Línea Directa

Un piso de 100 metros cuadrados, construido en 2005, asegurado con un continente de 100.000 euros y un contenido de 20.000 euros. Dos habitaciones, dos cuartos de baño, puerta blindada y una calidad de construcción media. ¿Cuál sería el precio del seguro de hogar? La más barata sería la de Nuez (79 euros), seguida de Línea Directa (84 euros) –ambas compañías de Bankinter-, Verti (86 euros), Mapfre (96 euros) y Onix (101 euros). Son precios del mes de enero que han sido recogidos por Kelisto.es.

Una derivada de esta política de precios, precios y precios es que Línea Directa es la única compañía low cost que no cae en los números rojos. Para conseguirlo, su estrategia es publi, publi y más publi. Una táctica que otras no pueden seguir con el consiguiente perjuicio para sus resultados. Por ejemplo, mientras Verti perdió 11 millones en 2016 y 24 millones en 2017 (todavía no ha facilitado los datos de 2018), Línea Directa tuvo un beneficio de 117 millones de euros durante 2018.

Según datos de ICEA, y por lo que respecta a automóviles, Línea Directa consiguió en 20018 un volumen de primas de 741,1 millones de euros (un aumento del 5,3%). Verti, su otro yo en Mapfre, alcanzó los 69 millones, cifra similar a la de Fénix Directo.

LA CONJURA FRENTE A LÍNEA DIRECTA

Al igual que con los seguros de vivienda, los de salud están inmersos en esta política de precios low cost: se quita peso a las pólizas, o se trocean. Además, las ofertas de unos meses gratis es un buen cebo para captar clientes, y luego ya veremos si te marchas o no. Por ejemplo, Vivaz, la marca de seguros de salud de Línea Directa, lanzó a finales de 2018 a través de su app un monitor de sueño que mide el tiempo y la calidad del descanso del usuario. Si este cumple unos parámetros, podrá obtener un descuento de hasta 200 euros.

“Los asegurados que a priori no se pueden permitir contratar un seguro médico completo y que empiezan contratando un seguro de salud barato suelen pasarse con el paso del tiempo a un seguro más completo debido a la confianza y a la tranquilidad que suelen dar las compañías de seguros en cuanto a la salud de una persona o de una familia”, señalan en la página web isalud.com de Asisa. Cebo, y si pican, a no soltarlo.

Fuentes del sector aseguran que por el precio low cost, el ciudadano tiene lo mismo que en la Seguridad Social

Y añaden: “Todo lo que no le cubra el seguro low cost, el asegurado sabe que lo tendrá cubierto por la seguridad social pública”. ¿Pagar para acabar en lo público? Dicho de otra manera, consultas y pruebas extrahospitalarias, sí; intervenciones quirúrgicas y hospitalizaciones, no. ¿Resultado? Más primas y más colas en los hospitales privados.

“Por el precio low cost, el ciudadano tiene lo mismo en la seguridad social”, señalan desde una compañía del sector. Y, desde otra, añaden: “Hay un diferencial de precio entre nuestra marca blanca, la que vende seguros por internet y el teléfono, y la marca matriz. Sin embargo, la marca pesa y nuestros clientes están dispuestos a pagar un poco más”.

En resumen, aquellas aseguradoras que tienen su marca blanca la mantienen en el mercado por arañar cuota de mercado a la competencia, aunque en verdad, lo que desean (y por lo que apuestan) es ofrecer al usuario una cobertura adecuada a un precio adecuado para que acaben desembarcando en la matriz. Competitividad y servicio, junto a estabilidad de precios, son sus otras bazas. Las low cost ya asentadas, sin dependencia de una matriz aseguradora, como Línea Directa, mientras tanto, siguen a lo suyo.