El papel no pasa por sus mejores momentos. Tocan tiempos de reconversión digital de los multimedia, miopes durante años ante el crecimiento del contenido frente al soporte. Y al frente de estos cambios en los cuatro principales mastodontes del papel se encuentran Juan Luis Cebrián, Antonio Fernández Galiano, Luis Enríquez y Javier de Godó. Decimos Cebrián y no Manuel Polanco, nuevo presidente de Prisa, porque el ex director de El País pudo retener in extremis su papel al frente del emblemático diario independiente de la mañana, cargo que será acompañado por una nueva Fundación todavía por concretar.

Antes de las uvas tuvo que soportar los desprecios públicos, para muchos merecidos, que le dedicó Joseph Oughourlian, representante de Amber Capital en el consejo de administración de Prisa. No parecía contento el consejero, que acusó a Cebrián de hundir al grupo en bolsa, de emborracharse de personalismo, de ejecutar una gestión nefasta y de verse obligado en contra de su voluntad de participar en la ampliación de capital que se aprobó por valor de 550 millones de euros.

Ayudará este bote salvavidas a achicar agua de un bote a la deriva en el que se ha convertido Prisa, que necesita ajustar su estructura al Siglo XXI, reducir su deuda y buscar un modelo de negocio con menos satélites. Lo intentarán con Manuel Polanco al frente tras la caída en diferido de Cebrián, que soportó críticas a su sueldo y acusaciones por supuestamente haber despegado sus alas políticas para mantenerse al frente de la peana. Esta tormenta sucedió mientras se iban con escuálido aguinaldo y negro futuro los más de 90 empleados de Pressprint, planta de impresión de El País, AS y Cinco días.

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Antonio Caño, director de El País (que ahora se imprime en una planta de Vocento), justificaba este hecho en las páginas que hasta entonces habían impreso el casi centenar de despedidos: “Era evidente desde hace tiempo que la transformación digital iba a exigir un cambio del modelo industrial de producción de los periódicos. Hoy, cuando el mayor volumen de lectores de los periódicos proceden del ámbito digital y la caída de difusión de las ediciones de papel es constante en todas las cabeceras y en todos los países, ha dejado de tener sentido la existencia de una rotativa exclusiva para cada periódico. Es preciso buscar otras fórmulas que se ajusten mejor a la dimensión que hoy tienen las ediciones de papel, incluso para intentar prolongar la vida del papel. Y es preciso destinar esfuerzos y recursos a donde realmente están los lectores y el futuro, en las nuevas plataformas tecnológicas”.

Prisa se dejó 55 millones de euros hasta el tercer trimestre de 2017, aunque estos pésimos números se atribuyen al impacto negativo de 75 millones derivados de la venta de Media Capital a la gala Altice que todavía ni siquiera ha recibido luz verde de las autoridades portuguesas. Mejores números presenta Unidad Editorial, que ha visto desfilar desde 2011 a 6 CEO y a 5 directores de El Mundo.

Lo único que parece estable en una compañía cada vez más tutelada desde Italia es el sillón de Antonio Fernández Galiano, que se vio obligado a aplicar recortes por valor de 17 millones de euros en los nueve primeros meses del pasado año. Entre los afectados por los mismos se encuentran decenas de becarios y firmas clásicas de Marca como Enrique Ortego, Rafa Guerrero o Marcos López, mientras Expansión recibía una inyección vital de 10 millones de euros para evitar el cierre. Al menos Galiano vio con satisfacción como Unidad Editorial estrenó el año en números negros.

No pudo decir lo mismo Vocento, que hasta septiembre cedió 4,8 millones de euros, cifras con las que Luis Enríquez se puede encontrar satisfecho en parte porque se han reducido en casi un 40% respecto al mismo periodo de 2016. ABC sigue empujando estos números negativos, pese a lo cual en el periódico se comieron las uvas con cierta paz tras haber aprobado un Convenio Colectivo que afectará principalmente a los empleados que cuenten con un sueldo superior a 25.000 euros anuales, que verán recortado su sueldo en los dos próximos ejercicios un 7% y no recibirán aportaciones a su plan de pensiones.

Y del decano de la prensa madrileña al de la barcelonesa: Godó cerró 2016 con unos beneficios a la baja, 4,7 millones de euros, pero vio con preocupación como su joya de la corona, La Vanguardia, perdía más de 900.000. A este hecho se le suma la sangría de la cadena 8 TV, que ha encadenado 27 millones de euros de pérdidas desde 2010 y que en 2017 sufrió unos severos recortes para mantenerla en vida.