CAF
Foto: CAF. Karlos Corbella

¿Una compañía dedicada al sector ferroviario comprando un fabricante de autobuses? Así es. CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) acaba de alcanzar un acuerdo con la polaca Solaris. “La inversión confirma nuestro compromiso con el objetivo de crecer de manera rentable y nos abre nuevos mercados estratégicos”, señaló Andrés Arizkorreta, presidente y consejero delegado de CAF.

¿Qué hay detrás de esta firma con la empresa de autobuses convencionales y eléctricos con presencia en más de 700 ciudades de 32 países? Como reseñó Arizkorreta, combinación de know-how en fabricación, diseño, tecnología y servicios de ambas compañías, innovación, mejor respuesta a los clientes y valor para los accionistas.

Pero hay más. Si echamos la vista atrás, y vemos las cuentas de CAF del primer trimestre de 2018, se puede observar que las mismas tienen un punto débil. Ese no es otro que la ralentización vivida por la contratación.

La contratación en el primer trimestre de 2018 fue un 38% inferior que en el mismo periodo de 2017

En concreto, en dicho periodo de tiempo, la contratación fue de 143 millones de euros, un 38% menos que en el mismo periodo de 2017. En el total de este último año, la contratación fue de 1.514 millones de euros. Cifra bastante inferior a la cosechada en 2016 (2.677 millones de euros). Por tanto, se aprecia cómo esta partida ha ido desinflándose. Y CAF no quiere que acabe descarrilando.

CAF QUIERE IR MÁS ALLÁ

Con la adquisición de Solaris, CAF pretende incrementar y diversificar su oferta más allá del segmento ferroviario. Y ahí entra en juego una palabra clave: sinergias. Ambas compañías tienen un gran número de clientes alrededor del mundo.

Una oportunidad de cross selling, o venta cruzada, por la cual CAF intentará vender productos complementarios a los que suele consumir, o pretende consumir, un cliente. Dicho de otra manera, más contratos para aumentar así los ingresos. En román paladino, a partir de ahora se ofrecerá la oferta de productos de Solaris a la base actual de clientes de CAF, así como los productos urbanos de CAF (como los tranvías) a la base de clientes de Solaris.

No será la única ventaja. Además de la venta de productos ‘a estrenar’, se producirá a la par una mayor demanda de los servicios de mantenimiento y repuestos. Más madera para la caja de CAF.

PSOE

El PSOE mete un hachazo a su deuda

Casi 20 millones de euros es lo que ha reducido la deuda con los bancos el PSOE. Aún así, sigue siendo de más de 50 millones de euros.

Hasta que la aprobación de la operación quede definitivamente cerrada, tras el visto bueno de las autoridades de competencia de Polonia y Alemania (se estima que será en septiembre de 2018), CAF sigue empeñada en salir de esa ‘vía muerta’ en la que se metió la contratación de nuevas unidades.

Después de ese flojo primer trimestre, CAF parece haber metido una marcha más. Así, fue seleccionada por el operador de transporte público de Amsterdam (GVB) para sus nuevas unidades de metro (30 trenes de tres coches con posibilidad de ampliar hasta 30 unidades adicionales).

También Luxemburgo ha adquirido 12 tranvías por 40 millones de euros; la ciudad alemana de Friburgo otros cinco, y el operador de transportes de la región de Skane (Suecia) otros siete. Estas dos últimas adquisiciones supondrán un montante para CAF cercano a los 60 millones de euros.

Por último, Gales y la ciudad de Oslo (más de 200 millones de euros) también han confiado en la tecnología de CAF para sus proyectos. Asimismo, ha sido invitada a la licitación de trenes de alta velocidad para Reino Unido.

CAF cerró el primer trimestre de 2018 con una cifra de negocio de 439.218 millones de euros, un 29% más que en el mismo periodo de 2017 (el 90% procede del exterior). Solaris, por su parte, finalizó 2017 con una facturación alrededor de 450 millones de euros.

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