Galp
Mario Proenca/Bloomberg

La cuarta mayor comercializadora de combustible en España, Galp Energía, no consigue escapar de los números rojos. No obstante, parece salir -poco a poco- del pozo en el que lleva sumergida más de un lustro y cada vez está más cerca de equilibrar sus cuentas.

La competencia es la clave del sector. Con la tiranía de Repsol y Cepsa, parece que las más de 600 estaciones de servicio de Galp son insuficientes (y las demás líneas de negocio no aportan lo suficiente), y eso que ha conseguido volver a la facturación de años anteriores. En concreto, según datos del registro mercantil recogidos por Insigth View, el ejercicio de 2017 lo cerró con 4.508 millones de euros de facturación. No obstante, el resultado final arroja unas pérdidas de 6,4 millones de euros.

Esa cifra da un respiro en toda la regla a la compañía, que venía de unos ejercicios muy duros: 2016 (-70M€); 2015 (-180M€); 2014 (-82M€); 2013 (-19M€). Estos datos de la filial española contrastan con los datos globales de la compañía portuguesa que presenta una gran salud. La petrolera registró en 2017 un beneficio neto de 602 millones de euros, lo que supone un incremento del 25% con respecto al ejercicio anterior.

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En el documento remitido a la Comisión del Mercado de Valores (CMVM) luso, la firma indicó que, comparativamente con 2016, ganó 120 millones de euros más. Galp logró aumentar sus beneficios impulsada por los incrementos durante 2017 del precio medio del barril de Brent, que fue de 52,2 dólares.

GALP INTENTA RECUPERAR EL PASO

La filial española de Galp Energía asegura en su último informe corporativo que la compañía ha sufrido una pérdida de competitividad dentro del sector. En realidad se trata de una muletilla que llevan repitiendo el último lustro. Lo positivo para la compañía es que, pese a todos los condicionantes, por fin parecen equilibrar cuentas.

De hecho, aseguran que han aumentado un 7% el volumen de ventas en su actividad como distribuidor minorista de combustible, y que siguen fortaleciendo la captación y fidelización de clientes a través de la propuesta de valor orientada a colectivos con tarjetas de descuento.

Del mismo modo, desde hace tiempo Galp intenta generar fidelización y marca desde otros ámbitos. Por ejemplo, hace unos años truncó una relación con Telepizza para ofrecer descuentos cruzados a los clientes de ambos servicios. Asimismo, se han iniciado diferentes proyectos en el área de digitalización en la alianza con ING para implementar la solución Twypcash que permite a los clientes obtener dinero en efectivo en las estaciones de servicio.

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En este contexto, Galp se enfrenta actualmente a Cepsa y Repsol como líderes indiscutibles del mercado, pero no solo. Han aflorado multitud de surtidores low cost que rebajan el precio de manera considerable y se han ganado la confianza de los consumidores. Del mismo modo, las grandes superficies de distribución siguen teniendo sus comercializadoras, situadas de manera muy estratégica (y a buen precio); por lo que suponen una amenaza añadida.

FUTURO CORPORATIVO DE GALP

En cuanto a los eternos rumores de venta de la compañía, que se alejan en el tiempo igual que los beneficios, la realidad es que todo parece bastante complejo. Los rumores siempre han apuntado a Cepsa y Repsol como potenciales compradores, pero la realidad es bastante esquiva.

El principal motivo, incluso cuadrando los números para hacer una oferta a los portugueses, es que para Repsol y Cepsa sería una inversión que generaría problemas de competencia, ya que Galp cuenta con un considerable número de estaciones de servicio en España.

Así, la ley de competencia española establece unos límites al número de estaciones que se pueden tener en cada provincia (30% del total), con lo que sobre todo Repsol estaría obligado a vender muchas gasolineras.

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