HNA
Chen Feng, presidente de HNA | Chris Ratcliffe/Bloomberg

El presidente del conglomerado HNA Group, Chen Feng, lleva unas semanas moviendo el equipo directivo de la compañía con una tónica general: sus familiares están escalando puestos. Todo ello tras la muerte del copresidente del grupo y, lo más preocupante, una deuda gigantesca.

La que todavía es propietaria de la cadena hotelera española NH ha visto como el hijo del actual presidente ha ascendido a vicepresidente ejecutivo del grupo y, además, será responsable de los negocios internacionales, según fuentes conocedoras de la situación. Además de este nombramiento, Feng (65 años) ha nombrado a su sobrino como jefe de inversiones del grupo y presidente ejecutivo de una unidad de inversión.

Todo ello se produce mientras que el presidente de HNA intenta persuadir a los bancos, inversores y el propio Gobierno chino de que la situación no es tan dramática. No se trata de algo sencillo, puesto que el gigante asiático acumulaba una deuda superior a los 85.000 millones de dólares al cierre de 2017.

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Por si todo esto fuera poco, la muerte hace un mes del copresidente Wang Jian arroja más dudas sobre la situación. Y es que, según diversas fuentes familiarizadas con la gestión de la compañía, la cabeza pensante del grupo era Jian, por lo que se teme que las decisiones que se tomen a partir de ahora no sean las correctas.

UN FUTURO INCIERTO EN HNA

Según el socio gerente de la firma de investigación crediticia Bondcritic, Warut Promboon, “los cambios en HNA que los inversores internacionales quieren ver, podrían tardar en llegar más de lo esperado”. Así, añade que “los nombramientos que se están haciendo en la compañía son como tradicionalmente se han hecho en Asia, de familiares”.

En este contexto, todo ha cambiado para HNA. La compañía, que hace años se lanzó hacia una carrera inversora que, por ejemplo en España, le llevó a tomar el control de NH Hoteles, ha caído en unos niveles de deuda que hasta el propio Gobierno chino ha decidido tomar cartas en el asunto.

El gran problema ahora mismo es que el grupo está tan endeudado que sus gastos por intereses aumentaron a un récord de 4.700 millones de dólares en 2017, superando sus ingresos y superando a todas las demás compañías no financieras en Asia. Por ello, para hacer frente a sus deudas, la compañía ha vendido más de 17.000 millones de dólares en activos este año, y recientemente acordó vender su cadena de hoteles Radisson y una participación de 2.200 millones en una empresa irlandesa de leasing aéreo. Además, también está en conversaciones para vender una participación en Swissport.