La canciller Angela Merkel abrió las puertas a demandas colectivas contra la industria automotriz de Alemania por los motores a diésel altamente contaminantes, un planteamiento que ha exacerbado el tono de la contienda electoral después de que sus rivales le acusaran de bloquear esta posibilidad.

En una entrevista con el canal televisivo ZDF, Merkel dijo que Alemania permite a sus demandantes agrupar las demandas sólo contra compañías financieras, pero esos mismos derechos se trasladan a quienes compraron coches que no cumplían con los estándares de emisión bajo engaño. Sus palabras abren la posibilidad a que la legislación se presente en el Congreso justo después de las elecciones pautadas para el 24 de septiembre tras formarse el próximo gobierno, que Merkel busca dirigir.

El intercambio entre Angela Merkel y Martin Schulz es solo una previa del debate televisivo del próximo 3 de septiembre

“Sí, en principio”, respondió la canciller este domingo tras preguntársele sobre una demanda hecha por su principal rival, el líder socialdemócrata, Martin Schulz, para permitir que los propietarios de coches contaminantes recopilen sus quejas contra los fabricantes. “Sin embargo, debe estar bien diseñada”, advirtió.

A cuatro semanas de las elecciones, el intercambio de palabras entre Merkel y Schulz a través de entrevistas televisivas es una previa al duelo que tendrá lugar en el único debate de campaña el próximo 3 de septiembre. Schulz, cuyo grupo de socialdemócratas han sido compañeros de Merkel durante los últimos cuatro años, intensificó sus ataques este domingo, incluyendo la crisis de refugiados en Europa y las relaciones con Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

La crisis de diesel en Alemania inició hace dos años tras el descubrimiento de una red de engaños respecto a las emisiones por parte de los coches de Volkswagen en los Estados Unidos, lo que se ha convertido en un tópico de campaña ya que el gobierno de Merkel se ha enfrentado a presiones para evitar una orden judicial que prohíba conducir coches a diésel y evitar así un colapso en las ventas de la industria automovilística.

Schulz, que no ha tenido un cargo en la administración de Merkel, dijo en medio de una manifestación de campaña el pasado viernes que el trabajo del gobierno es evitar estas prohibiciones. En una entrevista con la cadena de televisión ARD este domingo, acusó a la canciller Merkel de bloquear las demandas colectivas contra la industria automotriz.

“Quienes conducen un coche y tienen que hacer frente a gigantes como Volkswagen o Daimler están perdidos y por su cuenta”, expresó Schulz.

Una serie de ejecutivos acusados de estar inmersos en el “dieselgate” están a salvo de la extradición hacia los Estados Unidos

Este viernes, James Liang, un ex ingeniero de Volkswagen fue condenado a 40 meses de prisión por su papel en el caso del software instalado en algunos coches con diésel que alteraba las emisiones de óxidos de nitrógeno, convirtiéndose en uno de los mayores escándalos en la historia de la industria automovilística, conocido como el “dieselgate”.

Oliver Schmidt es otro de los acusados junto a Heinz-Jakob Neusser, ex jefe de desarrollo de motores suspendido en 2015; Richard Dorenkamp, quien lideró el fracasado esfuerzo por diseñar un motor diésel que cumpliera con los estrictos estándares de emisión adoptados en los Estados Unidos para 2007.

Además, están Jens Hadler, quien dirigió el desarrollo del motor entre 2007 y 2011; Bernd Gottweis, responsable de la gestión de calidad entre 2007 y 2014; y Jurgen Peter, enlace de Volkswagen con los reguladores estadounidenses durante los meses en que crecían las sospechas. Estos ejecutivos están en Alemania, a salvo de la extradicón hacia los Estados Unidos.