Donald Trump
Foto: Andrew Harrer/Bloomberg 

Esa es la fecha que estableció el 1 de diciembre de 2018 Donald Trump para que Xi Jinping cediera a las exigencias de la administración de Estados Unidos. Durante estos 90 días se han ido relajando las tensiones y, en principio,  todo parece indicar que se acerca un entendimiento para al menos ampliar el plazo de negociaciones.

Recordemos que las preocupaciones de Trump son la protección de la propiedad intelectual, la transferencia tecnológica forzada, robos cibernéticos, la no apertura del mercado asiático a occidente sin restricciones y,  aún más importante, el alto nivel de subsidios por parte del gobierno chino a las compañías locales en detrimento de las inversiones extranjeras.

En este conflicto, con fecha límite el 1 de marzo se marcó la suspensión provisional de la subida en los aranceles a productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares. Mientras que por parte del gobierno chino, redujeron los aranceles a la importación de vehículos de procedencia estadounidense, retomaron las compras de soja, e incluso prevén una modificación de la ley para prohibir la transferencia forzada de tecnología. Uno de los principales perjuicios para las compañías americanas, que tienen que ceder su “know-how” a sus socios asiáticos para poder entrar en el país.

En nuevas negociaciones, Trump, ha mostrado voluntad por retrasar la fecha de implantación de los aranceles, para mejorar el clima de las negociaciones entre las dos potencias mundiales.

Es sabido que Trump no quiere perjudicar la relación con China, pero el país asiático debe “actualizarse” a los tiempos que corren, si quieren formar parte de una economía abierta y globalizada tendrán que realizar los cambios necesarios para estar al mismo nivel que sus homólogos comerciales.

Desde el punto de vista de la injerencia en Estados Unidos y del proteccionismo de Trump, es lógico que haya aplicado medidas restrictivas “para ponerse al nivel de China”, y que éste se dé cuenta que la intervención estatal en el comercio internacional es algo del siglo pasado. Mejor no levantar muros, ¿no?

Darío García, analista de XTB