Una nueva unión sorprende a la sociedad, la NASA y Amazon han recurrido a expertos en Francia para intentar determinar cómo será la coordinación en el tráfico de drones. De esta forma se reforzará el papel de París como centro para la emergente regulación de naves no tripuladas.

Mientras que Amazon contrataba a un equipo a las afueras de París, la NASA buscaba asentarse cerca de la sede del fabricante francés Airbus para poder llevar mejor el control del proyecto. La agencia estadounidense contrató al diseñador de drones Delair-Tech para probar prototipos de programas de administración de tráfico aéreo. Sobre todo, porque la regulación es un factor clave para convencer a las autoridades de que los vehículos no tripulados son seguros y pueden encargarse de áreas tales como la distribución de productos sin ningún tipo de problema.

“Coordinar el tráfico entre drones, así como el de aviones, es el objetivo final que está movilizando a muchas personas en la industria”, afirmó el emprendedor Michael de Lagarde, máximo responsable de Delair-Tech. “Hoy estamos colectivamente a nivel cero, simplemente dividimos espacio aéreo”, añadió.

Para poder crear un sistema de control con el que se realicen diferentes tareas sin colapsar el espacio aéreo, la NASA ha firmado una serie de acuerdos con Google y Amazon.

Francia fue uno de los primeros países en regular el uso comercial de drones en el año 2012, lo que ayudó a la aparición de numerosas empresas emergentes y la generación de un conocimiento ahora atractivo para la NASA. La administración Federal de Aviación de Estados Unidos redactó las reglas para naves aéreas no tripuladas a mediados de 2016. La diferencia entre uno u otro país es que mientras que Estados Unidos se basa en autorizaciones personalizadas, las reglas francesas son más permisivas, incluyendo vuelos de mayor alcance.

Estados Unidos aún no ha llegado al punto de permitir que empresas utilicen drones para operaciones rutinarias como puede ser la distribución de paquetes (aunque sea en casos excepcionales), como dijo Phil Finnegan, analista de la investigadora de la industria aeroespacial y defensa Teal Group. “Esto está frenando el desarrollo de varios servicios”, afirmó.

“Todavía hay trabajo pendiente para convencer a los Gobiernos de que las operaciones con drones son seguras, incluso en vuelos de baja altura”, dijo Finnegan. “Para una empresa como Amazon, que quiere usar muchos drones, la gestión del tráfico es un tema clave en cuestión de seguridad”, añadió.

Delair-Tech, que fabrica drones con la finalidad de grabar imágenes y con unas capacidades que les permiten volar largas distancias, ha llegado a construir y probar prototipos para la NASA. Lo que querían comprobar con este proyecto es que los drones son capaces de reportar su posición, identificar otros objetos e incluso evitar chocar unos con otros, explicó el máximo responsable de la empresa.

Marie Mawad y Ania Nussbaum para Bloomberg

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