Cepsa

El mundo a nuestro alrededor cambia. Debemos asumirlo, aunque a veces cueste. Por eso, que haya gasolineras haciendo publicidad para ofrecer luz en las casas, que las tradicionales eléctricas quieran crecer en el negocio del gas o que las pequeñas empresas ganen contratos públicos a las grandes, será parte de nuestra nueva realidad. Y a nadie le debe extrañar.

Costará acostumbrarse, sobre todo para los más veteranos del lugar. Pero ver a Cepsa en una factura conjunta de gasolina, luz y gas es una realidad. La compañía petrolera, que hasta ahora era reconocida por su red de surtidores, ha iniciado en 2018 su andadura eléctrica.

Así, a principios de año lanzó una oferta que permitirá aglutinar en paquetes los consumos de electricidad, gas y carburantes con el objetivo de llegar a 1,5 millones de clientes en los próximos años y convertirse en uno de los cuatro principales operadores de los mercados gasista y eléctrico minoristas. Cepsa Hogar permite, a través de diferentes combinaciones de productos contratados, obtener descuentos que pueden ser de hasta un 12 % (sólo un producto), hasta un 15 % (varios productos) y hasta un 18 % (cualquier producto combinado con mantenimiento de gas).

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Pero no ha sido el único caso. Siendo conscientes, al igual que Cepsa, de que tienen un importante reconocimiento de marca, desde Repsol también se han lanzado de lleno al negocio de la electricidad y los servicios complementarios. Y lo han hecho a lo grande. Son conscientes, además, de que tienen más de 3.000 potenciales puntos de venta para contactar con clientes, y eso es algo que las tradicionales eléctricas no tienen.

En este contexto, el pasado mes de junio Repsol anunciaba su asalto a este negocio donde Iberdrola y Endesa empiezan a mirar con preocupación la llegada de tantos rivales. Así, justo cuando empezaba el verano, el consejo de administración de la petrolera aprobaba la adquisición a los fondos Macquarie y Wren House de los negocios no regulados de generación de electricidad de bajas emisiones de Viesgo. Pero no solo eso. En su ambición por convertirse en la compañía energética de 360º, también se hacía con la comercializadora de gas y electricidad por un importe de 750 millones de euros.

Esta operación no pillaba a nadie por sorpresa, puesto que hacía apenas unas semanas anunciaba sus planes. Alcanzar un 15% de cuota en el mercado mayorista de gas, un 5% en el mercado minorista de gas y electricidad y generar 4,5 gigawatios (GW) con tecnologías de bajas emisiones, como la solar, la eólica o los ciclos combinados de gas en el 2025.

CÓMO HAN RESPONDIDO LAS ELÉCTRCIAS

Ante estos movimientos, las grandes eléctricas han demostrado deportividad. Pero saben que se trata de un golpe en su línea de flotación. De hecho, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), las petroleras han llegado al mercado de la luz con precios muy competitivos.

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Esto provoca, junto con las pequeñas comercializadoras, una sensación incómoda. Puesto a comparar, los usuarios cada vez reciben más impactos sobre estos precios, y teniendo en cuenta que la factura no deja de subir, se trata de un importante reclamo.

Bajo este panorama, la compañía que ha llevado a cabo el movimiento más grande, al menos en cuanto a su simbolismo, ha sido la antigua Gas Natural Fenosa ahora reconvertida en Naturgy. Hace unas semanas, junto con la llegada de un nuevo presidente, anunció su cambio de nombre. El objetivo no es otro que salir más allá de sus tradicionales dominios, el gas, para adentrarse en otros negocios, sobre todo la luz y todo aquello relacionado con las energías limpias.

Pero no ha sido la única que está moviendo piezas de manera concienzuda. Según ha podido conocer MERCA2, Iberdrola está haciendo durante estos días una importante campaña comercial para captación de clientes en su negocio gasista. Sobre todo, la campaña va dirigida a aquellos usuarios que, ya siendo clientes de la compañía con los servicios de luz, ahora también tengan contratos duales con el gas. Se trata de ampliar la cartera de clientes de cara al invierno.

Aunque no es la única que ahora mismo tiene a sus comerciales a toda máquina. La anteriormente citada Cepsa ha querido aprovechar estos días de ola de calor para contactar también con sus usuarios para recordarles que siendo ya clientes de sus tarjetas de ahorro para combustible pueden obtener importantes descuentos contratando los servicios eléctricos.

Y LOS QUE ESTÁN POR VENIR

Si la pelea parece insuficiente por entrar en la casa de los españoles, faltan las pequeñas comercializadoras de luz que ya han empezado su particular asalto a los cielos. Uno de esos ejemplos es Holaluz.

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La pequeña eléctrica, entre otras cosas, ya ha plantado cara a las grandes compañías en uno de los contratos públicos de suministro eléctricos más golosos que hay a nivel municipal: el Ayuntamiento de Madrid. En concreto, ha sido la adjudicataria de 3 de los 4 lotes del concurso público del consistorio de la capital para la comercialización de la energía de sus instalaciones. La empresa suministrará luz renovable para edificios municipales y equipamientos del consistorio y sus organismos autónomos.

Este hecho, sumado a los 140.000 hogares que ya tienen sus facturas abonadas con Holaluz, provoca que su voz deba ser tomada cada vez más en serio dentro del sector. Un sector, por cierto, que vive al margen de la pequeña comercializadora, al igual que ellos viven sin tener una relación con los grandes players del sector, según afirma su fundadira, Carlota Pi.

En este contexto, Holaluz tiene dos objetivos. El primero de ellos pasa por consolidar su modelo de negocio, cerrar el año con más de 200.000 clientes y preparar el salto a Portugal para empezar a operar el próximo ejercicio. Pero también se han autoimpuesto, o al menos así lo parece externalizar Carlota Pi, una labor pedagógica sobre el consumo responsable y renovable.

Y así, con este puzle energético, se presenta un nuevo panorama donde Repsol y Cepsa han dejado de ser los tradicionales “surtidores” y se han convertido en empresas de la luz. Donde las del gas quieren dar mucha luz, y las de la luz quieren meter la cabeza de lleno en el gas. ¿Quién saldrá ganando?