Caixabank
Jordi Gual, presidente de Caixabank | Krisztian Bocsi/Bloomberg

Que Caixabank reparta un dividendo extraordinario en 2019 toma forma, según los analistas de Bloomberg. El cómodo colchón de capital de la entidad, junto a una mejora de los ingresos netos y de los beneficios harían posible un mayor pago por parte de la entidad a sus accionistas.

Pese a que la opción de un dividendo extraordinario es la que más aceptación tiene. De hecho, Caixabank se comprometió en su ‘Plan Estratégico de 2015/18’ en repartir todos los años cerca del 50% de sus beneficios en forma de dividendos. Los analistas prefieren dejar la puerta abierta a otras distintas formas de ‘remuneración’ para el accionista como la recompra de acciones. “Caixabank está en una buena posición para pagar un dividendo extraordinario o recomprar acciones”, explican en Bloomberg. La diferencia al final entre una y otra es más fiscal, los dividendos tributan, pero aumentar el valor de las acciones a través de recompras no.

“Caixabank está en una buena posición para pagar un dividendo extraordinario o recomprar acciones”, explican en Bloomberg

La mejora de la retribución a los accionistas por parte de Caixabank se fundamenta en tres pilares: el primero, es una mejora del capital de máxima calidad, CET 1, que da más margen de maniobra a la entidad. En segundo lugar, la mejoría de los ingresos netos que los analistas estiman entre el 2 y el 3%. Por último, una mejora directa de los beneficios gracias a la venta y reducción de sus activos inmobiliarios.

El nivel de capital de Caixabank está en el 11,6%, esto es en el rango del objetivo de la entidad que preveía tenerlo entre el 11 y el 12%. Además, los analistas de Bloomberg consideran que a mediados de 2019 el banco alcance el 12%. En especial, gracias a la mejora de generación de capital orgánico en Caixabank que suma 10 puntos básicos por trimestre. En el lado opuesto, está la compra de un 9,5% del banco portugués BPI que supondrá en torno a 15 puntos básicos. Pese a ello, la generación de capital orgánico y la venta de activos tóxicos en la segunda mitad del año generan un clima de optimismo entre los analistas.

La apresurada venta de activos tóxicos inmobiliarios prevista para el segundo semestre de este 2018 de Caixabank, no solo generará unidades adicionales de capital, sino que también mejorará el resultado de la entidad. Además, los activos que todavía quedan en cartera, ya aprovisionados, son más grandes y sobretodo más rentables. El resultado es que Caixabank reducirá a la mitad sus pérdidas por el ladrillo, desde los 607 millones de 2017 hasta los 300 con los que cierre presumiblemente 2018. La cifra no es pequeña, puesto que en 2017 dicha cifra significó un 25% del beneficio presentado. Por ello, junto a la mejora del volumen de préstamos de Portugal, inclinan a los analistas a pensar que el beneficio de Caixabank “mejorará en dos dígitos”.

Evolución de CET1 en Caixabank.

El último punto importante en el que los analistas ponen el ojo respecto a los resultados de Caixabank, es la evolución de los ingresos netos. Más en concreto, de que el crecimiento del crédito al consumo persista. En el primer trimestre de 2018, la evolución de los préstamos al consumo se disparó un 13%, respecto al mismo periodo hace un año. Los analistas ven necesario, también factible, que la entidad pueda mantener dicho ritmo. Además, los nuevos créditos generan un mayor margen que los anteriores que vencidos en libros, en torno a 100 puntos básicos más. Por lo que es vital para que los ingresos netos marquen máximos, que se mantenga el volumen de estos.

Por otro lado, los analistas prevén que las comisiones sigan siendo un elemento importante, gracias en especial a las no bancarias, estas son por la contratación y mantenimiento de productos financieros. En los últimos años, estas han ganado peso en la cuenta de Caixabank, lo que soluciona en parte la cuestión de que las bancarias son mucho más volátiles.

TELEFÓNICA UNA DE LAS AMENAZAS PARA CAIXABANK

Curiosamente, Telefónica que es una de las principales inversiones de Caixabank, es también una de sus principales amenazas. Los analistas destacan que la participación del 5% en la telco genera mucha volatilidad en el capital del grupo. Obviamente, si la ratio de capital de la entidad se resiente, vía Telefónica, el pago extraordinario de dividendo en efectivo se puede resentir, incluso eliminar, al ser capital que sale de la empresa. La mala evolución bursátil de Telefónica ya tuvo un impacto negativo por más de 1.000 millones en las cuentas del BBVA.

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Pese al evidente problema que puede acarrear Telefónica, son más de 2.000 millones, es el volumen de crédito –mercado hipotecario específicamente– el que más preocupa a los analistas. La firma, al igual que el resto de competidores, han perdido una masa importante de créditos que obviamente ha tenido repercusión sobre su cuenta de resultados.

Por último, los analistas señalan que los costes en Caixabank podrían ser más altos en 2018, aunque la subida no sería peligrosa. En principio, la mayor inflación salarial, esto es más coste en salarios, con el gasto por inversión en digitalización “podrían elevar los costes en un dígito bajo”, explican desde Bloomberg.

2019 PODRÍA SER AÑO RÉCORD EN DIVIDENDOS

La política de retribuir al accionista con más del 50% de los beneficios podría provocar que Caixabank repartiera récord de dividendos en 2019. La mejora de los ingresos y en especial de los beneficios, vía directa a través de menos provisiones daría un fuerte impulso a los beneficios y con ello a los dividendos. Además, con la previsión de repartir uno extraordinario como apuntan desde Bloomberg.

los analistas se sitúan entre el 12 y 15% por lo que se podría repartir hasta cerca de 890 millones de euros

En los últimos años, la entidad ha ido recuperando el pago en efectivo de sus beneficios. Además, de forma consistente como reflejo en su último plan. La idea de remunerar al accionista en efectivo con más del 50% de sus beneficios ha provocado que en 2017, Caixabank batiera récord al repartir hasta 777 millones de euros. La cifra superó a los cerca de 710 millones repartidos en 2011.

Para 2019, los dividendos irán a cargo de los resultados de un año antes, los beneficios esperados por los analistas se sitúan entre el 12 y 15% por lo que se podría repartir hasta cerca de 890 millones de euros. Para ello, la evolución del grupo debería seguir en la misma línea que los últimos meses y que los vientos de cola de la economía aguanten. Un escenario que por el momento los analistas ven con buenos ojos.

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