Juan Villar Mir, presidente de la Corporación Villar Mir propietaria de OHL.
Juan Villar Mir, presidente de la Corporación Villar Mir propietaria de OHL.

La nueva OHL oficialmente ha arrancado este pasado miércoles 16 de mayo. La vocación de la constructora, nunca mejor dicho, es conformar una compañía “pequeña, pero rentable”. En cuanto al primer objetivo del buque insignia de Juan Villar Mir, es 100% seguro –será mucho más pequeña–, mientras que la segunda es una incógnita.

Los próximos tres años para OHL serán su particular ‘última bala en la recámara’. Tras años, casi una década de perder dinero poco margen le queda a la firma para seguir en pie si fracasa. De hecho, desde el 2010 de la empresa han salido más de 4.500 millones de euros en efectivo. Todo ello, pese a deshacerse de activos, en dicho periodo, por más de 1.800 millones de euros –a la espera de sumar su última venta–.

Desde el 2010 de OHL han salido más de 4.500 millones de euros en efectivo

La constructora ya ha fijado el objetivo de su último proyectil, el problema es que quizás dicho balín no sea capaz de acertar de lleno. La compañía se enfrenta a sus años claves sin su mejor baza, o al menos la actividad que más problemas le estaba resolviendo, concesiones. Así rezaba la primera línea de su presentación de resultados hace justo un año: “cabe resaltar el excelente comportamiento de la División de Concesiones (+11% en ventas, y más 43% de ebitda)”.

Por el contrario, OHL ha decidido centrarse en la construcción, ya que se prefiere focalizar “en lo que hacemos bien”. El problema es que es una actividad en clara limitación, como no solo recuerdan sus cuentas si no las de todas sus competidoras. En cuanto a las propias cuentas de OHL, las del primer trimestre de 2018 explican que “la cuenta de resultados presenta una cifra de ventas inferior (…) afectado principalmente por una menor actividad en Construcción e Industrial”. Prosigue más abajo, al explicar el ebitda, y omitiendo los efectos de las demandas o problemas con el suelo: “el ebitda se situaría en -8,8 millones, un -1,2% sobre ventas, debido a menores márgenes de Ingeniería y Construcción”.

El contraste entre el segmento que ha vendido, el de concesiones, y el que va a ocupar al menos el 90% de su actividad es sonrojante. Los ingresos por construcciones han caído un 4,3% entre el primer trimestre de 2017 y el de 2018, con un ebitda en negativo y lejos de los más de 200 millones que sumaba en 2012, 2013 y 2014. Por no hablar del ingreso operativo, también en negativo, o el margen operacional de nuevo en negativo. Por el contrario, concesiones presentaba un ingreso operativo que se había multiplicado por tres desde 2009. Además, el ebitda de dicho segmento había pasado de los 436 millones a los 799 millones.

Evolución del ebitda del segmento de concesiones (en naranja) frente al de construcciones (en azul).

Además, la postura de OHL va en clara dirección opuesta al resto de grandes compañías. ACS ha buscado reforzar su posición en concesiones con la compra de Abertis, que generará un volumen fiable de flujos de efectivo. En Ferrovial la construcción dejó de ser la actividad que más ingresos generaba en 2014. Un año antes, en 2013, la construcción dejo de ser la partida más importante en su balance. Incluso una empresa prominentemente constructora como Sacyr el peso de los ingresos por concesiones se ha multiplicado por tres desde 2012, mientras que el segmento de la construcción se ha contraído cerca de un 40%.

En los últimos años, la construcción se ha afianzado como la actividad estrella de OHL. Aunque no porque sus ingresos se hayan expandido sino más bien porque es la última actividad que ha quedado en pie en la firma. De hecho, entre 2012 y 2018, la firma estrella del Grupo Villar Mir es la que más ha reducido sus ingresos con un 22%, igualada con FCC (en torno, al 22% también), por detrás de ambas se sitúan ACS que ha perdido un 10%, Sacyr un 9,6% y solo Ferrovial los ha conseguido mejorar.

OHL SERÁ MÁS PEQUEÑA

Con los ingresos claramente limitados, la única opción de hacer rentable la empresa venía por el lado de los costes. Obviamente, está contención de costes es uno de los pilares más importantes en el nuevo ‘Plan 208-2020’. La empresa prevé reducir los costes de estructura, costes fijos, a la mitad. Desde los 240 millones hasta los 130, gracias a una reestructuración del negocio y el expediente de regulación de empleo previsto de hasta 196 trabajadores, de los que 160 serán despidos.

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Una de las claves no será si es capaz de recortar, puesto que eso es sencillo –por ejemplo, con los despidos– sino que tras ello la empresa sea capaz de generar el mismo volumen de ingreso y trabajo. Además, OHL pretende solo centrarse en tres puntos geográficos: Estados Unidos, América Latina (entre ambos suman cerca del 70%) y Europa. Por ello, el riesgo cambiario seguirá muy presente en la compañía.

En definitiva, tras vender casi todo lo vendible para eliminar la deuda y dar bocanadas de oxígeno a la firma. OHL se la juega todo a una carta con una actividad en contracción, tanto para ella como para sus competidores, y que funcione una importante reducción de costes y sea capaz de seguir operando al menos igual. Además, todo ello sin la carta que le ha sacado de apuros estos últimos años.

Eso también la hará más pequeña, por lo que sufrirá más en Bolsa. Al fin y al cabo, si los retornos se esperan más pequeños su valor en Bolsa será más pequeño. Por el momento, su caída en Bolsa, más de un 30%, es más amplia que la reducción de sus fondos propios, -20,3% en el primer trimestre de 2018.