Kike Sarasola
Gtres

El mediático propietario de Room Mate, Kike Sarasola, anunció hace unos días la puesta en marcha de un nuevo proyecto hotelero de lujo. Una iniciativa que bien podría ser un soplo de aire nuevo para el sector en España si no fuera porque se va fuera del país, concretamente a Roma. El famoso empresario se baja del barco precisamente en un momento de debilidad turística. ¿Acaso no se fía de la marcha del turismo en España?

La caída del turismo provocada por la pérdida de turistas hacía Turquía y Egipto, la inestabilidad en Cataluña y la falta de políticas turísticas de calidad por parte del Gobierno están detrás de las decisiones de los hoteleros a la hora de planificar sus estrategias. Una realidad tan cierta como que se acabaron los récords turísticos.

Los datos de este verano no son buenos. Por primera vez en muchos años, los turistas internacionales han visitado menos España en la temporada estival. En julio llegaron a España 10 millones de viajeros, un 4,9% menos que en el mismo mes de 2017. Y en agosto, lo hicieron 10,2 millones, un 1,9% menos, según la Estadística de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

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Dado el panorama poco alentador, Sarasola ha decidido gestionar 24 apartamentos creados por el arquitecto francés Jean Nouvel en un palacio histórico italiano. Una nueva marca de lujo de la que se desconoce si tendrá o no presencia en nuestro país.

Lo que está claro es que ahora Kile Sarasola tiene los ojos puestos fuera de España y este gurú de los negocios sabe cómo tener éxito con sus hoteles. Hace años dio un golpe al mercado cuando lanzó la marca Be Mate o lo que es lo mismo, apartamentos turísticos con servicios de hotel. Un acierto que no consiguió certificar en su desembarco en televisión con el programa ‘Este hotel es un infierno’, una especie de ‘Chicote’ en la cocina, pero aplicado a la gestión hotelera.

DESCONFIANZA EN EL SECTOR

Sarasola no es el único que apuesta por los mercados internacionales. Recientemente Meliá Hotels firmó un nuevo hotel en Oporto, que abrirá sus puertas en 2021. Con este establecimiento fortalece su presencia en el país, con 14 establecimientos y otros cuatro en proceso de apertura, sumando todos ellos una oferta cercana a las 2.600 habitaciones en Portugal.

Por su parte, Hesperia anunció la puesta en marcha de un nuevo proyecto hotelero tras la venta de sus acciones en NH a Minor, tal y como adelantó MERCA2. Fuentes de mercado aseguran que la compañía está planeando “incluir más establecimientos a su plataforma, concretamente en El Caribe”. Actualmente cuenta con 28 repartidos por la geografía española.

La venta de las acciones de Hesperia certificará a finales de octubre la opa de la hotelera Minor sobre NH. La llegada de la tailandesa ofrece sinergias para la cadena, como la posibilidad de expandirse en Asia, donde no tiene presencia.

Asimismo, Barceló Hoteles anunció la apertura de dos nuevos hoteles en Marruecos, mientras RIU Hoteles sigue su expansión en México con la apertura de tres nuevos establecimientos y dos reaperturas.

CATALUÑA, EL PRINCIPAL PROBLEMA PARA LOS HOTELES

La caída de turistas está directamente relacionada con la inestabilidad política. A Cataluña llegaron más de 2,4 millones de turistas en agosto, un 5% menos que en agosto del año pasado. Las pernoctaciones también disminuyeron: los turistas extranjeros eligieron Cataluña como segundo destino con el 21,2% del total de pernoctaciones y una bajada del 3,5%.

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De hecho, el propio Kike Sarasola es consciente de la delicada situación. Así, aseguró en una entrevista en Expansión que cerrarán con unos números parecidos a los del pasado año debido a la caída en Barcelona, “que ha ocasionado una menor recaudación y no va a permitir crecer al ritmo que queríamos”. La cadena facturó 80 millones de euros en 2017.

Además, la propia comunidad ya cuenta con una medida de choque contra el turismo que no ayuda mucho ahora: la tasa turística. Cataluña cuenta con dos. Una para los turistas que viajen a Barcelona, que va desde los 2,25 euros por persona y día si se aloja en un hotel de 5 estrellas o camping de lujo a los 0,65 euros por persona y día de estancia que se paga en el resto de establecimientos. Para el resto de Cataluña, el impuesto oscila entre los 0,45 euros y los 2,25 euros. Pero si el viajero opta por alojarse usando Airbnb o cualquier otra plataforma de alquiler se paga 2,25 euros en Barcelona y 0,90 euros fuera por persona y día. Como máximo, el turista paga por una estancia de hasta siete días.

ADIÓS A LOS TURISTAS PRESTADOS

Los problemas turísticos en España no son nuevos. Ya lo avisó la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur) cuando revisó a la baja el crecimiento de la actividad turística en España para 2018 hasta el 2,6%, desde un 3,3% que auguraba en abril, cifra que se sitúa una décima por debajo del desempeño que los analistas estiman para la economía española (un 2,7%).

Los mercados tradicionales hacia España, con Alemania y Reino Unido a la cabeza, descienden afectados por la recuperación de los competidores como Turquía y Egipto, que recuperan hasta mayo 4 millones de turistas (2,8 en primavera), afectando a las zonas del sol y playa, principalmente de Canarias y Baleares).

Con los datos disponibles sobre el tráfico a Turquía hasta el mes de mayo, Alemania crece un 28,7%, 245 mil turistas, Reino Unido (+39,1%, 155.000 turistas) y Francia (+38,8%, 55.000 turistas), además de Rusia (+49,6%, 460.000 turistas).

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