Theresa May
Chris Ratcliffe/Bloomberg

El día 11 está aquí al lado, y la votación del Brexit vuelve a peligrar. En otro evento histórico sin precedentes la Cámara de los Comunes aprueba una moción que acusa al Gobierno de desacato al Parlamento, por no publicar toda la documentación legal sobre el pacto con la Unión Europea, tal y como se exigía.

Esto limita la autoridad del Ejecutivo actual, que todavía no tiene los apoyos necesarios para lograr el acuerdo. Dado que 311 diputados (el 51,5% del total) ha dado su apoyo a la moción, considerando que el informe presentado es un resumen y no contempla toda la información relevante. Instando a May a que facilite el documento “completo y definitivo”.

El Ministro de Asuntos Exteriores británico, Jeremy Hunt, se ha contradicho, debilitando la posición del Gobierno frente a la oposición. Concretamente, argumentó que “publicar el análisis legal del acuerdo completo imposibilita la tarea de gobernar”, sin embargo, hace un mes el mismo Hunt era uno de los ocho ministros que confirmaron que “no podrían apoyar ningún acuerdo del Brexit si no podían acceder al asesoramiento legal completo facilitado a la Primera Ministra”.

La propia May, recordó que todos los miembros de la UE han firmado el documento de escisión y que respeta las posiciones tanto europeístas como pro-brexit. Además, la Primera Ministra ha recordado que no se podría firmar un nuevo documento que no incluyera la cláusula “backstop” (evitar el restablecimiento de la “frontera dura” entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda).

Por otro lado, El Tribunal de Justicia de la UE ha recordado al Reino Unido que tiene la capacidad de revocar el documento de salida y por tanto renunciar a la independencia del ámbito comunitario. Dado que la Cámara de los Comunes confronta directamente con los procedimientos de May, la posibilidad de renuncia del Brexit vuelve a ser noticia.

Darío García, analista de XTB

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