Los que moverán las piezas del puzle

El modelo energético español que tendremos dentro de 10 años se escribe durante los próximos meses. El gran impulso lo ha querido dar la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera; pero su obra se ha quedado a medio hacer. Llegó sobre la campana un Plan Nacional de Energía y Clima, una Ley de Cambio Climático y una Estrategia para la Transición Justa. Pero ahora todo queda licuado. Serán las empresas las que deban tomar el relevo efectivo. A fin de cuentas, ellas son las que deben tomar decisiones. Aunque los intereses, por momentos, son bastante cruzados.

Desde hace semanas, todas las semanas son clave. Aunque parece que ésta sí lo será. La primera patata caliente, y que supone un buen puñado de euros de más o menos para las energéticas, se juega con la energía nuclear.

Iberdrola y Naturgy han firmado con Enresa un protocolo de acuerdo para el cierre de las centrales nucleares entre 2025 y 2035; mientras que Endesa lo hará, previsiblemente, esta semana, una vez sea aprobado por su consejo de administración este lunes. En un caso similar se encuentra EDP España que, finalmente no firmó el documento, aunque con toda probabilidad lo hará también esta semana. Dicho protocolo incluye un calendario de cierre para el parque nuclear español, contemplando las clausuras ordenadas y escalonadas de los actuales siete reactores desde 2027 (Almaraz) hasta 2035 (Trillo).

Pero nada es tan sencillo como parece. Por los distintos periodos de amortización de las centrales nucleares, Endesa e Iberdrola (y Naturgy junto a estos) se encuentran en un tira y afloja constante. Aunque la realidad es tozuda. La compañía todavía presidida por Borja Prado tiene en el negocio de la generación un impacto importante de lo producido por la nuclear. Por lo tanto, no se trata solo de amortizaciones, sino del propio negocio durante los próximos años. Por su parte, con las exigencias de aumentar el peso de las renovables, la compañía de Ignacio Sánchez Galán pone sobre la mesa su fuerza “verde”, de ahí que las nucleares le supongan menor dolor de cabeza.

AL MENOS, BUENAS NOTICIAS PARA ENDESA

En este contexto de intereses cruzados, al menos sí hay ciertas certidumbres. Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP España comenzarán a reestructurar sus futuros planes de inversión ahora que tienen una mayor claridad sobre las intenciones políticas. Y, aunque pueda haber un giro en las próximas elecciones generales, parece poco probable que se den bandazos a la senda marcada.

Se prevé que la participación de las energías renovables en la generación aumentará en España al 74% para 2030, en comparación con el 40% actual, principalmente a través de licitaciones de capacidad reguladas; aunque esto tampoco está cerrado del todo.

El escenario renovable será la clave para todas las eléctricas

En esta situación, Endesa podría tener su segundo revés, aunque según informes de analistas de Bloomberg, la eléctrica azul espera capturar alrededor del 10-15% de los 65 GW del crecimiento en capacidad de renovables hasta 2030. Esto, según estiman los analistas, debería ayudar a la compañía a compensar con creces el cierre planificado de sus centrales térmicas y nucleares.

EL GAS, OTRA CLAVE

Dentro de este puzle energético, hay un activo que será clave: el gas. Se trata de un elemento que reemplazará cada vez más al carbón como una tecnología marginal de fijación de precios en el mercado mayorista español. Los analistas de Bloomberg estiman que la capacidad de generación de carbón de España se reduzca a la mitad para 2025, y que la capacidad de gas sea probablemente prácticamente plana.

Sin embargo, la demanda de gas -en principio- caerá debido a la eficiencia energética, perjudicando a los distribuidores y minoristas. Aquí la empresa que saldrá escaldada será Naturgy, cuya exposición a esta tecnología, tradicionalmente ha sido mayor.

EL CARBÓN Y SU PAPEL

Otra de las curiosidades en este puzle es que, de momento, el carbón y las centrales térmicas que funcionan con esta tecnología todavía tendrán algo que decir. En los casos concretos, Iberdrola planea salir completamente del carbón y aumentar su capacidad de generación de energía renovable.

Mientras, Endesa busca cerrar sus plantas de energía no rentables que utilizan carbón doméstico. Estas centrales eléctricas requieren inversiones en la modernización para cumplir con los estándares de emisiones de la UE para permanecer abiertas más allá de 2020. Sin embargo, Endesa está modernizando algunas de sus plantas de carbón que utilizan carbón más barato e importado.

Y bajo este escenario se configura el puzle energético. Lo hace con un desencuentro público y evidente entre Iberdrola y Endesa. Por su parte, Naturgy juega un papel secundario en el ámbito nuclear, al igual que EDP España; aunque tendrá que acelerar parte de su negocio eléctrico por el impacto del gas. Y es que la compañía de Francisco Reynés debe reubicarse en el contexto energético.