Funidelia
Carlos Larraz, a la izquierda, y Antonio Escartin, a la derecha

A lo mejor es demasiado pronto pero, ¿qué disfraz piensa ponerse Halloween? ¿O en Navidad? Funidelia, la empresa dedicada a la venta online de disfraces, ya se ha puesto manos a la obra. Y si no quiere quedarse sin el disfraz top, que luego se agota, tome nota: Maléfica, Frozen, y la particular cuota de Star Wars (Kylo Ren y Rey junto al incombustible Darth Vader).

“Nuestro momento álgido del negocio se reparte entre Halloween, Navidad y Carnavales. Son tres instantes en los que vendemos el 80% por lo que tenemos que estar muy preparados para no fallar”, recalca Javier Ferraz, director de Negocio de Funidelia. El resto del año se preparan de manera concienzuda para atinar de ahí que, entre otras cosas, realicen estudios de mercado sobre qué películas o personajes son los que estarán más de moda.

La cartera de clientes, repartida por 32 países, alcanza ya el millón de personas

“La demanda es extremadamente estacional y explosiva. No puedes fallar en la entrega ni un solo día”, añade Ferraz. De ahí que el otro pilar importante de su estrategia sea la distribución. “No nos compensaba tener un almacén que seis meses estuviera a tope y el resto de los meses a medio gas. Por eso llegamos a acuerdos con varios operadores logísticos en los que podemos depositar el producto”, indica.

Así, y en la actualidad, tienen cuatro almacenes: Madrid, Colonia (Alemania), Lyon (Francia) y Boras (Suecia). Cuatro puntos cardinales que han hecho posible acercar el producto al cliente en un sector en el que la entrega en tiempo es crítica. Y no lo hacen sólo en Europa, sino también en América y Oceanía. ¿Sus próximos destinos? “Hemos puesto el foco en Asia. Ya estamos en China y tenemos previsto aterrizar en Japón, Corea y Malasia en 2019”. Su cartera de clientes alcanza ya el millón de personas.

LA FACTURACIÓN DE FUNIDELIA

La historia de Funidelia se remonta a 2011 cuando dos amigos de Huesca observaron cómo amigos y conocidos se desesperaban al ver que los disfraces que habían pedido a Estados Unidos se retrasaban una y otra vez. Entonces, Alberto Escartín y Carlos Larra decidieron coger ‘el toro por los cuernos’ y crear su propia empresa. Ahora tienen una plantilla de casi 60 personas y en su último año (de abril a marzo) facturaron 23 millones de euros. De cara al próximo ejercicio, esperan llegar a los 30 millones,

“El 95% de nuestras ventas es disfraz. Las dos líneas que hemos incorporado recientemente, merchandising y artículos para fiestas, representan el 5% restante”, manifiesta Javier Ferraz. Dos nuevos ‘campos de batalla’ con los que hacer frente a esos meses valle en los que el trabajo se desinflaba como un globo pinchado.

Su catálogo está compuesto por casi 40.000 referencias, y el mismo cuenta con disfraces de licencia oficial como Disney, Star Wars o Marvel. “Maximizar el número de pedidos es clave ya que los márgenes están muy ajustados”, sostiene su director de Negocio.

Credeblug

Credeblug: los pulpos mecánicos de Azpeitia que piensan conquistar Australia

A mediados de la década de los 60 del pasado siglo XX nacía en Azpeitia una empresa para dar soluciones al sector siderúrgico. Hoy, Credeblug, exporta a 54 países y tiene previsto desembarcar en Oceanía.

Presentes en 32 países con web propia, la política de la empresa les lleva a integrar en su equipo radicado en Zaragoza diferentes nacionalidades en las que están presentes. Ha habido momentos en las que compartían espacio diez nacionalidades diferentes. La actividad de la compañía se desarrolla en 14 idiomas.

Un desarrollo en el que prácticamente cada año Funidelia ha doblado la facturación, y en el que fue clave la entrada en su capital de Cabiedes & Parnerts y Big Sur Ventures-Necotium- Dos rondas de financiación de 300.000 euros cada una. Fue considerada ‘pyme del año 2018’ por la Cámara de Comercio de España y el Banco Santander. “Es básico entender cómo es cada mercado. Para Japón, estamos pensando en incluir en las carátulas de los disfraces imágenes con los rasgos propios del país. Y, en el norte de Europa, hay que prever que las tallas que se venderán serán más grandes que en otros países”, concluye Javier Ferraz.