Lenovo
Flickr - Andrew Skudder

Llegar a una gran superficie y ver un ordenador portátil con buenas prestaciones por menos de 400 euros es una gran alegría. Pero los fabricantes no pueden soportar más esa presión. Y menos cuando los resultados, por diversos factores, no son favorables. Es lo que ahora mismo sucede con Lenovo.

El fabricante de origen chino ha tenido un último trimestre de pérdidas. Algo que no ocurría desde hace dos años. En concreto, registró una caída de 61 millones de euros en el primer trimestre de su año fiscal, frente al beneficio neto de 147 millones de euros del mismo periodo del ejercicio precedente.

De este modo, las ventas de Lenovo entre abril y junio sumaron un total de 8.527 millones de euros, un 0,4% menos que un año antes, tras mantenerse estables sus ingresos en el negocio de ordenadores personales y tablets, mientras que la facturación de la división de móviles creció un 2%.

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El análisis que ha llevado a cabo la compañía para justificar esta situación se basa en dos circunstancias. Por un lado el aumento en el coste de los componentes para la fabricación de los PCs, lo que conlleva -lógicamente- un mayor gasto en la elaboración de los productos. Sobre todo porque hay poca demanda una vez que el negocio móvil también utiliza piezas similares y ellos tienen mayor necesidad. El otro problema ha sido el aumento en coste de marketing y publicidad de nuevos productos como el terminal Moto Z2 Forze, que tuvo tras de sí un fuerte impulso de la compañía.

¿Tendrá Lenovo que subir los precios?

Si cuesta más hacer los ordenadores y se venden a bajo precio, ¿dónde está la ganancia para los fabricantes? Hace unas semanas, en ‘Cinco Días’, diversas compañías explicaban lo que es una realidad del mercado: la época de los precios bajos se ha acabado.

Entre quienes expresaban su opinión se encontraba Lenovo. Y la justificación era básica: escasean los componentes debido a que coches conectados y móviles usan los mismos materiales, y por lo tanto adquirirlos es más caro. Por ahora ese aumento de costes lo estaban soportando los propios fabricantes, ¿pero hasta cuándo durará?

No parece que eso, al menos a nivel global, pueda resistir en el tiempo. Sobre todo si la demanda por parte de los usuarios no se relanza a periodos anteriores a la crisis financieras. Y claro, luego llega el debate de los híbridos, las tablets de gran tamaño, si son compatibles con los portátiles…

La realidad en España para Lenovo es mejor

Curiosamente, en España van las cosas bastante bien para la filial china. En concreto, al cierre del pasado 2016, la compañía facturó en nuestro país 526 millones de euros, un 41% más con respecto al ejercicio anterior cuando se quedó en los 370 millones.

Además, hay cantos de sirena favorables para la venta de ordenadores en España. Sobre todo porque la administración pública, tras el parón por la falta de Gobierno del último año, empezará a realizar compras masivas. Y no solo eso, ahora llega la vuelta al cole y luego el periodo navideño, una de las fechas más importantes de ventas. Aunque la clave será ver qué hacen con precios. Algo que al final será decisivo para seguir vendiendo o no.

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