La socimi liderada por Pere Viñolas trata de amortiguar el varapalo que le ha supuesto la crisis económica en su cartera de activos. Primero flexibilizó su negocio de ‘coworking’, luego desinvirtió en logística y ahora vigila de cerca el auge del teletrabajo y el agujero que le puede suponer en sus activos de oficinas.

Hasta el azote del covid-19, los analistas coincidían en que los activos en oficinas de Colonial eran de alta calidad y gozaban de una ocupación casi plena. Pero el teletrabajo ha venido para quedarse y está haciendo mella en las socimis que cuentan con esta línea de negocio.

De hecho, el apostar por trabajar desde casa afecta a dos de los segmentos de Colonial: oficinas y espacios flex. El negocio de gestión de espacios de trabajo flexibles a través de Utopicus, que cuenta ya con trece espacios y supera los 38.000 m2, ha tenido que modernizarse y ofrecer contratos mensuales y sin permanencia para captar nuevos clientes. Pero el ahorro de coste es el denominador común de los empresarios, y cada vez son más los que abogan por montar la oficina en casa.

También hay que tener en cuenta la deuda que le está generando a la socimi la negociación con los inquilinos en cuanto a aplazamientos en el pago de la renta, o las cancelaciones anticipadas del contrato de arrendamiento.

Según un informe del departamento de estudios de Barclays al que ha tenido acceso MERCA2, existe un riesgo a la baja en cuanto a la estimación del impacto de la crisis sanitaria, que Colonial lo ha cifrado en un 2%.

Basándose en los datos semestrales obtenidos por su filial francesa SFL, los analistas prevén que las pérdidas en España sean aún mayores al 2% que había anunciado la compañía.  

Sin embargo, a Colonial le va a salvar que sus activos prime están ubicados en las zonas más estratégicas de Madrid, Barcelona y París, y sus inquilinos son empresas potentes en sus nichos de mercado, con menos probabilidades de quebrar o de reducir drásticamente los gastos operativos.

Además, fuentes del sector apuntan a que algunos de los activos de la socimi se quedarán vacíos en los próximos meses, pero será muy sencillo encontrar un nuevo inquilino sin necesidad de devaluar el precio del alquiler.

VARAPALO EN BOLSA

Todo son problemas para Colonial. La cotizada acumula pérdidas del 36,66% en lo que va de año, cerrando en rojo una buena parte de las jornadas bursátiles. Así, sus títulos se han depreciado desde su máximo de 13,23 euros por acción hasta el umbral de los 7 u 8 euros que mantiene en los últimos meses. Pero los expertos aconsejan mantener los títulos, no vender.

Por otro lado, los inversores cuestionan la solidez del mercado de oficinas y otros activos inmobiliarios ante el Covid-19 y, frente a una corriente de opinión que teme que el impulso del teletrabajo perjudique a las socimis de oficinas, algunos analistas aseguran que este innegable efecto se debería compensar con la tendencia de disminuir la densidad de los trabajadores.

SIN CARTERA EN LOGÍSTICA

Hace unas semanas, Colonial se deshizo de todos los activos logísticos que aún tenía en cartera. Prologis decidió ejercer la opción de compra que pactó en agosto del pasado año, y hacerse un hueco en zonas estratégicas de Madrid y Guadalajara.

En total, la operación se ha cerrado en 164 millones de euros por tres desarrollos logísticos de unos 100.000 metros cuadrados cada uno, haciéndose efectiva la opción de compra-venta acordada por ambas compañías.

Con esta estrategia de desinversión, Colonial ha completado la venta de 414.000 metros cuadrados de su cartera logística en España.