Desigual

“Estamos viendo que la personalización es la clave para volver al origen”. Así lo aseguró Lucía Gómez, digital director de Desigual. Y quizás esta sea la clave para que el grupo textil consiga reconducir una situación que ha empeorado estos días tras la salida de todos los miembros del Consejo quedando al frente del mismo su fundador, Thomas Meyer.

En 2013, Meyer vendió al fondo galo Eurazeo el 10% de su capital por 285 millones de euros. Cuatro años después, el fundador evitó una nueva deuda bancaria y compró a pulmón el 10% de la cadena de moda Desigual. “Tras cuatro años de cooperación, ambos socios han acordado que, dada la situación del mercado, la mejor opción para Desigual es que Thomas Meyer sea el propietario único de la compañía”, indicó la compañía el pasado mes de agosto.

Con la salida del fondo, ahora sus dos consejeros franceses han dejado sus sillas en el Consejo. También han abandonado otros tres independientes: Pierre Cuilleret, Marcelo Bottoli y Bernardo Hernández, según avanzaron medios del sector.

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Cambios corporativos internos que se suman a los problemas de ventas que arrastra la compañía. En 2014 cerró con una cifra de negocio de 963,5 millones de euros. Aquí empiezan a caer sus ventas hasta los 933,2 millones de euros (2015), los 861 millones de euros (2016) o los 761 millones (2017). Y el inicio de este año no es mucho mejor. El primer semestre de 2018 obtuvo unas ventas de 323 millones, un 14,5% menos que en el mismo período del año anterior. De hecho, el objetivo de llegar a los 1.000 millones de facturación en 2019 no parece que vayan a poder cumplirlo.

Durante estos años, Desigual ha experimentado problemas de estructura que, como los datos muestran, se han traducido en menores ventas. Su ropa de vivos colores y estampados a precios elevados que causó furor en España ya no se vendía de la misma manera. No calaba. De ahí que pusieran en marcha un plan de reestructuración que se llevó por delante muchas de sus tiendas físicas. Casi 200 establecimiento colgaron el cartel de cerrado entre 2013 y 2016. Actualmente cuenta con 500 tiendas, según datos de su web.

LA IMPORTANCIA DEL ‘ECOMMERCE’

De ahí que la digitalización, el ecommerce y la personalización hayan entrado de lleno en la estrategia de la compañía. “Llevamos años de transformación en Desigual”, reconoce la digital director de la firma textil durante su intervención en el evento anual sobre ‘Ecommerce Cloud, Shopper First’ organizado por Salesforce.

“Ahora nos movemos a una estructura de canales y países para asegurar la marca y facilitar la capilaridad de las tiendas en los países”, explica. Desigual es una empresa multicategoría y multicanal, que distribuye ocho categorías de producto a través de 13 canales en cerca de 100 países. De hecho, el grupo va más allá para dar el salto de una plataforma de transacciones a una en la que se relacionen con los consumidores.

Y con todos los datos que faciliten los consumidores, Desigual lso utilizará para evitar, por ejemplo, colas innecesarias a los clientes, “especializarse para volver a los orígenes” y “buscar nuevos consumidores”. El objetivo final de Desigual es “proponer una prenda única que satisfaga a los clientes”, señala.

THOMAS MEYER, EL FUNDADOR DE DESIGUAL

La imagen y la identidad de Desigual, considerado el cuarto grupo textil de España, se debe a su fundador Thomas Meyer. Este nació en Basilea, pero pronto se instaló en España tras su paso por Ibiza. En 1984 fundó Desigual, con sede en Barcelona.

De espíritu libre, el empresario siempre se ha mantenido fuera del foco público. No obstante, los rumores del sector afirman que su ego ha sido el culpable de la salida de su hermano Christian de la empresa en 2011 y, más tarde, de su mano derecha, Manel Adell.