FENIX HOTEL at Columbus Square in Madrid (Spain). Building from 1959.

Durante muchos años, Madrid fue la hermana fea del sector turístico. Cataluña y Andalucía siempre le superaron en lo que a turistas y ocupación hotelera se refiere. El patito feo ha crecido y se ha convertido en un bonito cisne que cada vez llama más la atención. Tanto que ha aumentado su inversión hotelera. Ese fue el comportamiento que siguió durante años aunque últimamente se ha quedado plana.

Como si se tratase de una montaña, las nuevas construcciones hoteleras han ido escalando metros hasta llegar a la cumbre. Eso se produjo en 2015, cuando se invirtieron 623 millones de euros. Esta cuantía supuso el 24% del total de inversión que se hizo en España. Una vez en la cima comenzó el descenso.

El peso nacional de la inversión se mantiene en el mismo porcentaje, al contrario que la cuantía destinada. Según la consultora Irea, la cuantía destinada a la apertura de nuevos hoteles decreció casi un 8% en 2016 hasta los 574 millones de euros.

Aun así, lo cierto es que la capital no ha dejado de crecer. Es más, como ha dicho el director general de turismo de la Comunidad de Madrid, Carlos Chaguaceda, “Madrid vive el mejor momento turístico de su historia”.

Las pernoctaciones en Madrid se duplicaron desde 2005

Los hoteles madrileños han duplicado su número de pernoctaciones desde 2005. La Comunidad ha pasado del poco más de un millón registrado en julio ese año a superar los dos millones hace dos meses.

A mayor número de turistas mayor oferta hotelera. Según el cuaderno ‘Nuestros hoteles, tu destino: Madrid’, la Comunidad ha cogido impulso y podría crecer un 43% hasta este año. En 2005, contaba con 345 establecimientos. Una década después sumó 127 establecimientos, cerrando 2015 en los 472 hoteles. Se trata de una tendencia que se mantiene en la actualidad porque se prevé abrir 23 nuevos establecimientos antes de que finalice el año. De conseguirse el objetivo, Madrid cerrará el presente año con 500 hoteles.

Pero de nada sirve abrir por abrir. La oferta aumenta al mismo ritmo que la calidad que estos establecimientos deben ofrecer. Y es que Madrid se ha posicionado como el destino europeo más competitivo, por encima de ciudades como Londres, Roma o París.

Al contrario de lo que ocurre en otros destinos, los turistas viajan a Madrid motivados por su cultura. Atendiendo a ello no es raro que los principales países de origen de los visitantes sea Estados Unidos o China, los más exigentes del mercado en cuanto a calidad se refiere. Una calidad que ofrecen los hoteles.

Los establecimientos se adaptan cada vez más a las necesidades y gustos de los turistas. Precisamente esto es lo que marca la diferencia experiencial. También son los factores que más tienen en cuenta los visitantes. Una cosa va unida a otra. A su vez, esta comodidad y servicio marca la categoría del hotel. En este sentido no resulta extraño que el 72% de las plazas ofertadas sean de gama alta, hoteles de cuatro y cinco estrellas.

Pero la cosa no termina aquí, sino que irá a más. Así lo demuestran los últimos proyectos urbanísticos. Madrid contará con ocho proyectos hoteleros que empujarán a la capital hacia el lujo. El Hotel Rui Plaza España, el primer Four Season en la antigua sede de Banesto y el Gran Meliá Palacio de los Duques son algunos de ellos.

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La capital y la Comunidad han trabajado incansablemente durante años para posicionar a Madrid en el top de destinos turísticos. Se han adaptado a las nuevas necesidades y han incorporado a su cartera aquellos servicios que los nuevos turistas demandan. Han invertido en un sector que supone el 12% del empleo y el 6% del PIB. Lo han hecho bien. El objetivo ahora es saber gestionar el éxito, sacar partido de él y no caer en desgracia. Madrid tiene mucho que ofrecer.

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