La Navidad es la época del año en la que más se consume. Los regalos, las cenas familiares y las quedadas con los amigos agujerean los bolsillos. Una de las partidas en las que más gastan las familias es en la cena de Nochebuena y Nochevieja. Según el Estudio de consumo navideño de Deloitte, España es el país que más gasta en Navidad y la mayoría del presupuesto se destina a regalos y comida. Concretamente, en este último apartado las familias se dejan una media de 195 euros, casi un 50% más que la media europea. Pero el gasto de este año puede ser peor. El marisco es uno de los productos más consumidos y escasea. Eso provocará un mayor aumento de los precios. Una subida que se agravará en los días previos a la Nochebuena pero que ya se empieza a notar.

El puente de diciembre marca un antes y un después en la campaña navideña. Pasados esos días, los clientes empiezan a hacer la compra y los precios comienzan a subir. Este año, la escasez de vieiras, percebes, pulpo y almejas han provocado que los precios sean más altos de lo normal.

Hay pocas almejas, berberechos, percebes, pulpos y vieiras. Según la empresa Porto de Cambados, a la escasez de vieiras se suma el pequeño tamaño que tienen, por lo que no se pueden vender. Eso ha llevado a la empresa a prohibir la extracción de este preciado marisco en la Ría de Arousa, una de las más importantes. Este duro golpe afecta a clientes y –principalmente- marineros. Según datos de la Cofradía de Cambados (Pontevedra), en 2016 el sector facturó más de más de 335.000 euros con la venta de vieiras. De ellos, la mitad correspondió al mes de diciembre. Este año, los marineros solo recogieron vieiras los dos primeros meses del año, por lo que la facturación apenas superó los 117.000 euros.

Por la parte que afecta a los consumidores, no podrán comprar vieiras de la Ría de Arousa porque no habrá. Si las encuentran, procederán de la pesca ilegal y, de comprarlas, no sólo se estará beneficiando a un pescador furtivo, sino que el consumidor puede sufrir graves problemas de salud. Las vieiras son un producto que muy dañino si no se depuran, se evisceran y se hacen los análisis pertinentes. Y es que podrían proceder de unas aguas contaminadas con toxina.

Este es el tercer año que se suspende la extracción de vieiras en la campaña de navidad. La última fue en 2011 y tanto esa vez como la anterior se debió a la persistencia de la toxina amnésica. Sin embargo, es la primera vez que se suspende por la escasez.

Desde hace unos años, la extracción de vieiras viene registrando un comportamiento a la baja. Una situación que contrasta con la vivida hace décadas. Allá por los años 50, el marisco abundaba. Según cuentan los mayores de las zonas costeras, cuando eran jóvenes comían marisco a manos llenas. El marisco abundaba y no por ser personas que vivían en la costa precisamente, sino porque se consideraba un producto vulgar, comida de pobres.

Sin rastro de percebes

La situación que se vivía hace años nada tiene que ver con la que se vive ahora. Precisamente el percebe es otro de los mariscos que más escasean. Según la Xunta de Galicia, entre julio y agosto, en la Ría de Ferrol se recogieron 2.085 kilos, un 31% menos que el año anterior. Lo mismo que ha sucedido con la almeja y el berberecho, cuya extracción cayó un 18% y un 13% respectivamente. Una caída que ya ha tenido sus consecuencias en el precio. El kilo de almeja babosa rondó los 22 euros y el de la almeja final los 35 euros.

Los incendios y los temporales empeoraron la situación

Pero el daño puede ser peor en el caso de los percebes. La oleada de incendios y el temporal vivido el fin de semana pasado (Ana) ha lastrado la recogida y de este y otros tipos de mariscos. Las fuertes lluvias y el viento de la borrasca Ana arrastraron al mar toda la ceniza de los incendios que se produjeron este verano. Unas cenizas que han provocado la pérdida de toneladas de mariscos.

Por desgracia, no es la primera vez que ocurre algo así en Galicia. Esta misma situación se vivió en 2006. Ese año, el noroeste peninsular vivió una de las peores oleadas de incendios de los últimos años. Luego, las lluvias arrastraron las cenizas al mar, provocando la muerte por asfixia de toneladas de almejas y berberechos.

No hay pulpo desde hace meses

Tampoco hay pulpo. Según el asesor técnico de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, José Carlos Macías, el pulpo es una de las especies que más escasea en el sur. Pero también en el norte. Las lonjas gallegas y de la costa andaluza llevan todo el año quejándose de que hay poco y está carísimo. En julio de este año, las lonjas gallegas despacharon 217 toneladas de este molusco, un 36% menos que en el mismo mes del año anterior. Eso ha provocado un encarecimiento importante. El kilo de pulpo llegó a superar los 13,5 euros, un 35% más que el año anterior.

Nécora y centollas en abundancia

Lo que sí hay son nécoras, centollas y langostinos. Cádiz es una de las principales zonas de captura de langostinos, gambas y chirlas. Según Macías, en el golfo de Cádiz no se nota mucha escasez. La cantidad de marisco que se extrae es similar a la del año pasado. Lo que sí nota es un descenso en la chirla, una caída a la que acompaña –como es normal- el aumento del precio de venta. Macías asegura que el precio se ha duplicado en una semana. La chirla es uno de los mariscos más baratos. El kilo suele rondar los tres euros. Sin embargo, la semana pasada ya se vendían el kilo a siete euros.

También hay Nécoras de sobra. Incluso más que el año pasado. Según los profesionales del sector, que no haya pulpo es malo por un lado pero bueno por el otro porque este molusco se come a las nécoras. Como dicen los mariscadores, un año de abundancia en pulpo equivale a un año de poco marisco y viceversa. Y es que esta escasez de pulpo ha provocado que se hayan recogido seis toneladas más de nécora en Galicia. El año pasado se recogieron 21 toneladas frente a las 27 de este año. Ese aumento de la cuantía también ha provocado un aumento del 12% en la facturación, alcanzando los 392.000 euros.

Hay más nécoras y se espera cuadriplicar la recogida de centollas

Y si hay nécoras también hay uno de los mariscos claves en estas fechas: la centolla. La campaña de la centolla empezó con muy buenos resultados. De esta forma, los marineros auguran un buen año, e incluso esperan cuadriplicar la recogida respecto al año anterior. El primer día de campaña llegaron a la lonja de O Grove –la más importante de Galicia en esta especie- más de 4.000 kilos de centollas, muchos más que el año anterior.

¿Qué comeremos en navidad?

Si escasea la mitad de las especies de mariscos, ¿qué comerán las familias en navidad? La Gerente de Porto Cambados, Mar Ambroa, explica que ante la falta de vieiras –en este caso- se sustituirán por otras de importación. Concretamente, vieiras procedentes de Francia.

Pero no será la única. También se importarán almejas de Portugal, aunque esta es una práctica habitual porque son más baratas que las gallegas.

Aun así, eso no implica que el precio se mantendrá igual que el resto de la campaña. Más bien todo lo contrario. El precio del marisco nacional aumentará y más que en otros años. Un comportamiento que ya se ha empezado a notar. En sólo una semana, el precio de la centolla se ha duplicado. Antes del puente, las lonjas vendían el kilo a 10 euros, ahora alcanzan los 20 y 25 euros en función de si son machos o hembras.

Haya más o menos producto, la proximidad de la navidad encarece los precios. En muchos casos llega a cuadriplicarse. Ahora mismo, la nécora se vende a 20 euros el kilo y a 35 euros el kilo de percebes. El doble que en cualquier otra época del año.

Un problema de furtivismo

El cambio climático y la alta demanda de estos productos no son las únicas causas que provocan la escasez en algunas especies. El furtivismo también ayuda. Según Mar Ambroa, la pesca ilegal “es una realidad que nos afecta mucho”.

Marineros encubiertos o aficionados se sumergen en las aguas para extraer marisco y, en algunos casos, venderlo. A Ambroa le da igual si cogen más o menos cantidad porque el daño lo hacen igual. Y es que la presencia de mariscadores furtivos o ilegales reduce las capturas de los marineros. Cada día, decenas de personas recogen marisco de forma ilegal.

En la mayoría de los casos lo hacen para lucrarse. A principios de diciembre se requisaron casi 900 kilos de pescado, mariscos en la mayoría de los casos. Las costas gallegas son unas de las más salpicadas por esta práctica ilegal. En apenas unos días, inspectores de la Xunta requisaron 258 kilos de centollas en Camariñas y 100 kilos en Portosín (ambos pueblos de A Coruña) y 120 kilos en Baiona (Pontevedra).

En algunas zonas el furtivismo está más controlado que en otras. Según José Carlos Macías, el furtivismo no actúa mucho en Sanlúcar de Barrameda, aunque sí en otras, como Huelva.

Los furtivos se adelantan a los mariscadores y se llevan un buen botín para venderlo. A mediados de noviembre, la Guardia Civil de Bueu (Pontevedra) interceptó una furgoneta con matrícula portuguesa que llevaba 16 piezas de Centollo con un peso aproximado de 25 kilos. Una cuantía que puede alcanzar un precio en el mercado entre 500 y 625 euros.

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Este año, la navidad será más cara de lo normal. Por ahora, los precios no se han elevado mucho, pero la escasez de algunos mariscos provocará un mayor aumento. Este incremento que se vive todos los años se agrava por las malas prácticas del hombre. Los furtivos acaban con el trabajo de los mariscadores y los incendios no sólo han quemado los montes gallegos, también han acabado con una de sus joyas gastronómicas: el marisco.

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