Huawei
Marlene Awaad/Bloomberg

Formalmente el Gobierno de Estados Unidos ha solicitado la extradición de Sabrina Meng Wanzhou a las autoridades canadienses. La CFO de Huawei, detenida y puesta en libertad bajo fianza en el país norteño, se ha convertido en el caballo de batalla de la administración Trump contra quienes, supuestamente, negocian con Irán. En este contexto, el fabricante de origen chino debe atender sus verdaderos negocios, entre ellos la venta de dispositivos móviles. El problema es que tanto conflicto corporativo puede desviar la atención.

La respuesta del fabricante a los últimos acontecimientos es, como siempre, muy consica. Desde la compañía aseguran que “Huawei cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países y regiones en las que opera (…). Confiamos plenamente en que los sistemas legales canadienses y estadounidenses llegarán a una conclusión justa”. Con eso, ahora solo puede esperar. Pero en dicha espera se está repartiendo el negocio del 5G a nivel mundial, y Huawei ha arrancado con el pie cambiado.

Es cierto que todavía quedan casi dos años para que haya un despliegue masivo comercial del 5G y los teléfonos móviles adaptados a esta tecnología sean una realidad. En concreto, en el caso de Europa, no será hasta el verano de 2020 cuando los operadores deban tener ya en su poder las frecuencias para desarrollar la conectividad 5G.

Antes de la llegada comercial masiva del 5G algunas ciudades tendrán terminales con esta tecnología

Pese a todo, no significa que antes de dicho despliegue masivo no haya algunas regiones donde se conecte el 5G. Es el caso de Estados Unidos, donde muchas ciudades tendrán desarrollo comercial móvil durante este 2019. De hecho, compañías como Samsung o LG ya habrían alcanzado acuerdos con operadores como Verizon para la comercialización de dispositivos. Y justo será esta fiesta la que se puede perder Huawei.

HUAWEI DEBE LLEGAR CON TODO EN 2020

Hace unas semanas, en un encuentro con la prensa, el responsable de Huawei para España, Tony Jin, aseguró que los problemas corporativos de Estados Unidos no afectarían a otras regiones, como era el caso español.

La compañía tiene sus números, seguramente ha echado cuentas y todo le encaja. No obstante, el impacto negativo sobre la marca es evidente. El consumidor medio, bien es cierto, no va a dejar de comprar teléfonos de Huawei por los problemas con EEUU. Y más le vale al fabricante chino que así sea.

Se espera que el mercado de teléfonos inteligentes con 5G se acelere en 2020 a medida que los envíos globales aumenten a aproximadamente a 116 millones en ese año con respecto a los 13 millones en 2019, según IDC. Lo que esperan de la consultora es que la evolución tecnológica de estos terminales sea muy rápida y, además, los precios se sitúan en un rango asequible para su compra masiva. De hecho, también se espera que las grandes innovaciones del segmento móvil lleguen a partir del 2020 con la segunda oleada de dispositivos 5G.

Ante estas expectativas, Huawei no se puede permitir ese tren pese a los problemas corporativos que pueda tener en Estados Unidos. Al menos en el segmento móvil, porque en el de redes de telecomunicaciones la compañía sigue siendo un referente por calidad y precio.