Menos de tres años y tres meses han pasado desde que Pedro J. Ramírez, tótem y fundador de ‘El Mundo’, fuese decapitado. Él ante su redacción recordó la portada del famoso reportaje firmado por él: “Cuatro horas con Bárcenas”. Tiempo después denunciaría un boicot publicitario promovido por altas instituciones del Sistema, según el riojano por una razón: Zarzuela y Moncloa habrían querido cobrarse su cabeza por las investigaciones de Botswana o el famoso “Luis, sé fuerte”. Esta teoría, avalada por José García Abad en su última obra, ‘El malvado Ibex’, señala que el fundador se habría quedado sin trono después del volantazo del “Ciudadano Kane” español: recuerden, que tras estar durante años marcando la agenda política desde una trinchera cambió de parecer, se puso en medio del fuego cruzado y disparó a los “dos ejércitos”, dicen que porque se cansó de los oídos sordos de la derecha política hacia sus consejos que decían que había que colocar a Esperanza Aguirre por Mariano Rajoy en 2008.

Tras esta traumática salida llegó su mano derecha, Casimiro García Abadillo, con el que pronto cambio abrazos por malas caras y silencios tras relegarlo como columnista y soterrar su controvertida investigación sobre el 11-M. Ambos acabarían saliendo para fundar dos digitales, ‘El Español’ y ‘El Independiente’, y entonces Antonio Fernández-Galiano buscó un perfil cosmopolita y digital y fichó a David Jiménez, que estaba en plenas negociaciones para convertirse en número dos de Ramírez en su nuevo digital. Pero ni por esas la situación remontó, y ni siquiera funcionó la apuesta estrella del nuevo director, el suplemento dominical ‘Papel’. El año pasado Unidad Editorial decidió dar su enésimo cambio en lo que ya se ha convertido en una silla eléctrica: Pedro García Cuartango, intelectual muy respetado en la redacción por bagaje en Cultura y Opinión, se hacía cargo del puesto de forma interina, situación que acabó ayer entre aplausos con este discurso: “Han decidido relevarme o sustituirme, yo no tengo nada que decir. Acepto la decisión y no sé quién va a ser el nuevo director o a quién van a poner al frente del periódico, pero me gustaría que colaborarais con él por el bien de todos. Tenéis que seguir adelante y seguir trabajando, y hacerlo con la misma voluntad que conmigo”.

Cuartango fue relevado ayer como director de ‘El Mundo’

Le releva en el cargo Francisco Rosell, “azote educado” de la socialista Junta de Andalucía desde ‘Diario 16’ y ‘El Mundo’, mano derecha de Galiano y encargado de las relaciones institucionales de Unidad Editorial, cargos que compatibiliza con los libros sobre su tierra o su aparición semanal en las tertulias radiofónicas de Federico Jiménez Losantos, íntimo suyo y al que ha salvado de ser despedido cuando el turolense no se ha cortado a la hora de aprovechar su micrófono para el que cargar contra el periódico contra el que escribe y cobra. Las diferencias entre Cuartango y Rosell, ambos sin perfil digital, no parecen muchas, pero hay algunos matices que les diferencian: el primero es un intelectual con barniz progresista y el segundo, más conservador, ha recordado que apostará más aun por la investigación, santo y seña del medio desde que Ramírez escribiese el mítico editorial ‘La Rosa y el Capullo’ ante el enfado de Juan Tomás de Salas. El nuevo mandamás ha señalado que “será el periodismo de investigación desde el rigor. Queremos ser altavoz de esa generación de españoles que quiere un país en el que las instituciones sean salvaguarda del buen funcionamiento del sistema democrático y el que la sociedad civil y creativa tenga el papel protagonista que exige la construcción de un país que mueva al orgullo de propios y extraños, como en la Transición”. ¿Evolución, involución o acercamiento a Génova? Huele a lo tercero…