José Crehueras, presidente de Planeta y Atresmedia. Mauricio Casals, presidente de La Razón y consejero de Atresmedia. Francisco Marhuenda, director de La Razón y tertuliano estrella de La Sexta. Y Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero delegado de la editora de La Razón y enfangado hasta el tuétano en la Operación Lezo, cornada y detención para Ignacio González tras destaparse un desfalco de alrededor de sesenta millones de euros. Los cuatro directivos del Grupo Planeta se han visto salpicados y les han colocado la etiqueta de “investigados”, antes “imputados”, por lo cual el tsunami en Atresmedia es evidente. Recuerden que supuestamente varios directivos de Atresmedia presionaron a Cristina Cifuentes para que no dejase a los pies de los caballos a Rodríguez Sobrino, segundo máximo accionista del diario conservador y ex socio de Enrique Cerezo.

Marhuenda desmintió presiones y afirmó a las puertas del juzgado, tras declarar, que las conversaciones filtradas “eran privadas”, contextualización que en este caso ofrece serias dudas, y que “solo quería ayudar a un amigo”. Mauricio Casals no sabemos si tiró de inocencia, de ironía o de cinismo ante el juez Eloy Velasco: “¿Cómo puede entenderse que un periódico presiona?”. Muchos saben cómo presiona algún periódico y algunos se llevan un regalo: declaración ante un juez por coacción, intimidación y pertenencia a organización criminal.

El tsunami en Atresmedia ha dejado al grupo en estado de shock

Marhuenda desmiente, pero El Español o la Cadena SER ya han filtrado sus conversaciones: “Me ha llamado la zorra de Marisa (jefa del Gabinete de Cifuentes) por la leche que le hemos dado hoy. Le ha hecho mucha pupa. Marisa quiere saber si es una campaña. Evidentemente he dicho que no, no hace falta reconocerlo, no es tonta. Le dije: ‘hombre, si hacéis las cosas mal, pues nosotros..’. Mañana le damos otro viaje a Cifu (Cifuentes)”.
El periodista catalán, que a estas horas sigue defendiendo su inocencia, se dirigía así a Rodríguez Sobrino: “Siento lo de Garrido (número dos de Cifuentes, sobre el que La Razón había publicado una información elogiosa), ya he dicho que no salga nada bueno de él. Ya nos hemos inventado una cosa para darle una leche y que tome nota. Le he dicho: ‘tu misma, llevas ahí mucho tiempo en el Gobierno. Ahora la gente asocia el Canal a vosotros, punto, e Ignacio González es PP. Tú misma. Ya nos hemos inventado una cosa para darle una leche (…) Le hemos dicho que eres un soldado nuestro, que eres intocable para nosotros y ella por las malas tiene mucho que perder. En una guerra no puede ganar”.
Casals, íntimo de Rajoy, también sale malparado por otra llamada a su segundo máximo accionista: “Yo le he dicho (a Marhuenda) que su continuidad depende de esto (…) Cifuentes tiene que ver que no es sólo La Razón, sino que está la Razón, Antena 3, Onda Cero, La Sexta”. Y el propio Rodríguez Sobrino tampoco se quedaba atrás: “Paco tienes que decirle: ‘esto ha llegado muy lejos, Edmundo es uno de los nuestros y queremos una solución para él’. Están buscando en los cajones de los armarios, buscando guarrerías a la desesperada”.

Antonio García Ferreras salió en defensa de La Sexta

Estas imputaciones provocaron que los espectadores se marchasen en busca de los informativos de Atresmedia, que este miércoles pasaban de puntillas sobre el tema. Esta estrategia provocó una oleada de críticas virales y periodísticas contra La Sexta, por lo cual Ferreras se centró ayer jueves en intentar lavarle la cara a su cadena: “Aquí se lo contamos todos, por si alguno no se ha enterado. Atresmedia y La Sexta son los que desvelan los años que lleva de corruptelas Ignacio González. Quién diga que ocultamos algo, miente. La Sexta no oculta a Rodríguez Sobrino (consejero delegado de La Razón). Claro que contamos todo: otros no. La Sexta jamás ha ocultado este nombre y de hecho esta cadena desveló sus vínculos con los Papeles de Panamá”.
Eso sí, Ferreras siguió de perfil sobre la declaración de Casals y se centró en Rodríguez Sobrino, bajo mínimos, y sobre Marhuenda, del que el presentador de Al rojo vivo dice que está investigado por “obstrucción a la justicia” cuando en realidad ha sido llamado por el Magistrado por “coacción, intimidación y pertenencia a organización criminal”.
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