Ibercaja parece llegar al límite de su situación financiera. Los ingresos por intereses están en claro descenso, prácticamente sin margen de mejora en los próximos meses. Los ingresos por comisiones se aplanan a medida que la captación de fondos pierde fuerza y el ROF –Resultado de Operaciones Financieras– se mantiene irregular como campañas anteriores. Además, el balance parece en clara contracción. La única salvación, al menos en este trimestre, ha sido reducir las provisiones a niveles irrisorios con el riesgo que conlleva.

Las cuentas presentadas por Ibercaja referentes al primer trimestre de 2018 no son buenas. No lo son porque ni la cuenta de pérdidas y ganancias ni el balance han mostrado solidez. En cuanto a la primera, la parte alta de la misma es un rompecabezas para el presidente, José Luis Aguirre, y su equipo, puesto que la generación de ingresos ha perdido mucha fuerza.

En los últimos cinco años, el margen de intereses en Ibercaja se ha reducido en Ibercaja un 21,5%

La principal partida que resume la salud de un banco, la más alta que aparece en la cuenta de resultados, es el margen de intereses. En ella se resume la diferencia entre los ingresos y los gastos de una entidad por hacer su principal negocio: comprar dinero, venderlo y apuntarse la diferencia. En los últimos cinco años, si sólo se mide el margen que presenta la entidad en los primeros tres meses del año, la partida se ha reducido en Ibercaja un 21,5%.

A pesar de la caída, se podría pensar que en 2018 la evolución mejoró, puesto que se ingresó más que en 2016 y 2017. En realidad, todo lo contrario, la evolución fue peor. La razón por la que en este trimestre es levemente mejor es porque el margen aplicado a los clientes, el porcentaje cobrado por prestar menos el pago por los depósitos, es ligeramente mayor. Eso mismo ha ocurrido una y otra vez en los últimos cinco años, que a pesar de elevar el diferencial cobros frente a pagos, el margen se ha desplomado.

Lo anterior es sin duda el problema más acuciante para Ibercaja, también para el resto del sector. En los últimos cinco años, ha reducido en un 97,2% la remuneración de los depósitos y ‘sólo’ la ha servido para mejorar el diferencial en un 38% y pese a ello hundirse sus ingresos en un 21,5%. De hecho, para poder mejorar este 2018 levemente el margen de intereses, se ha reducido un 70% lo que ofrece la entidad por depósito. Además, el margen de mejora tiene fecha de caducidad –sino repunta el euríbor–, puesto que el pago por depósitos está apenas a 3 centésimas de llegar a su tope, el cero, dónde es difícil que baje.

La situación anterior, de bajos ingresos pese a mejorar el diferencial, lleva a una de las claves del sector español: la competencia y las posibles nuevas compras o fusiones. La razón es sencilla, a más competencia más agresividad en las ofertas y más limitada queda la posibilidad de mejorar el diferencial de cobros menos pagos. Además, una compra o una fusión genera mayor volumen de activos, más créditos y más ingresos, junto a una red más eficiente de oficinas y gastos –las afamadas sinergias–. Por ello, y ante los problemas de Ibercaja la adquisición, es una opción real. De hecho, Bloomberg alertaba que la pequeña banca española era “la más susceptible de ser comprada a lo largo de 2018”.

IBERCAJA CON PROBLEMAS EN EL MARGEN BRUTO

La caída en el margen de intereses no es el único problema al que se enfrenta en 2018 Ibercaja, los ingresos por comisiones se están aplanando. En el primer trimestre de 2018, el aumento de los ingresos por comisiones se redujo a la mitad, del 7,5% que creció en 2017 al 3,4% de 2018. Además, el 3,4% es la cantidad más pequeña a la que crece dicha partida en los últimos cinco años. Puesto que, entre 2014 y 2015, los ingresos de la entidad por comisiones crecieron un 4,05%, un año después un 3,75%.

La firma aragonesa se choca de nuevo con los gigantes bancarios y su voracidad por captar fondos. La velocidad a la que crecen los fondos contratados también pierde velocidad respecto de años anteriores: en 2018, en lo que va de trimestre, la gestión de activos creció un 7,1%, frente al 15,8% que creció en el primer trimestre de 2017 y el 12,2% de 2015.

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Con el margen de intereses en caída, con las comisiones que aunque crecen cada vez lo hacen más despacio el último bastión es el ROF. Aunque no termina de despegar en Ibercaja. En este 2018, la cifra financiera se hundió un 67%, un año antes se disparó un 326% y dos más atrás se contrajo un 21%.

Todo ello, la mala evolución de las tres principales partidas de ingresos de la entidad, provoca que el indicador principal del negocio bancario en Ibercaja evoque a problemas. De hecho, el presentado en 2018 es el más pequeño en los últimos cinco años, con 258 millones y una caída del 16,6%.

LAS IRRISORIAS PROVISIONES SALVAN UN RESULTADO NEGATIVO

La mala evolución de los ingresos, esto es un margen bruto en contracción, unido a unos mayores costes por efecto del ERE han dejado muy mal posicionadas las cuentas de Ibercaja. De hecho, si no se hubieran retocado en la parte baja dichas cuentas el resultado de la entidad este primer trimestre de 2018 hubiera sido negativo.

La ‘mano de pintura’ aplicada en esta ocasión viene por el lado de las provisiones. Ibercaja no solo elimina las denominadas ‘prudenciales’ sino que además se suma 17 millones de ellas. Con ello, compensa el aumento de las asociadas a créditos –que crecen un 33%– para redondear una cifra irrisoria de 22 millones en provisiones, un 79% inferior al año anterior y la más baja en los últimos cinco años.

El último dato preocupante de la firma tiene que ver con sus activos líquidos y sus depósitos. Normalmente, a menos depósitos –han caído de media un 30% en los últimos años– es necesario menos activos líquidos. Pero en 2018, se han incrementado los activos líquidos pese a caer los depósitos, algo que puede denotar que algo no va del todo bien.

En definitiva, Ibercaja puede estar llegando a su límite financiero. La restricción de mejorar todavía más su diferencial en el margen de intereses, su cada vez menor capacidad de generar comisiones y un ROF irregular pueden poner a prueba a la entidad. Además, su necesidad de mayor liquidez pese a la fuerte caída de los depósitos no transfiere seguridad. Los próximos meses parecen clave para la entidad.