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La redefinición del modelo de gestión que está realizando la primera cooperativa de aceite de oliva española no concluirá con la exigencia de lealtad absoluta para todos sus socios. El primer paso del gigante agroalimentario que dirige Antonio Luque es prohibir a los asociados que reserven aceite para envasarlo ellos mismos o con la colaboración de terceros, mediante un cambio en la normativa de régimen interno que algunos juristas consideran anticompetitiva e ilegal. Tal como ha podido saber MERCA2 la estrategia se completará en el futuro elevando el coste de entrada a nuevos socios.

Según han confirmado fuentes internas de Dcoop, la dirección de la cooperativa ”revisará al alza las aportaciones necesarias para hacerse socio de la misma”, es decir, que será más caro integrarse en este gigante que camina hacia un 20% de cuota de mercado en España y que se beneficia de la cobertura que le da la legislación para pagar menos impuestos y acceder a más ayudas que sus competidores que operan bajo un modelo de sociedad anónima. Estos operadores industriales acusan a Dcoop de competencia desleal y de aplicar una política agresiva de comercialización que hunde los precios y amenaza la supervivencia de aquellos productores que tienen mayores costes.

El aumento del precio de entrada para los nuevos socios es todavía un objetivo, que se concretará una vez que Dcoop actualice su valor en libros y modifique el sistema que rige sus estatutos desde finales de los años noventa del pasado siglo, pero lo que realmente se ha puesto en marcha ya en el seno de la sección aceitera de Dcoop es un plan para que los cooperativistas entreguen todo su aceite a la organización y no reserven cantidad alguna para envasar con sus propias marcas, ni vendan a otros competidores para que lo comercialicen bajo otras enseñas.

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Según adelantó El Confidencial la nueva normativa que regirá las relaciones de Dcoop con sus socios plantea cerrarles el perímetro aglutinando preferentemente a los más comprometidos. Así, se creará un núcleo duro de socios fieles y flexibilizará a los colaboradores la política de compras de forma que no tengan garantizado que Dcoop les vaya a adquirir una determinada cantidad de producto. La consecuencia de esta medida es que los agricultores deberán decidir su renuncian a parte de su independenciaa cambio de ganar estabilidad, aunque ello les obligue a renunciar a envasar con sus marcas propias o a sacar un mayor rendimiento a sus cosechas vendiendo el aceite a otros envasadores.

La reacción de varios productores a este cambio de las reglas del juego en el seno de Dcoop ha sido la de abandonar el barco que dirige Antonio Luque. La cooperativa sevillana Coeseagro ya ha anunciado que dejará el grupo y la jienense Picualia está estudiando seguir sus pasos porque se vería obligada a abandonar su marca de aceite de oliva Premium. Fuentes del sector indican que más cooperativas están en la disyuntiva de si seguir adelante o bajarse del carro, aunque en Dcoop confían que las bajas sean compensadas con la entrada de otros potentes socios, como la reciente incorporación del grupo cordobés De Prado.

EL SUMINISTRO EXCLUSIVO ES ILEGAL DESDE UN MONOPOLIO

Los departamentos jurídicos de los grandes grupos productores de aceite de oliva consideran que la nueva normativa interna de Dcoop puede vulnerar la regulación de Competencia, al establecer a los proveedores un suministro exclusivo desde una posición de mercado dominante.

La regulación establece que este tipo de restricciones potencian la creación de monopolios al dificultar a los competidores el desarrollo libre de su actividad. Por ello, la Comisión Europea en sus directrices relativas a las restricciones verticales señala que los Gobiernos de los países del entorno comunitario deben evitar que un comprador exija este tipo de lealtad absoluta cuando su cuota de mercado es mayor del 30%.

En la actualidad Dcoop dispone de un 15% de cuota de mercado, aunque camina hacia el 20% y, atendiendo a sus propias estimaciones, superará este porcentaje en los próximos años al integrar a otras grandes cooperativas mediante fusiones. Un ejemplo de este modelo de expansión es su público interés por hacerse con Jaencoop y las múltiples declaraciones de Antonio Luque poniendo el foco en la necesidad de aglutinar a todas las cooperativas españolas en Dcoop.

Esta es una cuestión que preocupa a la Junta de Andalucía, ya que ha manifestado su respaldo al modelo de gestión de Dcoop, levantando ampollas en el resto de los agentes del sector, que consideran que existe un trato de favor inadmisible en un mercado libre. Los técnicos autonómicos evalúan si la nueva normativa interna del grupo viola el derecho de competencia y dinamita los fundamentos del derecho de cooperativas y economía social.

¿CONCENTRACIÓN ILEGAL?

Algunos juristas llegan más lejos y llegan a comparar el plan expansionista de Luque con el puesto en marcha por la familia Solís durante el franquismo basado en un modelo monopolístico que concluyó con trágicas consecuencias en el inicio de la democracia y que obligó a modificar la legislación en materia de cooperativas. “Lo que propone ahora Dcoopes una concentración prohibida y supone un paso que tiene todos los ribetes de eliminación de la competencia”, señalan algunos defensores de esta tesis a MERCA2.

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Por su parte, en la cooperativa que dirige Luque se explica que es una organización “transparente y democrática donde sus socios deciden su futuro y en la que se ha abierto una reflexión sobre estrategia futura en el que la mayoría quiere que haya una mayor implicación, refuerzo y alineación con la estrategia del grupo”, según indica un portavoz oficial de Dcoop a este diario.

A este respecto, desde la cooperativa recuerdan que en la sección aceitera de Dcoop hay dos tipos de socios: la gran mayoría (socios comunes) venden todo su aceite a través del grupo, participando del proyecto de envasado común, lo que implica vender con las marcas del grupo; y la minoría son cooperativas colaboradoras, es decir, solo comercializan el granel a través del grupo y venden sus propias marcas de envasado.

DCOOP: “NO SE OBLIGA A NADIE”

El portavoz de la organización insiste a este respecto que “no se obliga a nadie, sino que cada una opta por el modelo que quiere. Con las nuevas normas aprobadas por la Junta de Sección donde están representadas todas las cooperativas, se clarifica más este funcionamiento, las obligaciones y los derechos. A raíz de su implementación puede que haya cooperativas, que decidan pasar de colaboradoras a comunes, quedarse como están de colaboradoras, pasar de comunes a colaboradoras o darse de baja.Este tipo de cambios forma parte de un organismo vivo como es una cooperativa que se rige por el principio de libre adhesión”.

“En nuestros estatutos hay un período mínimo de dos años de permanencia en la sección aceitera. Al igual que en las almazaras cooperativas de base debe existir la entrega de todas las aceitunas, para los socios comunes existe el compromiso de la comercialización de todo el aceite. Así es como funciona cualquier cooperativa, no solo Dcoop”, concluyen las fuentes oficiales consultadas.

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