La gasolina subió a su precio más alto en los últimos dos años, a raíz del paso de la tormenta tropical Harvey que llevó a las refinerías clave a detener sus funciones en los Estados Unidos, mientras se reveló que los inventarios petroleros norteamericanos están en caída libre.

A medida que Harvey avanza en el interior del suroeste de Louisiana, la refinería Port Arthur, perteneciente a Motiva Enterprises, y la mayor del país, inició un cierre controlado. Esta interrupción elevó el precio del combustible para motores hasta 7,8% en Nueva York, mientras la cotización del petróleo detuvo sus pérdidas.

Un informe de la Administración de Información Energética mostró que los inventarios de crudo norteamericano cayeron por novena semana consecutiva, mientras que los de gasolina subieron la semana pasada.

“Las reducción de inventario para 2017 son muy optimistas”, dijo Matt Sallee, quien ayuda a gestionar 16.000 millones de dólares (13.400 millones de euros) en activos relacionados con el petróleo en Tortoise Capital Advisors, vía telefónica. Sin embargo, “el mercado ahora está más preocupado por la tormenta tropical que por el inventario semanal. Harvey es muy eficaz para cerrar refinerías en su camino ”.

Luke Sharrett/Bloomberg

Harvey, la tormenta más fuerte que ha golpeado a los Estados Unidos desde el año 2004, ha causado desorganización en el mercado energético, lo que ha provocado múltiples paralizaciones en las áreas de Port Arthur, Beaumont y Houston, mientras las plantas de Corpus Christi intentan reiniciar sus labores.

Los futuros de gasolina para diciembre subieron a 1,89 dólares después de que tocara su precio más alto en dos años

La tormenta también está afectando la distribución del crudo a través de los ductos. Las inundaciones de la tormenta Harvey se han convertido en la “mayor amenaza” para la infraestructura energética de la costa del golfo estadounidense, según analistas de Goldman Sachs.

Lo cierto es que los futuros de gasolina para diciembre, que expiran el jueves, subieron 11,25 céntimos (9,45 céntimos de euro) a 1,89 dólares (1,59 euros) el galón, equivalente a 3,7 litros, en la Bolsa Mercantil de Nueva York, después de tocar su precio más alto en los últimos dos años. El contrato de octubre subió 4,59 céntimos (3,86 céntimos de euro) a 1,64 dólares (1,38 euros).

Las entregas del West Texas Intermediate (WTI) de octubre subieron 4 céntimos de dólares (3,36 céntimos de euro) a 46,48 dólares (39 euros) el barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York después de perder 13 céntimos (10,9 céntimos de euro) a 46,44 dólares el martes pasado, su cierre más bajo desde el 24 de julio.

El acuerdo del Brent para octubre, que expira este jueves, cayó 28 céntimos (23,5 céntimos de euro) a 51,72 dólares (43,44 euros) en la Bolsa ICE Futures Europe, con sede en Londres. El índice de referencia mundial se cotizó a una prima de 5,16 dólares (4,28 euros) en el WTI.

Los inventarios de crudo estadounidenses cayeron en 5,39 millones de barriles a 457,8 millones la semana pasada, el nivel más bajo desde enero de 2016, según datos de la Administración de Información Energética el miércoles pasado. Simultáneamente, los suministros de gasolina aumentaron en 35.000 barriles y la producción de crudo también aumentó.

La interrupciones provocadas por Harvey se traducen en más volatilidad para los inventarios semanales en los Estados Unidos

La refinería de Motiva en Port Arthur, Texas, tiene una capacidad para procesar 605.000 barriles diarios de petróleo, según datos compilados. El reinicio de sus operaciones dependerá de la inundación. La refinería de Total en la misma zona sufrió pérdidas de energía, lo que provocó su cierre, mientras que la planta de Valero Energy también cerró.

“El enfoque del mercado parece estar en la cantidad de cierres de refinerías y sueventual golpe hacia la demanda petrolera”, expresó Giovanni Staunovo, analista de UBS Group, en Zurich. “Las interrupciones provocadas por Harvey significan una mayor volatilidad en los inventarios semanales de los Estados Unidos”.