Interior del restaurante Bibo de Dani García.

La marca Dani García es sinónimo de éxito. Cuenta con cuatro restaurantes, un cátering, un laboratorio de ideas, un espacio para eventos, y una fundación. Entre sus proyectos a futuro están la apertura de un nuevo restaurante en Catar, otro en el aeropuerto de Málaga, será el chef del restaurante que el Hotel Four Seasons abrirá en Madrid, y no contento con eso, va a participar en el Universo Krug, una serie de cenas exclusivas para grupos de 12 personas.

Su laboratorio de ideas, El Atelier Dani García, va a acoger los días 19, 20, 21 y 22 de septimebre ‘The Krug Room’, la primera experiencia Pop Up del universo Krug en España. ¿Pero, qué quiere decir Universo Krug? Se puede resumir como una experiencia  gastronómica y musical no apta para cualquier bolsillo. Las cenas son para grupos de 12 personas como máximo, donde se prueba, se come, se bebe y se escucha, y tendrán un coste de 350 euros por persona, IVA incluido.

El chef, junto a su equipo, cocinará frente a sus comensales en una suerte de master class, con cocina vista y en contacto directo con los clientes. En estas experiencias la bebida toma un papel protagonista, García ha diseñado un menú degustación adaptado al maridaje, para que la fusión resulte óptima. Las creaciones culinarias se fusionarán con una cata de Grand Cuvée 166, Vintaje 2002, Rosé y Hennesy XO. La firma de Champagne Krug ya celebró un evento similar en Hong Kong, en el afamado restaurante Mandarín Oriental.

Dani García es uno de los cocineros más prolíficos, obtuvo su primera estrella Michelín con tan sólo 25 años, con el restaurante familiar ‘Tragabuches’. De ahí dio el salto y abrió ‘Calima’, donde se consagró como uno de los mejores cocineros de Andalucía, con dos estrellas a sus espaldas, a partir de ahí, su expansión por el mundo.

Tiene varios partners, entre ellos, Picolinos, una empresa de calzado, y Praxiair, una tecnológica sostenible, con la que trabaja en colaboración. Además, atesora cuatro sociedades distintas a través de las cuales gestiona su imperio: Alegoría Gastronómica, Oximorín Gastronómico, Enigma Gastronómico y Dani García Grupo, y cuenta con tres socios, Laura y Javier Gutiérrez, que gozan de amplia experiencia en el sector de la restauración, y son, entre otros socios, los dueños de la cadena de restaurantes Volapié, y Juan Manuel Toro.

¿Ser estrella Michelin es comenzar a cavar la tumba?

Ser estrella Michelin es puro glamur pero hacer rentable un restaurante de alta gama cuesta sangre, sudor y lágrimas. Algunos se han quedado en el camino.

Sus cuatro restaurantes: Dani García, con dos estrellas Michelín, Bibo Marbella, Bibo Madrid y Lobito de Mar son puntos de encuentro de futbolistas, actores y empresarios. Combina todos los estilos y tiene cartas muy variadas. En una semana alguno de sus restaurantes puede facturar por encima de los 100.000 euros. Bibo Madrid era uno de los sitios favoritos de Cristino Ronaldo, cuando militaba en el Real Madrid.

El futuro del chef está bañado de dinero, al proyecto de Catar, donde abrirá próximamente un establecimiento de espectaculares dimensiones, su une el restaurante que albergará el hotel que la cadena canadiense Four Season abrirá en Madrid, a mediados de 2019. Éste será un híbrido entre Bibo y Dani García Restaurante, con una carta no muy extensa y el atún como protagonista. Con un precio medio de 60 euros por persona y una capacidad de aproximadamente 100 comensales.

Además, está el aeropuerto de Málaga, donde García va a tener presencia con Bibo Brioche Bar, una concesión por ocho años, en el cuarto aeropuerto más transitado de España. En el mismo aeródromo hace cuatro años inauguró Dani García Deli Bar, un restaurante con una superficie de 150 metros cuadrados y una capacidad de 60 comensales, con la hamburguesa de rabo de toro como plato fuerte, y una gran variedad de posibilidades.

NO TODOS SON ÉXITOS

Pero no todo han sido aciertos en la gestión de García, en 2014 tuvo que cerrar su restaurante de Nueva York, El Manzanilla Spanish Braserie, tan sólo un año después de su inauguración y a pesar de la buena crítica.  Los retrasos en la inauguración, la necesidad de una ampliación de capital a los pocos meses de inaugurar el local, la grandísima extensión de las salas y los precios de mercado, provocaron que los principales inversores no quisieran aguantar el tirón de un establecimiento con unas ventas que no cumplían con los objetivos fijados.

Sus múltiples apariciones en televisión, la publicidad, la fundación centrada en educación e investigación de patologías infantiles, la hamburguesa que diseñó para McDonald’s y sus más de 300 empleados le consolidan como uno de los rostros más conocidos del panorama gastronómico y uno de los grandes empresarios de nuestro país. Tiene mucho carácter y se cabrea cuando le cuestionan que no está lo suficiente entre los fogones, pero lo cierto es que no se levanta un imperio solo desde la cocina.

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