Blas Herrero se ha quedado solo en su guerra contra los dos grandes operadores televisivos. El empresario asturiano está al borde del precipicio en UTECA después de ver como la amplia mayoría de los representantes de la patronal televisiva abogan por la unidad de las privadas. El propietario de Radio Blanca (Kiss FM) impulsó en marzo del pasado año la Asociación Española de Televisiones Digitales Terrestres con la intención de hacer sombra a UTECA. Pero a su vez “El Lechero”, conocido con este sobrenombre por hacer fortuna en los ochenta como representante de RAM en Asturias, aprovechó el poder que le otorgaron Mediaset y Atresmedia a las más pequeñas para colocar a UTECA en una situación de bloqueo. 

Los dos principales operadores televisivos habían cedido su poder de mayoría en la patronal para que los nuevos operadores se integrasen, unión que previsiblemente iba a concluir con la apuesta de todos ellos para reclamar medidas de urgencia relativas al segundo dividendo digital o sobre la nueva Directiva audiovisual europea que igualará en derechos y obligaciones a los operadores tradicionales y a las compañías de streaming (Netflix y compañía). Sin embargo, Blas Herrero creyó que podía hacer la guerra por su cuenta. En un principio logró algunas complicidades, pero finalmente ha ido perdiendo apoyos tras haber protagonizado diversos bandazos: de la contratación de Alberto Ruiz-Gallardón para pactar sin suerte con Atresmedia y Mediaset a su apuesta por José María Mas, que cayó fulminado como representante de Trece en UTECA por órdenes de Fernando Giménez Barriocanal, que colocó anteayer a su mano derecha, Julián Velasco, como vicepresidente de la patronal.

Blas Herrero por su parte constató su soledad en UTECA, cuya Junta Directiva dejó en evidencia que el editor de DKiss podría ser expulsado si no desarticula la Asociación Española de Televisiones Digitales Terrestres. Dieciséis votos apoyaron el cambio de estatutos (los representantes de Mediaset, Atresmedia, Unidad Editorial, Vocento, Trece y Secuoya), dos se abstuvieron (Unidad Editorial, que en principio apoyaba al polémico empresario) y solo dos se posicionaron en contra (el propio Herrero y para sorpresa de los asistentes Real Madrid TV, que en principio no abandonará la patronal mayoritaria). 

LA GUERRA DE HERRERO

Blas Herrero tiene una intención: que los dos operadores mayoritarios no recauden el 80% de los ingresos publicitarios con el 50% de share. Esta teoría tiene dos fallos: oculta el share que ocupa TVE, que no emite publicidad a excepción de patrocinios, y tapa que el duopolio ronda el 60% de share en el target comercial y en prime-time. El “premio de consolación” que pretendía Herrero era que Cellnex le rebajase las elevadas facturas por emitir, prorrateando el coste de emisión de la TDT por cada punto de audiencia. 

Los grupos mayoritarios se defienden en privado contra “El Lechero”, del que afirman que “no invierte en DKiss, que tiene un alquiler disfrazado con Discovery mientras que nosotros invertimos 700 millones de euros en programación y creamos más de 1.000 puestos de trabajo cada uno”. Además explican que Radio Blanca pretende lograr beneficios desde el primer año, cuando Antena 3 y Telecinco les costó más de cinco años equilibrar resultados.

Y pretende además que su punto de audiencia se venda al precio de las grandes cadenas: “Es como si pretendiera que un millón de lectores en El País se exprima comercialmente como un millón de lectores en una página sin pedigrí o con contenidos polémicos”. DKiss, que perdió 4,5 millones de euros en 2017, se puede convertir en un negocio ruinoso para Blas Herrero, que según El Español tomará medidas legales contra ambos operadores por impedir “el derecho de libre asociación”. 

LA SORPRESA

Radio Blanca fue gran sorpresa de la adjudicación de licencias del TDT en 2015. Locutores como Federico Jiménez Losantos denunciaron que detrás de la concesión se encontraba María Dolores de Cospedal (cuyo marido, Ignacio López del Hierro, estuvo a sueldo de “El Lechero” tal y como demostró El Confidencial). Herrero, etiquetado hace años por la prensa como “guerrista”, está ahora señalado por estar las cercanías del sector conservador del Partido Popular, cuya vieja guardia miró con escepticismo las relaciones entre Moncloa y el duopolio. En esta guardia de corps también está situado Marín Quemada, presidente de la CNMC.

Este directivo ve con sufrimiento como partidos como Ciudadanos estarían a favor de dividir este organismo en dos facciones: una que podría seguir asumiendo Marín Quemada, que se mantendría al frente del estudio de las infracciones, y María Fernández Pérez, actual vicepresidenta, podría quedarse con las sanciones.

EL FUTURO 

Alejandro Echevarría, presidente de UTECA, se mostró satisfecho tras la votación porque la patronal “durante sus 20 años de historia siempre ha afrontado los retos del sector de manera unitaria y consensuada. Hoy en día, y teniendo en cuenta los desafíos normativos y de mercado que el sector tiene por delante, la unidad del mismo resulta más necesaria que nunca para poner de manifiesto el valor y acción de la televisión en abierto. Dichos retos solo podrán ser superados con éxito actuando UTECA como el único representante de los operadores privados de televisión en abierto, aunando y defendiendo los intereses de todas las voces del sector“. Todas menos una…por ahora.