Louis Vuitton

Louis Vuitton no solo se dedica a la moda y complementos. Tiene otro negocio, el de vinos y bebidas espirituosas. Es uno de los más importantes e inestables del grupo en los últimos años en lo que a ingresos se refiere. La culpa es de los países asiáticos.

La partida de Vinos y Bebidas Espirituosas cabalga entre el segundo y el tercer segmento del grupo en cuanto a ingresos se refiere. Sin embargo, no se caracteriza por ser un negocio estable. En 2014 el segmento de Vinos y Bebidas Espirituosas cayó un 5%. En ese año era la tercera partida con un peso del 13%. Al año siguiente tomó impulso y los ingresos crecieron un 16%. En 2016 se ralentizó y creció un 7%.

Estas idas y venidas tienen su origen en uno de los mercados clave. Asia. Concretamente Japón, que supone el 6% de los ingresos. Los mismos que Francia. Los problemas –o ausencia de ellos- en el mercado asiático marcan el progreso del grupo. Los ingresos de este segmento en 2014 cayeron por la reducción de existencias de coñac en China. La ralentización de 2016 por el mal comportamiento de Japón.

En 2016 supuso en 12% de los ingresos del grupo

Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) está formado por cinco segmentos: Moda y Cuero, Perfumería y Cosmética, Venta Selectiva, Relojes y Joyas y el desconocido Vinos y Bebidas Espirituosas. Este último cuenta con más de 60 marcas de lujo entre las que se encuentran Moët & Chandon, Don Pérignon, el coñac Hennessy y el vodka Chopin. El grupo ingresó  más de 37.600 millones de euros el año pasado y obtuvo un beneficio de 7.000 millones de euros. Dos cifras que han crecido un 5 y un 6% respectivamente.

A pesar de los altibajos, el grupo mantiene que es un negocio rentable. En 2016 ingresó el doble que en 2009, aunque ha tenido pequeños deslices. Ahora comparte liderazgo con el segmento de Moda y Cuero. Y es que en 2016 ha supuesto el 12% de los ingresos del grupo y el 19% de las ganancias. Es decir, aportaron 4,8 y 1,3 millones de euros a las cuentas.

El simple hecho de que le falle un mercado es vital para su negocio. Más si es uno tan exquisito como el asiático. Este peso pone en duda el avance del grupo. La analista de Bloomberg, Deborah Aitken, augura una ralentización e incluso una pausa en los beneficios a corto plazo. Dice que los vinos y las bebidas espirituosas podrían arrastrar sus cuentas.

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Quedan unos meses para conocer si se ha asentado o no el segmento. El grupo afirma estar bien equipado para 2017 y espera continuar su ritmo de crecimiento en todos los segmentos de negocio.

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