Pese a los esfuerzos de Fernando Abril-Martorell, presidente de la compañía, el plan de reestructuración y las noticias de adquisiciones y acuerdos comerciales, la acción de Indra acumula este año una caída superior al 13% en el Ibex 35. Los analistas no ven un motivo claro del escaso atractivo de Indra, que se está viendo penalizada por varios factores entre los que su escaso beneficio quizás sea el principal.

Los títulos de la compañía española de tecnología y consultoría iniciaron el año en el parqué madrileño a un precio de 11,40 euros. El pasado martes 11 de agosto cerró a 9,87 euros. Por tanto, en 2019 registra un retroceso del 13,42%, el segundo peor valor de Ibex solo superado por DIA (-56,74%).

Indra

En verdad, esta tendencia bajista comenzó en 2017. Por un lado, en verano casi testeó los máximos históricos de 2007 y 2014. “Desde entonces mantiene una clara tendencia bajista bajo la pauta de máximos y mínimos decrecientes en lo que parece ser la búsqueda de la tendencia alcista de fondo iniciada en octubre de 2002 y que ahora pasa por los 8,5 euros”, afirma Eduardo Bolinches, analista colaborador de ActivTrades. Por otro, en noviembre perdió la media de 200 periodos (una habitual señal de cambio de tendencia).

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Desde ese momento, mantiene una clara tendencia bajista. En concreto, según apunta Eduardo Bolinches, “bajo la pauta de máximos y mínimos decrecientes en lo que parece ser la búsqueda de la tendencia alcista de fondo iniciada en octubre de 2002 y que ahora pasa por los 8,5 euros”. De hecho, en opinión del analista, “lo único que hace falta para confirmar este escenario correctivo es que marque un nuevo mínimo por debajo de los 9,45 euros vistos el pasado mes de julio”.

De cara a los inversores o pequeños accionistas, Sergio Ávila, Market Analyst de IG, indica que “un cierre diario por debajo de 9,43 euros aumentaría la presión bajista y el objetivo de caída podría estar en el entorno de los 8 euros por acción”. “Si estuviera fuera del valor, no entraría hasta ver un cambio de tendencia; en caso de estar dentro, aguantaría la posición, siempre y cuando no pierda a precios de cierre diario el soporte de los 9,45 euros”, argumenta.

2018, UN AÑO DE TRANSICIÓN EN INDRA

Fuentes internas recuerdan que “la acción de Indra fue una de las acciones del Ibex 35 con mejor comportamiento y rentabilidad en el período de vigencia del anterior Plan Estratégico a tres años, 2015-2017”. Además, “Indra ha comunicado a los analistas que 2018 será un año de transición, por la menor aportación de determinados mercados”.

A la hora de buscar motivos que expliquen el mal momento en Bolsa, no hay uno único. “Resultados con poco crecimiento, losa de la Marca España, inestabilidad de las divisas en los países donde está presente… Pero el caso, es que yo no tendría ningún interés en entrar a estos precios”, explica Eduardo Bolinches. “Simplemente, me siento a esperar hasta que el dinero entre con vocación de permanencia, y eso no ocurrirá hasta que veamos un testeo a la tendencia alcista de 16 años de duración”, ahonda el analista.

La compañía se escuda en el contenido del Plan Estratégico 2018-2020, marcado por el crecimiento y la rentabilidad, para que accionistas o inversores confíen en los títulos de Indra.

Otro argumento que aportan fuentes internas es que la retribución de la alta dirección de Indra, aprobada por la Junta de Accionistas, está notablemente alineada con los intereses de los accionistas. En este sentido, apuntan:

  • Gran parte de la retribución de la alta dirección se percibe en acciones y no en metálico.
  • Y una de las condiciones para que la alta dirección de Indra perciba la retribución variable es que se cumpla el objetivo de que el desempeño de la acción de Indra sea mejor que el del Ibex en el período de referencia.

Indra presentó en julio un beneficio neto de 37 millones de euros en el primer semestre. Con 40.000 empleados, presencia local en 46 países (y operaciones comerciales en más de 140) y unos ingresos de 1.634 millones de euros, esta cifra se antoja escasa. “Han dejado ciertas dudas en el mercado y es complicado que tenga los resultados del año pasado”, afirma Sergio Ávila. Además, se vieron penalizados por los tipos de cambios y los costes que asumieron en la restructuración de Tecnocom. “A pesar de que mejoró el ebitda (+8%), el beneficio neto fue menor al del mismo periodo del año pasado”, apostilla en analista de IG.

En el negocio de Transporte y Defensa, la contratación creció un 20% en moneda local los primeros seis meses del año comparado con el mismo periodo del año anterior. En cuanto al negocio de Tecnologías de la Información, aumentó un 7% apoyada principalmente por la aportación de las adquisiciones (Tecnocom y Paradigma). No obstante, Indra elevó su deuda neta hasta los 656 millones de euros en el primer semestre.

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UNA SEMANA CARGADA DE NOVEDADES EN INDRA

Ha sido una semana de anuncios para Indra, quizá para intentar revertir esta complicada situación en el Ibex. Para empezar, comunicó la compra de la compañía estadounidense Advanced Control Systems (ACS), especializada en fabricación de sistemas de control y operación de redes de transporte y distribución de energía, por 39,8 millones de euros.

Con este movimiento, la española accede a los mercados de Estados Unidos y Canadá, región en la que se concentran más de 3.200 utilities, la gran mayoría municipalidades y cooperativas que son el objetivo prioritario de las soluciones de Indra. Además, la compañía busca capturar el alto potencial de crecimiento de un mercado que se espera que crezca al 20% anual, hasta alcanzar un tamaño estimado de 1.800 millones de dólares en 2021.

Un día después, Indra hizo pública la adjudicación de un contrato para suministrar el radar Lanza 3D a la Real Fuerza Aérea de Tailandia (RTAF, por sus siglas en inglés), además de su sistema de defensa aérea (AirDef). La compañía española proporcionará, como parte del proyecto, un paquete logístico completo que incluye formación para el personal de operación y mantenimiento de la Real Fuerza Aérea de Tailandia, repuestos y garantía.

Horas antes de la publicación de esta pieza, Indra comunicó que ha conseguido a través de su filial noruega, Indra Navia, que la Autoridad de Aviación civil de Qatar (QCAA) le adjudique un proyecto llave en mano para la instalación de una antena de localizador de 32 elementos NORMARC ILS en el Aeropuerto Internacional Hamad, así como sistemas  NORMARC DVOR (equipos de radiofaro omnidireccional doppler) y DME (equipos de medición de distancia) en el Aeropuerto Internacional de Doha. En ninguno de estos tres anuncios se habla de cantidades económicas.

No todo han sido noticias positivas. La representación sindical de CCOO en Indra BPO desconvocó a última hora una huelga prevista para el 12 de septiembre. El motivo de la misma fueron los inconvenientes del traslado de los 1.198 profesionales que tenía en sus sedes en las calles Tánger y Badajoz de Barcelona a un nuevo edificio en Sant Joan Despí (Barcelona). Después de varias movilizaciones desde julio, el acuerdo firmado recoge medidas que van desde la movilidad, hasta condiciones de trabajo y de empleo, lo que da respuesta a una buena parte de las reivindicaciones del conjunto de la plantilla.

Acuerdos, movimientos corporativos y confianza en el Plan Estratégico 2018-2020 hacen prever buenos resultados a futuro. Sin embargo, el accionista que haya visto caer un 15 % o más su inversión, es comprensible que esté como mínimo nervioso al ver la deriva que dibuja este año la cotización de los títulos de Indra en el Ibex.

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