Mercedes-Benz Clase A
Foto: Mercedes-Benz.

El gurú que acuñó el término marketing experiencial quizá pretendía trasladar a cualquier producto lo que una persona siente al conducir un Mercedes-Benz. Cuatro de los cinco sentidos, todavía no se comen los coches, disfrutan por igual al volante de uno de los modelos de la estrella.

MERCA2 estrena las pruebas de vehículos en la recién creada sección de Motor con el Mercedes-Benz Clase A. La cuarta versión de este modelo presenta las suficientes novedades estéticas externas e internas como para parar unos segundos a mirar el coche antes de pulsar el botón de arranque. La superventas tercera versión supuso un reencuentro amoroso con los conductores más jóvenes. En esta, el flechazo es instantáneo. Un morro más afilado similar al de sus hermanos más deportivos con el ángulo de los focos apuntado a la gran estrella colocada en el centro, el doble escape, las líneas laterales, las llantas de 18 pulgadas (19 en el modelo probado) … Todo ello hace que el aire resbale por su ‘piel’ gracias a un coeficiente de aerodinámico (Cx) de 0,25 (el Tesla Model S tiene un Cx de 0,24), lo que reduce el consumo y mejora sus prestaciones dinámicas.

Pese a ser un coche bajo entre la moda de modelos cada vez más altos como los SUV, todoterreno y pick-up que inundan las carreteras españolas, la entrada al Clase A es muy cómoda (tanto en los asientos delanteros como en los traseros). Una vez sentado en los logrados asientos, tacto y olfato se unen a la vista del usuario para disfrutar del modelo alemán. Destacan las dos grandes pantallas incorporadas en el paquete Premium que aportan toda la información que ofrece el modelo para su funcionamiento y conectividad. La izquierda, frente a la mirada del conductor, aporta la información relacionada con el funcionamiento (velocidad, revoluciones, límite de velocidad en la carretera que transita, marcha engranada, control de carril y un largo etcétera).

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La segunda pantalla (táctil), en mitad del frontal, recoge el ordenador de a bordo. Se puede manejar desde el pequeño y robusto volante o el sistema táctil denominado MBUX (Mercedes-Benz User Experience) que estaría en el lugar que ocupa la palanca de cambios en el caso de que fuera un coche manual. La primera vez te enfrentas a estas utilidades conviene gastar diez minutos antes de arrancar. El funcionamiento es sencillo e intuitivo, pero hay que acostumbrarse. Se corre el riesgo de buscar un botón durante la conducción, desviar la mirada y encontrar un problema innecesario. Si el conductor va acompañado por alguien en el asiento del copiloto y es zurdo, el manejo del MBUX será un placer para él o ella.

El habitáculo trasero es suficiente para dos pasajeros adultos. Tres ya tendrían que apretar un poco las posaderas. En cuanto al maletero, otro minipunto para los ingenieros y diseñadores de Mercedes-Benz. Es un compacto de apenas 4,4 metros, pero cuenta con un espacio útil en el maletero de 370 litros. Antes de arrancar, destacar la calidad de los materiales y el cuidado de cada detalle en el habitáculo del Clase A.

Mercedes-Benz Clase A interior
Foto: Mercedes-Benz.

EL MERCEDES-BENZ CLASE A EN MARCHA

El modelo probado es el Clase A 180d con un motor 1.5 de origen Renault que entrega 116 caballos, tracción delantera y un doble embrague automático de siete velocidades que logran un consumo medio de 4,1 litros. Hasta aquí los datos técnicos de lo que esconde el capó. Al pulsar el botón de encendido entra en juego el oído. El conductor siente que las válvulas empiezan a bailar, el pulso se acelera y el pie se coloca en el pedal a la espera de la señal de salida que llegue del cerebro. El sonido es mínimo, suave, sin estridencias (aunque sea un diésel). La insonorización del habitáculo, muy lograda, permite notar los caballos sin la menor perturbación de los oídos.

Aquí no hay que meter primera y soltar embrague. Basta con soltar el botón del freno de mano (junto al regulador de las luces), poner la D (o R si quieres retroceder) y disfrutar. El Mercedes-Benz Clase A entrega la potencia de forma lineal, sin tirones salvo que pises el pedal con fuerza. Ahí le cuesta un poco más y requiere un tiempo (tampoco mucho) de adaptación a la solicitud del conductor para pegar su espalda al asiento.

Si hay algo que destaca en la marcha del Mercedes-Benz Clase A es la suavidad de la dirección. Difícilmente igualable. Las ruedas obedecen la orden del volante, que se mueve como una bailarina sobre el parqué. Ligera, grácil, fuerte, potente. La carretera se convierte en un parque de atracciones donde cada curva, cada recta, cada cambio de rasante anima a seguir adelante, quemar kilómetros y buscar cruzar el horizonte.

Al igual que la entrega de potencia es lineal, salvo que se exija algo de brusquedad para adelantar, los frenos actúan como un perro cuando te muerde al jugar contigo. Mide su fuerza y aprieta con la justa firmeza, pero sabes que puede ir mucho más allá. A altas velocidades el motor sigue estirando sus 116 caballos sin darte cuenta. Afortunadamente, la pantalla que hay frente al conductor avisa del límite actual de la carretera para volver a la legalidad y la cordura. En caso de pisar una línea continua, el detector activo frena el Clase A para que recuperes la posición. Hay que acostumbrarse a él.

Disponible por 32.700 euros, el Mercedes-Benz Clase A 180d es un coche compacto, que no pequeño, que enamora al conductor desde el primer momento. El primer escalón al cielo de la estrella.