El 1 de octubre de 1986 dimitía tras ser imputado por un caso de corrupción Demetrio Madrid, presidente de Castilla y León por el PSOE. Tres años después el político sería absuelto de todos los cargos de los que le acusaban, pero la campaña mediática contra él haría mella en su joven hijo Adrián, que años después irrumpiría en la televisión madrileña con programas como ‘Aquí hay tomate’ o ‘Sálvame’.

Los que le conocen dicen que la injusticia que cometieron con su padre creo una alergia a las cámaras que todavía mantiene. De hecho le costó horrores presenciar en directo el final “tomatero” y hace unos días prefirió seguir con su anonimato al elegir el medio escrito para dirigirse al equipo de ‘Sálvame’, cuyos cimientos temblaron por el hipotético despido de Lydia Lozano y Terelu Campos.

Pero esta historia arranca antes: en 1998 Adrián se incorpora a la redacción de ‘Sabor a ti’, magazine que reinaba en las tardes de Antena 3 de la mano de Ana Rosa Quintana. En aquel proyecto llegó a ser el coordinador de la redacción, encargándose posteriormente de la dirección otros proyectos rosas de la productora como ‘Abierto al anochecer’, que llegaría a tutear al mítico ‘Crónicas Marcianas’, o ‘Rumore Rumore’, espacio de sobremesa en el que escogió como presentador a un todavía semidesconocido colaborador de AR, Jorge Javier Vázquez.

Tras la cancelación de este proyecto Adrián fichó por Telecinco en 2002 y puso en pie ‘Aquí hay tomate’, que revolucionaría nuestra televisión con el suspense y los cebos como marca de la casa. El periodista tuvo la osadía de imponer a Jorge Javier como presentador pese a las reticencias de la cadena y también forzó a que Telecinco ascendiera a co-director su entonces número dos, Óscar Cornejo. Éste tampoco se prodiga en saraos, a excepción de su mediática boda ya rota con el portavoz socialista del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni.

Historia de un éxito

Adrián y Madrid crearían exitoso tándem en ‘Aquí hay tomate’, dueño y señor de las sobremesas y espacio que marcó la agenda rosa durante un lustro. Ambos directores se beneficiarían del momento: su talento tenía premio y Paolo Vasile, temeroso de que el nacimiento de La Sexta provocase que su principal suministrador, Globomedia, les ofreciese productos menores, se atrincheró junto a directivos de confianza e impulsó productoras de confianza pilotadas por directivos de la casa que trabajarían en exclusividad para Mediaset, compañía que entraría en el accionariado de todas ellas.

Muchas de estas compañías o cerraron o perdieron la confianza para el capo italiano. No es el caso de La Fábrica de la tele, que lidera el ránking de horas producidas en las grandes cadenas de la mano de ‘Sálvame’, ‘Sábado Deluxe’, ‘Chester in Love’, ‘Socialité’ o ‘Cazamariposas’, catálogo muy eficaz que ha provocado que Madrid y Cornejo acumulen un beneficio de 43,7 millones de euros entre 2008 y 2016.

Las polémicas

Es evidente que La Fábrica de la tele se ha convertido en una de las productoras más rentables y más eficaces del país. Pero su lamparón para Madrid y Cornejo es que no han sido capaces de evitar la polémica y las demandas en su trayectoria como directivos. Fue el caso en ‘Aquí hay tomate’, cuya reputación se fue enturbiando a golpe de demandas a tal extremo que fue cancelado más por la imagen negativa que proyectaba que por su audiencia, que también había menguado. Peor fue el tema de ‘La noria’, tertulia que cancelada tras un boicot publicitario motivado por el enfado de las redes sociales tras una entrevista a la madre de “El Cuco”. También acabó con polémica su sucesor, ‘El gran debate’, aunque en este caso las presiones políticas pudieron acabar con él.

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