Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés

No es la primera vez que se escucha la posibilidad de que El Corte Inglés vaya a salir a bolsa. Es un mantra que, como si de la canción del verano se tratase, se repite una y otra vez por estas fechas. Esta vez el solista que lo ha puesto en la calle ha sido el propio Dimas Gimeno, a la sazón presidente de los grandes almacenes, aunque eso sí como una apuesta muy a futuro y suponiendo que “sea de interés para el Grupo”.

Pero el solista, que además es compositor, sabe bien que la melodía empieza a estar bastante afinada. El Corte Inglés lleva ya dos años de transformación para modernizar sus estructuras: primero fue la reorganización del consejo; luego la puesta en marcha de un comité de dirección y otro de auditoría; y ahora se baraja que en la próxima Junta se cree una comisión de nombramientos y retribuciones. Cambios que en el seno de la compañía achacan a la adaptación de los códigos de buen gobierno que se aplica a nivel global en las principales compañías.

El sector de la Gran distribución se ve muy afectado a nivel global por los cambios de hábito de los consumidores

Por si estos cambios fueran pocos, se ha nombrado también un director general de retail, Víctor del Pozo (que se ocupa de compras, vengas y marketing); y se ha nombrado consejero a Jesús Nuño de la Rosa –que tomará el relevo en el futuro de Florencio Lasaga- que se ocupará de continuar con su labor en Viajes El Corte Inglés; pero también de ir –poco a poco- tomando el control del resto de áreas del grupo (excepto el retail). Una estructura que, según las malas lenguas, se va tornando para que uno de los dos (Nuño de la Rosa o Del Pozo) sea quien ocupe la figura de CEO de El Corte Inglés descapitalizando así a Dimas Gimeno que quedaría como un presidente NO Ejecutivo. El sueño de cualquier gran corporación y, también, de cualquier gran inversor internacional que se echa las manos a la cabeza cada vez que ve nuestras empresas con presidentes vitalicios al frente.

¿Quiere decir esto que va a salir a bolsa? Obviamente no. Sólo que presenta una estructura moderna y, cada vez más, propia de una entidad cotizada. Más que nada porque todavía queda mucho camino por recorrer. En primer lugar, porque El Corte Inglés presenta numerosos problemas estructurales que debe resolver si quiere convencer al mercado. ¿Qué va a ser de Hipercor? ¿Será capaz de cerrar los centros comerciales que no son rentables? ¿Qué planes hay para Supercor que no acaba de levantar cabeza? ¿Y para Bricor? Todo eso por no hablar de cómo piensa mejorar las ventas en los Grandes Almacenes; me dicen que las cosas han mejorado, pero están muy alejadas del año 2007. ¡Tiempos que jamás van a volver. Ni para El Corte Inglés ni para nadie!.

Lo que de verdad tiene valor

Son preguntas básicas que le harán en un hipotético Road Show; porque lo que de verdad tiene ahí valor es un área concreta: la financiera El Corte Inglés. Sin embargo, tan sólo pose el 49% del negocio, ya que el resto lo vendió al Banco Santander en 2013 por algo más de 140 millones de euros. Esos tiempos en los que la deuda era acuciante con algo más de 5.000 millones de euros. Y ese es otro de los problemas actuales, qué hacer con el dinero que se debe y que suma 3.700 millones de euros.

¿Es por tanto la salida a bolsa la solución para El Corte Inglés? Pues ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Sin embargo, si uno echa un vistazo al sector en el mercado se da cuenta de que la respuesta es NO. Basta con fijarse en algunos de sus comparables por el mundo. Marks & Spencer, por ejemplo, va a cerrar medio centenar de tiendas en el mundo; despedirá a 2.000 trabajadores; todo después de que en su primer trimestre fiscal bajara el beneficio un 90% hasta los 190 millones de euros. ¡Y eso que el volumen de negocio es de 5.614 milllones de euros!. Su evolución en bolsa tampoco ha sido la mejor; en el último año ha subido un tímido 1,7%.

Miremos qué ocurre en Estados Unidos. Macy’s, JC Penny o Nordstrom han visto cómo sus ventas han caído un 3,7% en el último trimestre. De hecho, muchas de ellas han anunciado el cierre de tiendas, despido de personal. Todo ante el auge del comercio electrónico y de los cambios de los consumidores que, cada vez más, prefieren cadenas hard discount o con otro tipo de negocio más enfocado que el de ser meros “contenedores” con un poco de todo.

Ahí estará una de las primeras piedras que tenga que eliminar del camino el equipo gestor de El Corte Inglés: aclarar qué quiere ser de mayor, si es que quiere ser capaz de captar a los jóvenes; aquellos que compran en Amazon, Zara, Lidl, Primark o Dectahlon. Porque sin ellos, el futuro se presenta aciago. Y esa respuesta, antes de salir a bolsa, debe tener respuesta si se quiere tener éxito en el proceso.

¿Cuánto vale El Corte Inglés?

La otra pata estará en ver cuál es la valoración real que se da a El Corte Inglés. La última que existe, realizada allá por 2014 cuando llegó ‘el Jeque’ a su accionariado, cifraba la compañía en algo más de 10.000 millones de euros. Gracias, por cierto, al ladrillo que tiene en su cartera. Si saliera a bolsa los parámetros cambiarían. Pero por hacernos una idea hagamos unos números rápidos. Con unos beneficios antes de impuestos de 178 millones; un volumen de negocio de 15.200 millones; y teniendo en cuenta el PER al que cotiza el sector; nos da una valoración (capitalización) de unos 4.300 millones de euros. ¡Por el 100% del negocio! Muy por debajo de otras anteriores.

¿Es el momento para que salga a bolsa? Pues no parece que sea. Aunque, como todo en la vida, depende. Y ahí tienen mucho que decir varios accionistas de la compañía. El primero, el Jeque Al Thani, cuyo contrato –por el préstamo de 1.000 millones de euros- contempla ir adquiriendo un mayor porcentaje de capital si no se cumplen determinados objetivos. Así que podemos encontrarnos con que en 2018 tenga el 13% del capital social de El Corte Inglés, situándose como tercer accionista por detrás de la Fundación Areces y las hermanas Álvarez.

El Corte Inglés debe responder primero cuál va a ser su negocio de cara a los próximos años

Y aunque en la casa se insiste una y otra vez en que son sólo cantos de sirena, parece que ‘el jeque’ puede solicitar que se prepare la salida a bolsa un año y medio antes. Y habrá que ver los apoyos con los que cuenta en el Consejo para adoptar una decisión así. Aunque las decisiones en El Corte Inglés tienden a adoptarse por unanimidad, no sería descartable que algunos accionistas vieran la puerta abierta para su salida. Es el caso, por ejemplo, de Ceslar; la corporación a la que representa Carlota Areces. Fue expulsada del Consejo en 2015, y el caso está en los tribunales. ¿Se puede convertir en un aliado y optar por abandonar la compañía? El tiempo lo dirá, aunque por ahora carece de voto.

Lo que está claro es que El Corte Inglés está en fase de redefinición, que el tiempo corre en su contra –aunque el ciclo económico le acompaña- y que lo mejor que podría pasarle es que el rumbo que adopte sea el más acertado. Sobre todo, porque como hemos