Orange
Laurent Paissallot, CEO de Orange

El sector de las telecomunicaciones en España está convulso. Una vez finalizada la guerra del fútbol y sus derechos televisivos, ha llegado el turno de una segunda oleada de consolidaciones. Tras las compras de Ono y Jazztel por parte de Vodafone y Orange, respectivamente, de nuevo son los franceses los que tienen todas las cartas para salir al mercado.

Aunque primero ha habido un tiro en falso. La semana pasada trascendió que Orange había contratado los servicios de una entidad financiera para analizar un posible interés de compra de Euskaltel. Pero este mismo lunes ha salido al paso. En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por el grupo vasco, se aclaraba que los franceses “no está analizando en este momento, ni por sí mismo ni a través de sus asesores, una operación”. Pero en la coletilla final del comunicado, así como las cuentas de Orange, se deduce que sí hay algo detrás de todo esto.

Sin perjuicio de lo anterior [en referencia al desmentido de Euskaltel], Orange siempre está analizando opciones para crecer en España”. Fuentes de la compañía aseguran a MERCA2 que lo que se explica en dicho comunicado es la situación actual del operador; es decir, que no se trata de un formalismo genérico, sino que en estos momentos la telco está con un abanico abierto de intereses corporativos.

Orange desmiente algunas cosas, pero deja claro que hay intereses en otras

La clave, ahora, será establecer la dirección. Y es que en una economía tan transversal, donde los operadores de telefonía se han convertido en realidad en grandes empresas de contenidos y servicios digitales, puede que sus intereses vayan más allá de la propia Euskaltel o la siempre rumoreada MásMóvil.

ORANGE COMPRARÁ SÍ O SÍ

Al margen de que el propio operador deje abiertas todas las puertas a analizar opciones de crecimiento, los cierto es que tiene caja suficiente para hacerlo. Según un informe de Bloomberg publicado la semana pasada, los analistas estiman que Orange tiene una sólida generación de flujo de caja a lo que acompaña, asimismo, un sólido desempeño financiero.

Esto, junto al cumplimiento de los objetivos de apalancamiento, que sitúan la deuda del grupo en 1.9x por Ebitda, ofrece a Orange un marco inmejorable para afrontar actividad corporativa. De hecho, desde Bloomberg contraponen el mal desempeño de Deutsche Telekom y Vodafone en todas estas magnitudes para comparar cómo estas compañías no podrán llevar a cabo grandes movimientos próximamente.

Orange, en estos momento, tiene múltiples intereses comerciales que van más allá del sector telecos

En cuanto a los posibles intereses, los analistas se basan en comunicaciones desde la central operativa donde Orange estima que no habrá grandes fusiones ni compras trasfronterizas, y que todo se centrará en zonas concretas (como podría ser el caso de Euskaltel); o bien de servicios y sectores especializados, caso de los servicios financieros.

En este contexto, cabe recordar que la filial francesa tiene entre sus planes empezar a operar con Orange Bank a lo largo de 2019. Por eso, entre los analistas de Bloomberg gana peso la opción de que la cartera se saque para llevar a cabo una operación en el marco financiero. Aunque no se trata de algo sencillo. Primero porque no se trataría de una entidad ordinaria, por precio y cuestiones estratégicas; y, por otro lado, porque no todas las fintech tienen el mismo interés de mercado.

Además, en todo este puzle habrá que ver el papel que juega MásMóvil, que también tiene interés en seguir creciendo de alguna forma; y, esas formas, pueden chocar de manera directa con las de Orange.