones apenas se ha avanzado. Éste mismo miércoles, 10 de julio, se llevará a cabo una nueva reunión, la última por el parón de verano, sin que ninguna de las partes considere que se puede llegar a un acuerdo, por lo que la situación seguirá congelada en los próximos meses.

Orange pagó 7,5 millones por Sociedades en 2018, un 84,6% menos que en 2017, después de ingresar 5.000 millones y repartir 600 millones en dividendos

La principal disputa entre unos y otros se centra en el aspecto económico, puesto que los sindicatos piden que se elimine el tope salarial, que asciende a algo más de 45.000 euros, para que la parte fija de los mismos pueda revalorizarse por convenio. Una exigencia que desde Orange no comparten, dado a que en dichas cifras se mueve el grueso de la plantilla, ya que supondría generar un gasto que ellos creen excesivo, más si cabe el entorno competitivo en el que se encuentra el sector de las telecomunicaciones en España.

La fuerte competencia en el sector es otro de los grandes problemas en los que la cúpula directiva de la operadora tiene la cabeza. Las cifras de 2018 reflejan justamente dicho escenario, corroborando los distintos análisis de los expertos, ya que la cifra total de negocios el año pasado retrocedió un 1,9% respecto a 2017. Además, se espera que los resultados semestrales sean similares a los del primer trimestre, se mantengan prácticamente planos, ya que “las acciones comerciales agresivas de Vodafone en el mercado español probablemente dejaron un rendimiento neto de captaciones similar al 1T”, señala un informe de Bloomberg sobre sus previsiones para la operadora naranja.